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TRAGEDIA EN EL SUDESTE ASIÁTICO

El Anak Krakatau sigue en erupción mientras continúa la búsqueda de supervivientes

Los equipos de rescate se esfuerzan en encontrar a los 159 desaparecidos que dejó el tsunami del fin de semana

Yakarta confía en alertar con tiempo a la población en caso de nueva ola gigante, al contrario de lo ocurrido el sábado

Adrián Foncillas

Miembros de los servicios de rescate observan la actividad del volcán Anak Krakatau desde la playa indonesia de Carita.

Miembros de los servicios de rescate observan la actividad del volcán Anak Krakatau desde la playa indonesia de Carita. / ADI WEDA (EFE)

El volcán Anak Krakatau sigue vomitando lava y cenizas mientras los equipos de rescate se esfuerzan en encontrar a alguno de los 159 desaparecidos que dejó el tsunami del sábado. Las autoridades han alertado de que persistirá el riesgo de que se generen nuevas olas gigantes en las playas del estrecho de Sonda mientras continúe la actividad sísmica y han ordenado un perímetro de exclusión de dos kilómetros alrededor del volcán.

El cuadro está agravado por las lluvias torrenciales que afectan el área en los últimos días. "Todos esos factores pueden provocar nuevos desprendimientos en las laderas del volcán hacia el mar y tememos que causen más tsunamis", ha alertado Dwikorita Karnawati, directora de la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica. El fatal fenómeno del sábado se origimó tras el derrumbe de la pared del volcán, que desplazó en su caída una gran cantidad de agua. Las olas generadas avanzaron a gran velocidad hasta romper en la playa y arruinar poblados y hoteles.

Yakarta confía en que podrá alertar con tiempo a la población en caso de nuevo tsunami, al contrario de lo ocurrido el sábado. "Hemos desarrollado un sistema de monitorización centrado específicamente en los temblores volcánicos del Anak Krakatau para emitir alertas tempranas", ha afirmado Karnawati.

Estampida de turistas

Las autoridades han cifrado el balance provisional en 430 muertos y 1.495 heridos, además de 22.000 desplazados hacia refugios en zonas más elevadas. Es probable que la factura aumente cuando los equipos de rescate alcancen poblados e islas que permanecen aislados por la ruina de las infraestructuras. Pandeglang, en la costa oeste de la isla de Java, ha sido la más castigada. Casi 300 muertos se contabilizan ya en esa zona que frecuentan los turistas locales, especialmente los capitalinos de Yakarta.

"Las copiosas lluvias han causado el desbordamiento de ríos e inundaciones en varios puntos de Pandeglang, lo que dificulta la evacuación y la atención de los refugiados", ha señalado Sutopo Purwo Nugroho, portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres.

Las playas que la semana pasada estaban atestadas de turistas permanecen ahora casi desiertas. La policía patrulla en moto la zona de Carita con megáfonos pidiendo a todos que se marchen y solo un puñado de locales desafían las instrucciones para rescatar los objetos de sus viviendas arrasadas. Algunas de las víctimas atrapadas en islas diminutas hubieron de ser rescatadas con helicópteros o pequeños botes.

Recuerdo a las víctimas

El grueso de los afectados permanece en los refugios, donde el personal sanitario ha advertido de las escasas reservas de medicinas agua potable. "Intentamos resistir porque es nuestra isla, pero después de un tiempo nos asustamos. Nuestra casa ha quedado destrozada así que no había más razones para quedarnos", ha afirmado Etin Supriatin en un centro de evacuación de Labuan a la agencia France Press.

La gestión del último desastre se solapa con los recordatorios por el tsunami que este miércoles hace 14 años mató a más de 200.000 personas en 13 países del océano Índico. Miles de indonesios se juntaron esta mañana en mezquitas fosas comunes para rezar por las víctimas.

Los tsunamis, erupciones volcánicas y seísmos no son raros en Indonesia, asentada sobre una zona donde colisionan platas tectónicas conocida como el Anillo de Fuego del Pacífico. El desastre natural de esta semana es el tercero que padece en seis meses después de los varios terremotos de julio en la isla de Lombok en julio y del seísmo seguido de un tsunami que arrasó Palu un mes más tarde.