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LA NUEVA GUERRA FRÍA

Trump anuncia que EEUU aumentará su arsenal nuclear

El líder estadounidense reafirma su intención de romper el tratado que vetaba los misiles atómicos de alcance corto y medio

Ricardo Mir de Francia

Trump saluda a los asistentes a un mitin en Texas, el lunes.

Trump saluda a los asistentes a un mitin en Texas, el lunes. / AP

El mundo salido de la guerra fría se está poco a poco desmoronando, a medida que flaquea el espíritu de cooperación entre las grandes potencias y se desprecian los compromisos para reducir los arsenales nucleares. La détente ya no está de moda y los hombres fuertes pugnan nuevamente por la hegemonía en sus esferas de influencia. Más que ningún otro, Donald Trump parece empeñado en ejercer de sepulturero del orden mundial de las últimas décadas. Pocas horas antes de definirse por primera vez como “un nacionalista”, Trump ha anunciado su intención de aumentar el arsenal nuclear de Estados Unidos para presionar a Rusia y China. Lo ha hecho tras reafirmar sus planes para romper el tratado ruso-estadounidense que eliminó los misiles nucleares de alcance corto e intermedio.

El líder estadounidense se ha pronunciado al mismo tiempo que su asesor de seguridad nacional llegaba a Moscú para reunirse con altos cargos del Kremlin. Unas reuniones en las que se espera que les comunique las intenciones de la Casa Blanca. “Aumentaremos nuestras capacidades hasta que entren en razón”, dijo Trump en Washington antes de partir hacia un nuevo mitin de campaña. “Cuando todos lo hagan, nos comportaremos con inteligencia y frenaremos. De hecho, no solo pararemos, sino que reduciremos (el arsenal), algo que me encantaría hacer”. Al ser preguntado si la amenaza iba dirigida hacia Rusia, ha abierto el espectro. “Es una amenaza para cualquiera. Incluye a China, a Rusia y a cualquiera que esté jugando al juego. No se puede jugar conmigo”, ha apostillado Trump.

Washington y Moscú acaparan más del 90% de las armas atómicas del planeta. Ambas capitales llevan algunos años embarcadas en ambiciosos programas para modernizar sus arsenales y desarrollar nuevas capacidades, como las llamadas armas tácticas, más pequeñas de las que destruyeron Hiroshima y Nagasaki y capaces de ser desplegadas en el campo de batalla. Los viejos enemigos se acusan ahora recíprocamente de violar el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, de sus siglas en inglés), firmado en 1987 por Reagan y Gorbachov. Aquel acuerdo sirvió para eliminar los misiles terrestres, tanto nucleares como convencionales, con un alcance entre los 500 y los 5.500 kilómetros.

Muchos de esos misiles estaban desplegados en Europa, convertida durante casi medio siglo en una de las fronteras más volátiles de la guerra fría. De ahí que los planes de Trump para romper el tratado generen escalofríos en el Viejo Continente. “Podría convertir nuevamente a Europa Central y Alemania en un escenario de la locura nuclear”, dijo esta semana el exministro de Exteriores germano, Sigmar Gabriel.

La ruptura del tratado nuclear todavía no es oficial. Y aunque Trump la justifica por las acciones rusas, muchos analistas estadounidenses consideran que tiene tanto que ver con China como con Rusia. Pekín no forma parte del tratado, una libertad de movimiento que, según 'Foreign Policy', le ha permitido “desarrollar un vasto arsenal de armas convencionales que ponen en peligro la libertad de navegación en la región”. Con esas capacidades tiene a tiro cualquiera de las bases militares estadounidenses en la zona.

“Estos arsenales ponen en peligro a Taiwán, pero también las bases y fuerzas navales de EE UU en el Pacífico Occidental, especialmente a medida que China se torna más beligerante y asertivo”, escribió en 2014 John Bolton en 'The Wall Street Journal'. Bolton es hoy el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca.

Al romper el tratado, Washington podría reanudar el desarrollo de este tipo de misiles, lo que a ojos de sus estrategas le serviría para reequilibrar sus fuerzas con China en la región. Eso es precisamente lo que Bolton propuso en aquel artículo, antes de que Trump lo repescara para la Casa Blanca. “Para reducir la amenaza de estos misiles, debemos ampliar los signatarios del tratado o abrogarlo completamente para que nosotros podamos reconstruir nuestra propia capacidad de disuasión”.