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Cumbre del G-20

El choque de palmas entre Putin y Mohamed bin Salmán

El principe saudí sintió cierto aislamiento en público pero mantuvo varias reuniones importantes en privado

Abel Gilbert

El choque de manos entre Vladimir Putin y Mohammed Bin Salmán en la cumbre G20.

El choque de manos entre Vladimir Putin y Mohammed Bin Salmán en la cumbre G20. / AFP

Vestido con su “thawb”, como se conoce a las túnicas tradicionales de algodón blanco y cachemir, Mohamed bin Salman se ubicó en la  "foto de familia" del G-20 en el que pareció su único lugar posible: raleado hacia la izquierda. Los líderes mundiales posaron ante la cámara haciéndole sentir al príncipe saudí cierta sensación de aislamiento político. Apenas saludó sin efusión a Antonio Guterres, el secretario general de la ONU. El heredero al trono había llegado a Buenos Aires con su imagen, tan cuidadosamente labrada por años con pincelazos de reformismo,  salpicada después del asesinato en el consulado saudí en Estambul de Jamal Khashoggi, un periodista crítico de la monarquía, y en medio de las denuncias que lo involucran en los crímenes de guerra en Yemen.

La foto no informaba sin embargo de las sutilezas de la política internacional en relación con Arabia Saudita. Mientras los protagonistas de la cumbre se preparaban para el retrato colectivo, Donald Trump no se privó de cruzar miradas y trémulas sonrisas con el príncipe, otra señal inequívoca de Washington de que preservará la alianza con el reino a pesar de sus costos.

Mohamed bin Salman se reunió a su vez con los presidentes de Francia y China, Emmanuel Macron y Xi Jinping, según informó la Agencia de Prensa Saudí en Twitter. La primera ministra británica, Theresa May, ha solicitado a su vez una reunión con el heredero al trono para discutir los temas candentes en los que se lo asocia. Vladímir Putin, en cambio,  se encargó de darle a su encuentro casual con el príncipe una cuota de sobreactuada informalidad.  A instancias del ruso, y como si fueran amigos de un barrio o integrantes de una pandilla urbana, tal cual los representan las películas norteamericanas, apretaron sus manos y luego chocaron las palmas. Rieron quizá por el arrojo de sus gestos tan fuera de protocolo. Luego se sentaron y siguieron conversando, acaso sobre la suerte del precio del crudo.

A pesar de lo que se conjeturó en horas previas al inicio de la cumbre, el príncipe regresará a Arabia Saudita sin sobresaltos. El pedido de investigaciones que presentó en su contra la oenegé Human Rights ante la justicia argentina no tendrá ninguna consecuencia. El juez Ariel Lijo ha solicitado a Exteriores la que confirme el estatus diploático de Mohamed bin Salman. Cuando le respondan, el visitante ya se habrá subido a un avión con destino a Riad y estrechado manos con Mauricio Macri.