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DETENIDO EN BOLIVIA

Bolsonaro fuerza la entrega de Battisti a Italia en un guiño a Salvini

La entrega del ex activista de extrema izquierda italiano se convierte en un gesto entre ultraderechistas

Abel Gilbert

Cesare Battisti, durante una entrevista en octubre del 2017 en Sao Paulo.

Cesare Battisti, durante una entrevista en octubre del 2017 en Sao Paulo. / AFP

El antiguo militante italiano de extrema izquierda Cesare Battisti ha sido enviado a Roma desde Santa Cruz de la Sierra después que Bolivia, donde fue detenido,cediera a la presión de Brasil, donde residía el ex-activista desde 2004. El 'caso Battisti' ha puesto sobre la mesa el nuevo tipo de colaboración entre los líderes de ultraderecha de Jair Bolsonaro y Matteo Salvini.

Ex integrante del grupo armado Proletarios Armados por el Comunismo (PAC) durante la convulsa década de los setenta, Battisti, de 64 años, había sido juzgado en ausencia por un tribunal italiano, que lo condenó a cadena perpetua por cuatro homicidios y complicidad en otros asesinatos. Vivió en Francia 15 años. Allí se convirtió en escritor de novelas policiales. Luego escapó a Brasil, donde después de varios años, y con la protección del Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo el estatus de refugiado político. La llegada de Bolsonaro al poder lo obligó a abandonar el país. Desde el 13 de diciembre estaba prófugo porque el Tribunal Supremo brasileño había dictado orden de captura en su contra.

Cuando fue arrestado en territorio boliviano por un equipo de agentes italianos y brasileños, Eduardo Bolsonaro, el hijo del presidente, le envió un entusiasta mensaje a Salvini: “el regalito está llegando”. Brasil, añadió, “ya no es tierra de bandidos”. Y más tarde añadió en su cuenta de twitter: “la izquierda llora”. El líder italiano no se demoró en agradecer y presentar el caso como resultado de un nuevo orden político de alcance global. “Mi primer pensamiento es para las víctimas de este asesino (...) protegido por las izquierdas de la mitad del planeta. Se acabó el picnic”. Battisti -añadió- no podía descansar en una playa carioca: su destino era la cárcel. El mandatario brasileño también saludó la captura. “Cuenta siempre con nosotros”. A su vez, felicitó “los responsables” de la detención  “del terrorista Cesare Battisti”, sin hacer siquiera referencia a las autoridades bolivianas.

El dilema de Morales

El Gobierno de Evo Morales, mentor de la figura de Ernesto Che Guevara, se negó a dar asilo a Battisti, quien debió suponer que tenía mayores posibilidades de estar a resguardo en ese país cuando su suerte en Brasil había cambiado de mano. Pero su presencia, señaló el diario paceño 'La Razón', se había constituido en un “dolor de cabeza” para el Gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). El Defensor del Pueblo, David Tezanos, reveló que Battisti había pedido asilo a través de una carta remitida antes de finalizar 2018 al Consejo Nacional del Refugiado (Conare). Aseguraba que su vida y su libertad estaban en peligro. Sin embargo, señaló Tezanos, “no se le tomó una entrevista ni se le hizo conocer una resolución denegatoria, aspectos fundamentales del debido proceso”.

Battisti fue detenido mientras, en otra zona de Bolivia, Morales criticaba la injerencia de Estados Unidos en los asuntos venezolanos. El presidente quiso evitar un “mal menor”: en vez de entregar a Battisti a las autoridades brasileñas, que querían presentarlo como una suerte de trofeo de guerra, Bolivia autorizó su  partida porque iba a quedar en manos de los italianos. El ministro de Gobierno, Carlos Romero, dijo que el ex activista no se subió al avión como un extraditado. Se ordenó su “salida obligatoria” porque había entrado al país de manera irregular.

Más allá de los malabares retóricos, Jair Bolsonaro se presentó como vencedor político y dejó en el aire la sensación de que la presión brasileña surtió éxito. “Finalmente la justicia será hecha al asesino italiano y compañero de ideales de uno de los gobiernos más corruptos que ya existieron del mundo”, dijo sobre el PT.