02 abr 2020

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Caso excepcional

Dos exdirectivos de Ford son condenados en Argentina por delitos lesa humanidad

La justicia argentina sentenció a Pedro Müller y Héctor Sibilla por secuestrar y torturar a por lo menos 24 obreros durante la dictadura militar

El Periódico

Former Ford Motor Co  executive Pedro Muller leaves a courthouse after he was sentenced to 10 years for crimes against humanity committed against 24 Argentine union workers during the country s 1976-1983 military dictatorship  in Buenos Aires  Argentina.  AP Photo Gustavo Garello 

Former Ford Motor Co  executive Pedro Muller leaves a courthouse after he was sentenced to 10 years for crimes against humanity committed against 24 Argentine union workers during the country s 1976-1983 military dictatorship  in Buenos Aires  Argentina.  AP Photo Gustavo Garello  / AP

En un caso que puede sentar precedente, la Justicia de Argentina condenó a dos exdirectivos de la filial local de Ford, en un caso por delitos de lesa humanidad contra obreros de la compañía durante la dictadura militar que gobernó al país entre 1976 y 1983, dijo una de las abogadas de la querella.

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal 1 de San Martín -en los suburbios de Buenos Aires- sentenció al exdirector de manufactura Pedro Müller y al extitular de seguridad Héctor Sibilla a 10 y 12 años de prisión, respectivamente, por participar en el secuestro y tortura de trabajadores de la automotriz, explicó la abogada Elizabeth Gómez Alcorta.

Denuncias contra Ford

Otro abogado de la querella, Tomás Ojea Quintana, dijo que podría llevar la denuncia de los trabajadores a la Justicia de Estados Unidos. “Está claro que Ford Motor Company tenía el control de la filial argentina durante los setentas. Por lo tanto, hay una responsabilidad directa de Ford Motor Company y eso podría darnos la posibilidad de llevar el caso a las cortes de Estados Unidos”, sostuvo Ojea Quintana.

“Creemos que pedir una rendición de cuentas de Ford Motor Company es una necesidad. Los trabajadores quieren una respuesta de la empresa”, agregó. De acuerdo con la causa, un total de 24 obreros fueron secuestrados y torturados dentro de la planta que Ford posee en la localidad de Pacheco, en la provincia de Buenos Aires, entre marzo y agosto de 1976.

Colaboraban con el ejército

De acuerdo a un comunicado del oficial Centro de Información Judicial argentino (CIJ), a Müller -de nacionalidad checa- y Héctor Sibilla se les imputó haber facilitado a personal militar datos personales, fotografías y los domicilios particulares de los trabajadores secuestrados.

“Así también se les endilga, el haber permitido que se montara un centro de detención en el interior del predio de esa fábrica (...) para que sus dependientes fueran interrogados. Allí fueron, golpeados, maniatados, tapándoseles sus rostros para que no pudieran observar lo que ocurría”, agregó el CIJ.

Por su parte, la automotriz declaró a través de un correo electrónico que “Ford Argentina no es parte en el caso, pero está en conocimiento del veredicto” y que la empresa “ha tenido siempre una actitud abierta y colaborativa con las autoridades judiciales proveyendo toda la información disponible que fue requerida para clarificar la situación”.

Justicia para las víctimas

Es la primera vez que exejecutivos de una empresa multinacional, con producción en Argentina, son condenados por crímenes de lesa humanidad, dijo Ojea Quintana. Junto a los exdirectivos de Ford, el exjefe del Cuerpo IV del Ejército argentino, Santiago Riveros, también fue condenado, a 15 años de prisión, por los hechos en la planta de Ford.

Familiares de las víctimas se abrazaron y sostuvieron fotos de sus familiares cuando se anunció el veredicto. Algunas tenían o llevaban pañuelos blancos, un emblema de las Madres de la Plaza de Mayo de Argentina, una asociación de mujeres cuyos hijos desaparecieron durante la Guerra Sucia.

Unas 30.000 personas fueron asesinadas durante la dictadura militar que gobernó Argentina tras un golpe de Estado en 1976, según cifras de organizaciones de derechos humanos, muchas de las cuales fueron secuestradas, torturadas e incluso arrojadas vivas al mar.