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Bin Salman, un déspota bajo el disfraz de reformista en Arabia Saudí

Erigido en transformador del reino, es responsable de la represión contra defensores de derechos humanos y periodistas

El príncipe saudí también está detrás de la guerra en el Yemen y del boicot a Catar

Ana Alba

Fotografía del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, en una feria tecnológica internacional de esta semana en Dubai.  

Fotografía del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, en una feria tecnológica internacional de esta semana en Dubai.   / AFP / KARIM SAHIB

Hace unos meses, los medios estadounidenses presentaban la cara luminosa del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán al Saud, con motivo de su viaje a Nueva York, Hollywood y Silicon Valley. 
Lo fotografiaron con el político y empresario Michael R. Bloomberg, paseó por la sede de Google y cenó con el magnate de los medios Rupert Murdoch. El príncipe logró que la prensa lo presentara como el líder moderno que transformará Arabia Saudí.

Esta imagen se ha diluido con el presunto asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en el consulado de su país en Estambul. Cinco de los quince supuestos implicados en su desaparición, según el Gobierno turco, son personas muy cercanas al príncipe heredero, popularmente conocido como MBS

Si él ordenó o aprobó el asesinato de Khashoggi, señalaba el rotativo británico The Guardian, se confirmará "que su despotismo llega a niveles del de tiranos como Sadam Husein y Muamar el Gadafi, que usaban las embajadas de Irak y Libia para aterrorizar a los exiliados".

Soplo de aire fresco

Cuando el rey Salman defenestró a su sobrino y hasta entonces heredero, Mohamed bin Nayef, y lo sustituyó por MBS, el nuevo delfín prometía ser un soplo de aire fresco para la monarquía.

Nacido el 31 de agosto de 1985, se licenció en Derecho con la segunda mejor nota de su promoción. Poco después creó diversas empresas y se implicó en cuestiones de gobierno. Casado y padre de tres hijos, el príncipe creó la Fundación MiSK, que trabaja en programas de aprendizaje y liderazgo para jóvenes.

Esto le valió que la revista Forbes Oriente Medio lo nombrara Personalidad del Año en el 2013. MBS, de 33 años, se embarcó de pleno en la política cuando entró en el Consejo de Ministros en el 2007. Luego pasó a ser consejero especial de su padre, que era gobernador de Riad. 

El ministro de Defensa más joven

En enero del 2015, con la llegada al trono de Salman, MBS fue nombrado ministro de Defensa -el más joven del mundo- y viceprimer ministro. Desde su cartera, llevó a cabo una política exterior agresiva para contrarrestar la influencia de Irán, el gran rival de Arabia Saudí en Oriente Próximo

El príncipe es el arquitecto de la guerra en Yemen contra los rebeldes hutís, apoyados por Teherán. Los bombardeos saudís han matado a miles de personas y las denuncias de crímenes de guerra se multiplican. El heredero fue el gran impulsor de la campaña de boicot contra Catar, país del Golfo que se acercó a Irán por la explotación de un yacimiento de gas. 

En su currículum también figura la retención del primer ministro libanés, Saad Hariri, hace casi un año. En una visita a Riad, Hariri se convirtió en rehén de la monarquí de Riad. Así lo vieron los libaneses y su propio Gobierno, y a instancias de MBS se dirigió a su pueblo por televisión para comunicarles su dimisión. El príncipe quería castigar a Hariri, líder de la principal coalición suní libanesa y aliado de Riad, por haber entrado en el gobierno con el movimiento libanés chií Hezbolá, proiraní. Tras la mediación de París, Hariri regresó a Beirut y dio marcha atrás en su dimisión.

Programa 'Visión 2030'

Erigido en gran reformista, MBS presentó el programa Visión 2030 en abril del 2016 para acabar con la dependencia  de la economía de Arabia Saudí al petróleo y buscar alternativas. Riad cuenta con la segunda mayor reserva de crudo del planeta. El heredero propuso dinamizar la economía, eliminar subvenciones e introducir impuestos, crear un nuevo mercado laboral, vender un 5% de la compañía nacional de petróleo, Aramco, y construir una gran zona industrial impulsadas con energías eólica y solar.

El gobierno redujo el poder de la policía religiosa y estableció una autoridad del ocio en mayo del 2016 para ampliar la oferta para familias y jóvenes. En diciembre del 2017, MBS autorizó la apertura de cines, prohibidos en Arabia Saudí durante 35 años. El cambio se hizo con vistas a invertir en la industria del espectáculo de EEUU.

Purga de rivales

El príncipe heredero aseguró asimismo que lucharía contra la corrupción. En noviembre del año pasado, ordenó el arresto de 4 ministros, 11 príncipes y varios empresarios, en una presunta purga anticorrupción. La realidad es que muchos de los afectados eran rivales directos, de manera que la medida le sirvió para consolidar el poder.

Salman se colgó otra medalla por permitir conducir a las mujeres. Pero a la vez lanzó una campaña represiva contra las defensoras de derechos humanos y varias de ellas fueron encarceladas. Lo mismo les ocurrió a periodistas críticos con el régimen saudí.

El respeto a los derechos humanos y la libertad de expresión no es precisamente el faro que guía la actuación del hombre más poderoso del reino, que se ha acercado a Israel, país con el que Riad no mantiene relaciones diplomáticas, motivado por la obsesión de un enemigo común: Irán

Temas: Arabia Saudí

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