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SOLIDARIDAD INTERNACIONAL

La joven saudí ya está bajo la custodia de la ONU

La presión ejercida por las redes sociales impide la repatriación de Rahaf Mohammed al-Qunun, que finalmente será acogida por Australia

Adrián Foncillas

Rahaf, junto a oficiales de inmigración de la ONU en el aeropuerto de Bangkok.

Rahaf, junto a oficiales de inmigración de la ONU en el aeropuerto de Bangkok. / AFP

La joven saudí que había implorado asilo ya está bajo el cuidado de la ONU mientras Australia gestiona su visado. El final feliz hacia el que se desliza la historia de Rahaf Mohammed al-Qunun reconcilia con las redes sociales, habitual reducto de las pulsiones más rastreras y cavernícolas. La joven ya estaría de regreso a Arabia Saudí afrontando un horizonte tenebroso sin la publicidad del caso y la inmediata tormenta de solidaridad.

Qunun ha dejado la habitación del hotel de Bangkok en la que se había atrincherado y está bajo el control de la agencia de refugiados de la ONU (UNHCR) en un lugar seguro. Había llegado el fin de semana a la capital tailandesa tras huir durante unas vacaciones familiares en Kuwait y se dirigía a Australia cuando fue apresada en el aeropuerto. Su repatriación a Arabia Saudí, advirtió, habría significado su muerte a manos de su familia por haber renunciado al Islam.

Terror a la familia

Su padre y hermano ya han llegado a Bangkok, han desvelado fuentes oficiales tailandesas. La intención de las autoridades es concertar una reunión solo si es aprobada por los funcionarios de la ONU. El continuado maltrato físico y mental sufrido por la joven y el matrimonio impuesto del que huyó sugieren que será difícil que la convenzan para regresar. La oficina tailandesa de la UNHCR ha recordado el "terror por ver a su familia" que sufre la joven. La embajada saudí ha informado que el padre, funcionario de un gobierno local, les ha solicitado ayuda para recuperarla.

Qunun quiere permanecer en Tailandia durante unos días antes de buscar asilo en un tercer país. Los trámites comprenden cinco días de tramitación del expediente de refugiado en la UNHCR y otros cinco para preparar el viaje, según la agencia. Australia es el destino más probable. Ahí se dirigía la joven cuando fue apresada en el aeropuerto de Suvarnabhumi y ahí le espera la amiga que ha dirigido la campaña en las redes. Canberra se ha visto salpicada por el caso después de que el círculo cercano a Qunun denunciara que había cancelado sin razones el visado de turista con el que pretendía aterrizar. Las autoridades lo han negado y aclarado hoy que ya están gestionando los permisos para acogerla.

Zonas oscuras del caso

El asunto mantiene zonas aún oscuras. Asegura Tailandia que la joven fue detenida tras recibir una alerta de la embajada saudí sobre su huida y la falta de documentos para viajar. Ella, por el contrario, promete que contaba con ellos. Entre las certezas figura el cambio de actitud de Tailandia, gobernado en los últimos años por militares golpistas y necesitada de una campaña de relaciones públicas. El tsunami mediático transformó la primera intención de devolverla a Arabia Saudí por ser "un problema familiar" y la presunta inseguridad que sufriría sin la protección de familiares. "Tailandia es el país de las sonrisas. No enviaremos a nadie a la muerte. Cuidaremos de ella tan bien como podamos", sostuvo después Surachate Hakparn, jefe de Inmigración.

Qunun se encerró en la habitación del hotel, denunció su caso en Twitter y hoy tiene un futuro. Estos días se recuerda el caso de su compatriota, Dina Ali Lasloom, repatriada a la fuerza desde un aeropuerto filipino cuando huía de su familia en el 2017. Se desconoce qué ha sido de ella. Nourah Alharbi, amiga de Qunun, ha aclarado estos días desde Sydney que Lasloom careció del mismo apoyo en las redes sociales.

Temas: Arabia Saudí