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CRISIS DIPLOMÁTICA

Segundo canadiense detenido en China tras el 'caso Huawei'

Pekín confirma que están siendo investigados por atentar contra la "seguridad nacional"

Adrián Foncillas

Michael Kovrig y Michael Spavor, los dos canadienses desaparecidos en China.

Michael Kovrig y Michael Spavor, los dos canadienses desaparecidos en China. / AFP / AP

Dos canadienses han sido detenidos esta semana en China acusados de atentar contra la seguridad nacional. Las operaciones policiales pueden deberse a una súbita pulsión por el espionaje de los canadienses o, más probablemente, al caso Huawei. Son días convulsos para la comunidad canadiense y sus negocios en China.

Michael Spavor, el último ciudadano canadiense detenido, está siendo investigado por el Ministerio de Seguridad desde el 10 de diciembre, según la prensa nacional. Spavor es un empresario establecido en China y especializado en Corea del Norte. Las fotografías le muestran junto al tirano Kim Jong-un (un rarísimo honor para un occidental) y el baloncestista Dennis Rodman, amigo íntimo del líder norcoreano y visitante en varias ocasiones de Piongyang. Spavor también ha frecuentado la capital y servido de puente para iniciativas empresariales. Su ausencia en una conferencia programada este martes en Seúl disparó las alarmas.

La detención de Michael Kovrig, el otro ciudadano canadiense, siguió patrones parecidos. Ambos desaparecieron el mismo día, han sido acusados de los mismos vaporosos cargos y se desconoce su paradero. El daño causado a la seguridad nacional es un cajón desastre empleado por Pekín para disidentes y otros elementos incómodos. La inquietante intervención del Ministerio de Seguridad Nacional hace pensar que podrían ser acusados de espionaje.

Kovrig había pedido la baja en la Embajada canadiense en China y desde el pasado año trabajaba en el think tank International Crisis Group. El exdiplomático ha publicado artículos sobre el papel de China en la paz y seguridad de Asia y ha entrevistado regularmente a funcionarios chinos.

Más control

El Ministerio de Exteriores ha recordado que ese think tank no había sido registrado como exige la nueva ley de oenegés. "Todos los ciudadanos extranjeros que vienen a China, mientras respeten la ley, no tienen nada que temer", ha afirmado el portavoz ministerial, Lu Kang. Lu aclaró que Pekín ya ha notificado ambas detenciones a Ottawa y que están siendo tratados "de acuerdo a la ley".

Amnistía Internacional ha subrayado que Kovrig es la primera víctima de una ley enmarcada en el proceso de incremento de control a los occidentales que trabajan en China. "Esta detención podría tener un efecto escalofriante en las oenegés extranjeras y las comunidades de empresarios a la hora de sentirse seguros cuando viajen a China", ha dicho William Nee a la agencia Reuters.

Control escrupuloso

China sigue con escrúpulo la hoja de ruta contra los países que la hacen sentirse ofendida. La prensa nacional ha prestado el altavoz a las propuestas de boicoteos que se cocinan en las redes sociales. La primera víctima es Canada Goose, marca de ropa de lujo, cuyas acciones han caído un 20%. La inclusión del país en su nombre la ha convertido en la presa más evidente pero otras compañías como Bombardier o Tim Hortons podrían ser las siguientes.

Pekín está castigando a Canadá por la detención de Meng Wanzhou, la directora financiera del gigante asiático Huawei. Un tribunal de Vancouver ha concedido esta semana la libertad bajo fianza a Meng durante el proceso sobre su extradición a Estados Unidos. La alta ejecutiva e hija del fundador de Huawei hubo de depositar una fianza de 7,4 millones de dólares y someterse a escrupulosas medidas de control para evitar su huida. El caso, que podría costarle hasta 30 años de cárcel, ha soliviantado a Pekín. El poderío estadounidense y la negociación sobre la guerra económica aconsejan derivar los castigos hacia Canadá.

Temas: Canadá China