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MALESTAR EN FRANCIA

Macron se viste de candidato para volver a seducir a los franceses

El presidente convierte el debate sobre la crisis de los 'chalecos amarillos' en una campaña para reconquistar a los franceses a cuatro meses de las europeas

Eva Cantón

Emmanuel Macron se dirige a 600 alcaldes de Occitania, el 18 de febrero del 2019 en Souillac, en el sudeste de Francia.

Emmanuel Macron se dirige a 600 alcaldes de Occitania, el 18 de febrero del 2019 en Souillac, en el sudeste de Francia. / REUTERS

¿Por qué tengo cien euros menos? le preguntó amablemente a Emmanuel Macron un jubilado que le enseñaba al presidente francés el documento en el que figuraba su pensión, dejando en evidencia no solo la precariedad de su paga sino la enmarañada jerga administrativa que ni el ex banquero de Rothschild fue capaz de desenredar.

La escena, grabada por las cámaras de televisión, se produjo este viernes en Saint Sozy, un pueblo occitano de 470 habitantes al sur de Limoges, donde Macron hizo un alto para visitar un colegio antes de participar, unos kilómetros más allá, en un nuevo debate con alcaldes, esta vez en el Palacio de Congresos de Souillac. El mismo sitio en el que un Macron candidato a la presidencia pronunció un célebre mitin sobre la Francia rural el 25 de febrero del 2017. 

Con las elecciones europeas a la vuelta de la esquina y las municipales del 2020 en el horizonte, la estrategia del inquilino del Elíseo es hacer del gran debate nacional una plataforma de campaña para salir del atasco de los chalecos amarillos y reconquistar a los franceses.

Aunque es pronto para saber si la ofensiva dará sus frutos, la actuación de un Macron cómodo, respondiendo con soltura a los alcaldes micrófono en mano, al menos ha dado un respiro a sus tropas tras un semestre catastrófico en el que el mandato se ha tambaleado. “Ante la dificultad, es muy bueno. Así que ahí está en lo más alto”, confesaba un colaborador del presidente a ‘Le Parisien’.

A la vista del éxito que, en opinión del Elíseo, tuvo la apertura de la gran concertación nacional celebrada este martes con los ediles en un pueblo normando, este viernes se ha repetido la fórmula con otros 600 alcaldes occitanos. “Mientras haya preguntas, responderá”,  decían en el Palacio presidencial sin augurar si la charla alcanzaría la dimensión maratoniana de las casi siete horas que duró la de Grand Bourgtheroulde, cerca de Rouen.

Muchas de las quejas que escuchó Macron hace tres días, como la escasez de servicios públicos en el medio rural, la falta de competencia de las administraciones locales o la estigmatización de la Francia popular, se han repetido, igual que las advertencias para evitar que el debate se convierta en una cortina de humo sin soluciones concretas. 

Inmigración

Otro tema espinoso se coló en el encuentro cuando la alcaldesa de Montauban, Brigitte Bargès, del partido Los Republicanos, lamentó que “los derechos de los chalecos amarillos sean inferiores a los de las personas que no tienen la nacionalidad francesa”, algo que podría haber firmado la ultraderechista Marine Le Pen, que es quien mejor capitaliza la cólera de los chalecos amarillos, pisándole los talones a La República en Marcha en los sondeos sobre intención de voto en las elecciones al Parlamento Europeo.

Macron va camino de reeditar en la liza de mayo el duelo que mantuvo con Marine Le Pen en las presidenciales del 2017, arriesgándose a entrar en el pantanoso terreno de la ultraderecha. Aunque el Gobierno había descartado incluir el tema migratorio en el gran debate nacional, en la carta que dirigió a los franceses, el presidente les pregunta sin rodeos si quieren establecer un sistema de cuotas.

El debate, que se prolongará hasta el 15 de marzo, se sigue con atención y reserva en la clase política y con distancia y escepticismo en los chalecos amarillos, preparados para escenificar este sábado el acto X de las protestas.

Otro nubarrón amenaza al Elíseo: la imputación por uso fraudulento de pasaportes diplomáticos del ex asesor de seguridad de Macron, Alexandre Benalla, el guardaespaldas investigado por pegar a unos manifestantes el pasado 1 de mayo haciéndose pasar por policía. Este lunes comparece en el Senado.