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EL FUTURO DE LA UE

El acuerdo del 'brexit': el Reino Unido en la unión aduanera sin voz ni voto

El pacto establece que Londres no podrá abandonar de forma unilateral ese espacio durante el período transitorio

Silvia Martinez

Theresa May sale de su residencia oficial de Downing Street, en Londres.

Theresa May sale de su residencia oficial de Downing Street, en Londres. / AFP

Desde que los británicos se pronunciaron a favor del brexit, de sacar al Reino Unido de la Unión Europea, en junio del 2015, las negociaciones de divorcio se han convertido en una carrera de obstáculos. La meta todavía no está cerca pero el acuerdo técnico cerrado entre los equipos negociadores de Dominic Raab y Michel Barnier, tras un último maratón negociador que concluyó este martes, abriría la puerta a la firma del pacto de divorcio y de la declaración sobre la relación futura antes de que termine el año. "Hay un proceso en marcha en Londres y en Bruselas en estos momentos. El gabinete británico se reúne a las tres de la tarde (en Bruselas) y Barnier informará también a los 27 estados miembros esta tarde. No vamos a comentar sobre los comentarios en prensa de las ultimas 24 horas. Si hay noticias hoy o en los próximos días informaremos", ha explicado este miércoles el portavoz del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

El escollo irlandés

La cuestión irlandesa ha sido uno de los grandes escollos de la negociación. Los esfuerzos  se han centrado en la búsqueda de una solución para la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, que evite el regreso de una frontera visible a la isla con el regreso de los controles aduaneros y la instalación de infraestructuras que ponga en peligro los acuerdos de paz de Viernes Santo, firmados en 1998 . Tanto Bruselas como Londres se comprometieron hace un año a evitar ese riesgo y a buscar soluciones creativas pero diseñar una red de seguridad válida para ambas partes ha puesto al borde del colapso las negociaciones en más de una ocasión.

La solución propuesta

Finalmente, tal como había propuesto May para evitar el surgimiento de una frontera en el mar de Irlanda, todo parece indicar que el Reino Unido se quedaría en la unión aduanera de forma provisional aunque el texto sigue siendo secreto y no ha sido publicado. Eso significa que durante este período Londres no podrá negociar acuerdos comerciales con terceros países. Londres no podrá abandonar bajo ningún concepto esa unión aduanera de forma unilateral, como pretendían los británicos, si no se llega antes a un acuerdo comercial o se pacta un plan que evite el regreso de la frontera física. Para los euroescépticos británicos es un acuerdo inaceptable.

Además, Irlanda del Norte seguirá vinculada por las reglas del mercado único en materia de bienes y productos –para que puedan circular con libertad en un territorio sin frontera- mientras que Londres no tendrá ni voz ni voto en la negociación de nuevas reglamentaciones y tendrá que seguir respetando las reglas de ayudas de Estado y las normas fiscales y medio ambientales para evitar que las empresas británicas hagan dumping y reciban una ventaja competitiva injusta. 

Un período de transición de 21 meses

Consumado el divorcio, el 29 de marzo de 2019, comenzará un período de transición de 21 meses en el que Londres y Bruselas se embarcarán en la negociación del futuro acuerdo comercial que gobernará sus relaciones en el futuro. Durante este período transitorio, Londres tendrá que seguir aportando económicamente al presupuesto de la UE y cumplir con la normativa europea aunque sin voz ni voto en las reuniones del Consejo. Este período concluirá el 31 de diciembre de 2020, pero la UE ya ha dejado claro que estaría dispuesta a prolongarlo, una sola vez y de forma limitada en el tiempo, si es necesario más tiempo.

¿Cuál es el calendario con el que se trabaja?

Si el pacto supera este miércoles la prueba de fuego en el dividido gabinete de Theresa May, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, podría convocar una cumbre extraordinaria este mes de noviembre para refrendarlo a nivel de jefes de estado y de gobierno. La fecha barajada es el domingo 25 de noviembre, tal y como ha confirmado el primer ministro irlandés Leo Varadkar. Es el plazo –unos diez días- que necesitan las 27 capitales europeas para examinar con detalle un texto que contiene entorno a las 500 páginas. Aun así, los líderes de la UE todavía necesitarán la cumbre del 13 y 14 de diciembre para dar el aval definitivo a la declaración político sobre la futura relación. A partir de entonces, ambas partes tendrían vía libre para iniciar la ratificación parlamentaria –en el Parlamento británico y la Eurocámara- que en el caso del Parlamento Europeo tendría que producirse como límite durante la semana del 11 de marzo.

Planes de contingencia

Haya acuerdo o no -todavía por confirmar oficial y públicamente- todos en Bruselas son conscientes de que las posibilidades de que el pacto descarrile en el largo proceso que queda por delante son muchas. Por eso la consigna a gobiernos e instituciones es seguir preparándose ante la eventualidad de que se produzca una salida caótica –sin acuerdo- el 29 de marzo de 2019. De hecho, la Comisión Europea ha publicado esta misma semana su plan de contingencia con siete áreas prioritarias en las que podría actuar: permisos de residencia y visados, servicios financieros, transporte aéreo, reglas sanitarias y fitosanitarias, transferencia de datos personales y cambio climático.

Todas las medidas que se puedan adoptar en estos ámbitos para facilitar el buen funcionamiento serán limitadas, adoptadas unilateralmente por la UE y no garantizarán los mismos beneficios que en caso de pertenencia a la UE. Por ejemplo, Bruselas ha propuesto este martes a los británicos que sus nacionales puedan entrar para estancias cortas sin necesidad de solicitar visado pero siempre y cuando Londres aplique recíprocamente las mismas condiciones. Y los embajadores han dado mandato a la presidencia austríaca de la UE para que comience a negociar las reglas que se aplicarán a las empresas dedicadas a la inspecciones de buques en los puertos europeos.