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Varios ministros piden a May que suspenda la votación del acuerdo del 'brexit'

La primera ministra rechaza esa posibilidad aunque reconoce que está teniendo contactos

Begoña Arce

La primera ministra británica, Theresa May, interviene en la Cámara de los Comunes.

La primera ministra británica, Theresa May, interviene en la Cámara de los Comunes. / MARK DUFFY (AP)

Theresa May ha rechazado la petición de algunos miembros de su Gobierno de suspender la votación el próximo martes en la Cámara de los Comunes del acuerdo alcanzado para el ‘brexit’. Varios ministros estarían intentando persuadirla para que aplace la sesión, por miedo a que una gran derrota haga caer al Ejecutivo.

Según el diario 'The Times', el ministro de Defensa, Gavin Williamson, es uno de los que ha pedido el aplazamiento de la votación, "en la que puede perder por 100 diputados o más". Otros miembros del Gabinete, como la ministra de Trabajo y Pensiones, Amber Rudd, el titular de Interior, Sajid Javid, y el ministro para Gales, Alun Cairns, opinan que May debe seguir con la campaña hasta el mismo lunes y decidir en ese momento la suspensión, si para entonces se vislumba una derrota de más de 70 votos. 

La oposición de los euroescépticos conservadores parece definitiva. Ya no escuchan a Julian Smith, el encargado de asegurar la disciplina de los diputados 'tories'

Examinando papel del Parlamento

En una entrevista en la BBC, a la pregunta de si estaba preparándose para aplazar voto, la respuesta de May fue: "No. Lo que estoy haciendo es prepara el voto del martes. Sí, me estoy encontrando con colegas, estoy escuchando sus temores. No se trata de aplazarlo".  

A modo de nueva oferta, May sugirió que podría dejar en manos de los parlamentarios el elegir entre extender el periodo de transición, después de diciembre del 2020, o entrar en el mecanismo de salvaguarda de Irlanda del Norte, que sigue siendo el gran obstáculo del acuerdo.  "Se habla mucho de la salvaguarda como si fuera automática. En realidad, no es automática", señaló. "Si debemos utilizarla, esa posibilidad se debe decidir y estoy examinando el papel del Parlamento en esa decisión".

La salvaguarda para evitar una frontera dura entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda es que si no hay un acuerdo para después del periodo de transición, todo el Reino Unido permanezca en la unión aduanera de la UE, de forma que Irlanda del Norte quedaría en el mismo territorio aduanero que el resto del Reino Unido.

May intenta frenar la revuelta de los rebeldes conservadores con un compromiso que daría al Parlamento un papel en la decisión de adoptar la salvaguarda y salir de ella, con una revisión que podría votarse anualmente. La nueva concesión ha sido acogida con frialdad por los euroescépticos y presumiblemente por Bruselas, ya que reescribe los términos del documento final acordado entre el Reino Unido y los Veintisiete, sujeto a las leyes internacionales.

División laborista

El debate parlamentario sobre el ‘brexit’ ha entrado este jueves el jueves en su tercera jornada, dedicada a las repercusiones económicas. El ministro de Finanzas, Philip Hammond, ha recordado que sería "un espejismo" pensar que el ‘brexit’ se puede renegociar en el último momento. Hammond recomendó el acuerdo de  May como el mejor posible.

En Dublín, el alcalde laborista de Londres, Sadiq Khan, pidió que May revoque el artículo 50 del Tratado de la UE, que puso en marcha el reloj para la salida del Reino Unido de la UE, prevista para el 29 de marzo, si pierde la votación del martes. Khan es uno de los líderes que defiende la celebración de un segundo referéndum.

La dirección laborista ha venido sin embargo manteniendo una postura ambigua al respecto y las divisiones internas son profundas. Según el diario 'The Guardian', el secretario general del poderoso sindicato Unite, Len McCluskey, ha advertido en privado a los diputados laboristas, que un nuevo referéndum sería considerado con los votantes como una traición. McCluskey es una figura con enorme influencia en el partido y en el equipo de Jeremy Corbyn hay varios exsindicalistas de Unite. Pero el número dos de los laboristas, Tom Watson, condenó la advertencia. "Sugerir eso, representa una flagrante distorsión de la posición del laborismo y no ayuda en absoluto".