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Un problema profundo

Violencia de género: En Argentina sucede un feminicidio cada 30 horas

"Necesitamos que la mujer deje de ser considerada un objeto" y generar así un cambio cultural, dice la organización Casa del Encuentro

El Periódico

La directora del Observatorio de Femicidios en Argentina  Ada Rico en la Casa del Encuentro  en Buenos Aires  Argentina.  Ada Rico dirige una asociacion que lucha contra la violencia machista y ofrece respaldo a victimas  EFE Juan Ignacio Roncoroni

La directora del Observatorio de Femicidios en Argentina  Ada Rico en la Casa del Encuentro  en Buenos Aires  Argentina.  Ada Rico dirige una asociacion que lucha contra la violencia machista y ofrece respaldo a victimas  EFE Juan Ignacio Roncoroni / EFE

La denuncia de la actriz Thelma Fardín de haber sido violado por el actor Juan Darthés, convulsionó a Argentina, dio vida al #MeToo en este país y volvió a llevar al primer plano  la violencia de género, un problema frente al cual Ada Rico, la directora de la oenegé Casa del Encuentro, tiene clara la respuesta: un "cambio cultural" que deje de considerar a la mujer como un objeto.

Ada Rico dirige una asociación que lucha contra la violencia machista y ofrece respaldo a víctimas, y fue pionera en Argentina en ese tema al comenzar a contabilizar en 2009 los feminicidios, que sumaron el año pasado 292 casos, uno cada 30 horas.

"Necesitamos un cambio cultural, ojalá las nuevas generaciones lo logren, que la mujer deje de ser considerada un objeto, un objeto de la pertenencia de otro con la cual se puede hacer lo que se desee: golpearla, acosarla, humillarla y hasta asesinarla", señala Rico como condición imprescindible.

Sucede en todo el mundo

Al igual que el impacto que supuso en Argentina la reciente denuncia de violación de Thelma Fardín, una de las protagonistas de la serie "Patito feo", España vive conmocionada el asesinato tras sufrir una agresión sexual de Laura Luelmo, dos casos muy distintos que, no obstante, tienen en común para Rico que un varón "cosificó" a la mujer.

"Ese es el paralelismo más allá del país en el que suceda, las edades o la condición social. Y eso es lo que tenemos que cambiar, ese concepto de pertenencia del varón agresor hacia una mujer", declara la directora de la ONG.

Pero ese cambio "que ya se está viendo en la sociedad" tiene que ir acompañado de la Justicia, según la activista, ya que Argentina "tiene muchísimas leyes para la violencia de género" pero en ocasiones encuentran que los jueces -y también juezas, asegura- no las aplican, por lo que pide una "capacitación específica" al respecto. "La toma de conciencia la tenemos, las leyes las tenemos, ahora falta que los efectores de la Justicia apliquen estas leyes para poder realmente lograr el cambio", resume Rico.

Ayuda a víctimas

Además de la labor de pedagogía y comunicación que se realiza en la Casa del Encuentro, una parte fundamental es el centro de asistencia creado en 2010, en el que 50 jóvenes voluntarias trabajan con las mujeres y familias víctimas de violencia machista que se acercan para pedir ayuda.

Cuando reciben a una de estas mujeres, su labor es "fortalecerla, acompañarla, ordenarla, porque llegan en un estado de confusión", explica Rico, y a no ser que la situación de riesgo sea alta, defiende que lo primero no es la denuncia sino el acompañamiento para que la víctima se recupere emocionalmente.

"Nosotras más que hablar de denuncias hablamos de fortalecer a la mujer, acompañarla en este camino donde se está animando a contar algo que tal vez le sucedió hace muchísimos años y nunca lo pudo visibilizar", cuenta Rico. En ese sentido, el caso de la denuncia de Thelma Fardín ha sido "muy importante", ya que desde que saltó a la actualidad "se han multiplicado" las consultas que reciben y ha habido "un colapso" en las organizaciones de apoyo a la mujer.

Los cambios necesitan madurar

Aunque aún "queda mucho por hacer", Rico expone que en los 15 años que han pasado desde que arrancó la Casa del Encuentro, ha habido grandes cambios, por ejemplo en el tratamiento de los asesinatos machistas, de los que se informaba como "crimen pasional", y en su momento "parecía imposible" que comenzasen a ser llamados feminicidios, algo que finalmente lograron.

"Los cambios llevan tiempo, pero si van acompañados de políticas públicas integrales, de protección, de toma de conciencia, se logran; sí somos optimistas, por eso trabajamos, porque se va a lograr el cambio", cree la activista. Por todo ello, Rico tiene claro que "esto no tiene vuelta atrás", y añade: "Esto es un camino donde se va a seguir avanzando y las mujeres se van a seguir fortaleciendo, y las nuevas generaciones van a comprender y van a poder decir que cuando una mujer dice que no, es no".