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Cameron no se arrepiente de haber convocado el referéndum del 'brexit'

"Lamento los problemas que hemos tenido para tratar de implementar el resultado de la consulta¿, admite el exprimer ministro

Begoña Arce

El anuncio 8David Cameron, con su esposa, Samantha, en junio, cuando comunicó su renuncia.

El anuncio 8David Cameron, con su esposa, Samantha, en junio, cuando comunicó su renuncia. / AP / MATT DUNHAM

De negro, calzando deportivas y en pantalones cortos, David Cameron fue pillado por los reporteros mientras corría de mañana y bajaba peso por las calles de su barrio en Londres. Theresa May se preparaba a esa hora para el fuego cruzado de la oposición en la Cámara de los Comunes.  El aspecto lozano y relajado del repeinado exprimer ministro era puro contraste con el rostro demacrado y las ojeras de May.

“No lamento haber convocado el referéndum”, respondió Cameron a la pregunta del periodista. “Fue una promesa que hice dos años antes de la elección del 2015. Estaba incluida en el programa electoral, fue legislada en el Parlamento”. Con una ligereza imperdonable, Cameron convocó la consulta, que es el origen de las actuales desdichas del país. Pensaba que el voto en favor de la permanencia estaba asegurado. No hizo el menor preparativo para una posible victoria del ‘brexit’. Veladamente su sucesora se lo ha reprochado.

 “Obviamente lamentó haber perdido el referéndum”, reconoció ahora. “Lo lamento profundamente. Yo lideré la campaña para permanecer en la Unión Europea y, obviamente, lamento las dificultades y los problemas que hemos tenido para tratar de implementar el resultado de ese referéndum”, agregó antes de echar a correr. 

Escribiendo sus memorias

Eso, marcharse y desaparecer del mapa, fue exactamente lo que hizo Cameron al día siguiente de la consulta. Dejó a otros el organizar el fregado que había montado, mientras él escribía sus memorias, en el jardín de su casa del condado de Oxford. Quiso acallar a los eternos conspiradores euroescépticos y unir al Partido Conservador. Hoy ese partido está dinamitado y la confrontación se extiende a la sociedad británica, en una crisis que toma cada vez peor cariz.

Durante los dos últimos años la gente ha venido preguntado dónde estaba el artífice del desatino. Su nombre se corea con furia en las manifestaciones contra el ‘brexit’.  Hace unas semanas, allegados de Cameron insinuaron que deseaba volver al Gobierno. A May solo le faltaba eso.