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CRISIS HUMANITARIA

Al menos 15.000 niños migrantes centroamericanos están detenidos en EEUU

La capacidad de los albergues donde están recluidos estos menores están al límite

El Periódico/Agencias

Los 42 inmigrantes fueron arrestados el domingo en territorio estadounidense tras ingresar por la frontera desde Tijuana (México).

Los 42 inmigrantes fueron arrestados el domingo en territorio estadounidense tras ingresar por la frontera desde Tijuana (México). / EFE

Casi 15.000 niños inmigrantes se encuentran bajo custodia del Gobierno de EEUU en la red de más de 100 albergues privados ubicados en el país y cuya capacidad está cerca de verse rebasada.

De acuerdo con datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), dados a conocer por la emisora Radio Pública Nacional (NPR), la mayoría de estos menores son adolescentes provenientes de Centroamérica que viajaron solos a la frontera.

Debido a que la capacidad de estos albergues se encuentra ya cubierta en un 92%, el Gobierno se está viendo obligado a considerar opciones que incluyen acelerar la liberación de un mayor número de niños, bajo custodia de tutores temporales.

En el albergue más grande del país, ubicado en la comunidad rural de Tornillo Texas, fronteriza con Ciudad Juárez, en el estado mexicano de Chihuahua, alrededor de 2.800 niños viven en carpas climatizadas.

Política migratoria de Trump

Aunque el albergue podría dar cobijo hasta 3.800 niños, ello requerirá la contratación de más personal. De acuerdo con datos de la patrulla fronteriza, durante el mes de noviembre pasado un promedio de 175 niños no acompañados estaban cruzando la frontera.

La capacidad en estos albergues se ha visto puesta a prueba después de la decisión de la Administración del presidente Donald Trump de separar a los niños de sus familias, sumado a la llegada de los menores que no viajan acompañados. Un alto funcionario del Departamento de Servicios Humanos y de Salud ha asegurado que sería prematuro anticipar las medidas que podrían tomarse para aliviar la población en estos albergues, antes de que su capacidad se vea rebasada.

“Continuamos buscando opciones que no pongan en peligro la seguridad de los niños”, ha dicho para, a renglón seguido, culpar de la situación a la persistencia de un sistema que actúa como un “incentivo perverso” para que más menores continúen llegando solos a la frontera.