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CRISIS DEL CONSERVADURISMO ALEMÁN

Horst Seehofer deja la presidencia de la CSU

Tras las derrotas electorales, el ministro del Interior sigue los pasos de Merkel y también abandonará el gobierno

Carles Planas Bou

El ministro del Interior y líder de la CSU, Horst Seehofer.

El ministro del Interior y líder de la CSU, Horst Seehofer. / MATTHIAS SCHRADER (AP)

El conservadurismo alemán vive su particular metamorfosis. Dos semanas después de que la cancillera alemana, Angela Merkel, anunciase su renuncia a la presidencia de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU),su principal aliado, ha hecho lo mismo  este domingo por la noche. Reunido en Múnich con la cúpula del partido, el líder bávaro Horst Seehofer ha comunicado su decisión de dimitir como jefe de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU).

Según avanzaron ayer el diario Süddeutsche Zeitung y la agencia DPA, el también ministro del Interior alemán también aseguró a sus correligionarios que seguramente abandonará su cargo en el gobierno antes de que termine la legislatura, en 2021. Aunque aún no se ha especificado la fecha, se espera que Seehofer convoque a la prensa esta semana para dar a conocer su decisión final.

Presionado por los malos resultados del partido y su turbulenta relación con la cancillera, Seehofer da ahora un paso atrás para allanar el camino a su sucesor, que saldrá elegido en el congreso especial que la CSU celebrará a principios del año que viene. Si no hay sorpresas, todos los números para ocupar la presidencia del partido son para Markus Söder, el ambicioso ministro-presidente de Baviera que el pasado marzo ya le ganó la partida a Seehofer al ser nombrado líder del ejecutivo regional.

Problemas en Baviera

La decisión de Seehofer se ha hecho esperar. Convertido desde hace años en el enemigo íntimo de Merkel y su principal crítico dentro de las filas conservadoras, el ministro del Interior se ha convertido en el político peor valorado del país — a excepción de los dirigentes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) — con un 28% de aprobación gracias a sus constantes exabruptos nacionalistas e islamófobos.

Aunque con ese endurecimiento retórico —también seguido por Söder— pretendió impulsar a la CSU de cara a las elecciones bávaras la estrategia fue un error monumental. Copiar a la ultraderecha solo beneficia a la ultraderecha, y así se vio el pasado 14 de octubre. Los socialcristianos siguieron siendo el partido más votado pero perdieron 10 puntos y su mayoría absoluta, algo que aceleró las críticas internas contra su líder. Eso ha forzado a Söder a pactar una coalición con el partido liberal-conservador ‘Electores Libres’. Este lunes los miembros del nuevo gobierno bávaro jurarán el cargo.

Sonrisas en Berlín

A pesar de no ser seguro, la probable salida de Seehofer del Gobierno alegraría a muchos en Berlín. El ministro se aseguró las críticas de sus compañeros de partido y parte de sus bases cuando en julio amenazó a Merkel con cerrar las fronteras unilateralmente si no llegaba a acuerdos migratorios con otros países, un ultimátum a su propio gobierno que hizo temblar los cimientos de la Gran Coalición. Su énfasis en esta deriva anti-inmigración irritó especialmente a sus socios de gobierno socialdemócratas (SPD). Ilustrativamente, tan solo un 29% de los ciudadanos alemanes quieren que siga como ministro mientras que entre los votantes de la ultraderecha la aceptación se dispara hasta el 75%.

Entonces ya ofreció su dimisión pero reconsideró esa oferta poco después. Siguió en el cargo y en agosto volvió a hacer temblar el ejecutivo al negarse a expulsar al jefe de la inteligencia doméstica, Hans-Georg Maaßen, quien contradijo a la cancillera y acusó a los medios de comunicación de fabricar la cacería de inmigrantes vivida en las manifestaciones xenófobas de Chemnitz. Este pasado lunes el gobierno cesó definitivamente a Maaßen. Asediado por las críticas ahora es el turno de Seehofer.

Temas: Alemania