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Empieza la carrera para la sucesión de Merkel

Annegret Kramp-Karrenbauer, Friedrich Merz y Jens Spahn competirán para convertirse en el nuevo presidente de la CDU, un cargo que se decidirá el 8 de diciembre

Carles Planas Bou

De izquerda a aderecha Friedrich Merz, Annegret Kramp-Karrenbauer y Jens Spahn.

De izquerda a aderecha Friedrich Merz, Annegret Kramp-Karrenbauer y Jens Spahn. / AFP

El 10 de abril del 2000 la menospreciada ‘niña de Kohl’ emergía victoriosa en un partido abrumadoramente masculino y asumía la presidencia de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Transcurridos 18 años, este diciembre, la cancillera alemana Angela Merkel se despedirá de la presidencia de una formación que durante dos décadas ha moldeado a su imagen. Un delicado momento de transición para el conservadurismo alemán en el que, por primera vez, tres candidatos pelearán por tomar las riendas del partido.

El jueves por la noche, los posibles herederos de Merkel dieron el pistoletazo de salida a una carrera para la sucesión con muchos interrogantes. Reunidos en Lübeck, al norte de Alemania, los llamados a relevar a la líder democristiana presentaron oficialmente sus candidaturas en un acto de casi tres horas en el que además de exponer su cosmovisión también respondieron a las muchas dudas que asaltan a la CDU posmerkelista. Tras dos décadas de Merkel, el partido está ávido de nuevas ideas.

Tres candidatos

La principal favorita para tomar las riendas del partido es Annegret Kramp-Karrenbauersecretaria general desde el pasado febrero . Su candidatura es la del continuismo, la de una CDU más centrista. Sin embargo, con un 44% del partido pidiendo políticas "más conservadoras", su semejanza con Merkel puede jugar en su contra. "Tengo 56 años, tres hijos y una larga carrera. Nada en mí es mini", señaló esta semana, en un intento para distanciarse de esa imagen de "mini-Merkel".

Aunque conserva el estilo sosegado y pragmático de su mentora, AKK —siglas por las que se la conoce— ha endurecido el tono en búsqueda del voto del ala más conservadora del partido. Así, recientemente ha pedido denegar la entrada al espacio Schengen de por vida a aquellos inmigrantes que hayan delinquido o hayan sido deportados. Primera ministra del Estado del Sarre entre 2011 y 2018, pidió una mayor cuota de representación femenina en el partido. Un 35% de los votantes de la CDU apoya a Kramp-Karrenbauer.

La segunda posición en las encuestas es para Friedrich Merz, exlíder del grupo parlamentario conservador, que cuenta con un 33% de aprobación dentro del paritdo. Impulsada por el presidente del Bundestag, Wolfgang Schäuble, la candidatura de este archienemigo de Merkel representa un regreso a la CDU más conservadora pero también ha reclamado a Alemania un mayor papel para reformar la Unión Europea. Tras casi 15 años alejado de la primera línea política, ayer presentó algunas de sus propuestas como reducir a la mitad la ayuda al desarrollo.

Según resalta la prensa alemana, la sorpresa des este primer debate fue Jens Spahn. Aunque la candidatura del ministro de Sanidad solo cuenta con un 7% de aprobación dentro del partido, ayer dio señales de que competirá con los otros dos candidatos. Joven, homosexual y crítico feroz de la política migratoria de Merkel, Spahn puede ser visto como demasiado radical. Desde Lübeck defendió una rebaja de impuestos y criticó abiertamente a AKK por oponerse al matrimonio gay.

Renqueante pero hegemónico

En tan solo tres semanas se decidirá el futuro de un conservadurismo alemán renqueante por sus recientes varapalos electorales pero aún hegemónico. El 7 y 8 de diciembre los 1.001 delegados de la CDU decidirán quien ocupa uno de los cargos más codiciados del país y asume la incierta misión de redirigir el partido tras el paulatino adiós de Merkel. El debate del jueves refuerza la idea de que esa carrera para la sucesión estará muy apretada.

Curiosamente, el anuncio de su retirada política ha devuelto la popularidad perdida a Merkel, del 66%. Por otro lado, un 78% de los alemanes apoya su decisión de dejar paso al frente de la CDU mientras que un 63% cree que debe seguir como cancillera hasta el final de su mandato, el 2021. La estabilidad sigue siendo un pilar clave para los alemanes. Sin embargo, las tensiones internas en Berlín hacen pensar en que el gobierno de gran coalición no tardará tanto en desmembrarse.