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Caso Odebrecht

El expresidente peruano Alan García, solicita asilo político a Uruguay

La justicia lo investiga por presunto fraude y lavado de dinero

García asegura que hay una persecución en marcha mientras que el Gobierno sostiene que rigen todas las garantías

Abel Gilbert

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Peru informo mediante un comunicado que el expresidente peruano Alan Garcia Perez  a quien se le investiga por colusion agravada y lavado de activos en el marco del caso Odebrecht en Peru  solicito asilo a Uruguay  EFE Ernesto Arias ARCHIVO

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Peru informo mediante un comunicado que el expresidente peruano Alan Garcia Perez  a quien se le investiga por colusion agravada y lavado de activos en el marco del caso Odebrecht en Peru  solicito asilo a Uruguay  EFE Ernesto Arias ARCHIVO / EFE

El expresidente Alan García Pérez solicitó asilo en la embajada de Uruguay en Lima después de que un juez le prohibiera salir del país por un periodo de 18 meses mientras es investigado por presunto fraude y lavado de activos en el marco de un caso que ha barrido con la clase política peruana y que tiene que ver con las acciones de la constructora brasileña Odebrecht.

El embajador uruguayo en Lima, Carlos Alejandro Barros, comunicó que García ingresó la noche del sábado a su residencia y pidió que se le conceda el derecho que la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954 contempla para quienes alegan persecución política. El ministro de Exteriores de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, dijo que "no hay plazo para dar una respuesta" al hombre que gobernó Perú en dos oportunidades (1985-1990 y 2006-2011). Sin embargo, el diario 'El País' de Montevideo adelantó que el reclamo será aceptado. La espera de la resolución tensa los ánimos. En las inmediaciones de la embajada se reunieron partidarios y detractores de García y no faltaron los insultos cruzados y enfrentamientos. Tuvo que intervenir la policía.

La Fiscalía peruana solicitó la medida de restricción contra el también líder del APRA en el marco de las investigaciones que se siguen por presuntamente haber favorecido a la constructora brasileña en la licitación del Metro 1 de Lima. García, quien en los últimos años estaba residiendo en Madrid, le escribió una carta al mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez, en donde le explica las razones que lo llevaron a entrar en la embajada de ese país. 

Según el exjefe de Estado, en Perú prevalece un "ambiente de persecución política" y no existen "fiscales ni jueces naturales o imparciales". A su vez, acusó al presidente interino, Martín Vizcarra, y a su jefe de gabinete, César Villanueva, de "arrinconar" a los otros poderes del Estado. "En mi país, la guerra por copar las instituciones y la Fiscalía de la Nación ha creado un clima de indefensión jurídica, donde ni la verdad ni la ausencia de pruebas valen ante el afán de usar los procedimientos investigatorios extremando abusivamente sus ilícitas atribuciones".Vizcarra no tardó en responderle. Dijo que en el Perú "rige el respeto irrestricto de la división de poderes, la Constitución y los tratados internacionales". Por lo tanto, "todos los peruanos debemos allanarnos a la justicia, sin excepciones". 

El segundo pedido de asilo

No es la primera vez que García entra a una delegación diplomática en Lima en busca de refugio. En mayo de 1992 eligió la embajada colombiana después del autogolpe de Alberto Fujimori. En esa oportunidad lo acompañó  el dirigente aprista Jorge del Castillo. García tomó esa decisión porque el autócrata lo había acusado de posesión ilícita de armas.  El exjefe de Estado viajó luego a Bogotá y, de ahí, a París, donde estuvo exiliado hasta la caída de Fujimori, ocho años más tarde. El parlamentario del APRA, Mauricio Mulder, dijo que este nuevo pedido de asilo de García tiene el propósito de "resguardar su vida y su integridad"  debido a que existen "amenazas de muerte".

Desprestigio de la clase política

Las actividades de Odebrecht en Perú, en particular las relacionadas con la llamada "caja dos", como se conoce a la "caja negra" de la política, han salpicado de una manera u otra a todos los presidentes de la era post Fujimori, desde Alejandro Toledo (2001-06), escondido en Estados Unidos, a Ollanta Humala (2011-16) y Pedro Pablo Kuczynski (2016-18), quien tuvo que dimitir antes de ser cesado por el Congreso. Incluso Keiko Fujimori ha quedado atrapada en la red de denuncias de corrupción que tienen como trasfondo a la constructora brasileña. García era el único mandatario que parecía estar al margen de las investigaciones. Su nombre se integra ahora a la lista de imputados que no ha hecho más que ahondar el desprestigio de la clase política de ese país.