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El fiasco electoral en Baviera sacude a la coalición de Merkel

Crece la presión interna para que dimita el ministro del Interior conservador y para que los socialdemócratas se replanteen su acuerdo de gobierno

Carles Planas Bou

La cancillera Angela Merkel.

La cancillera Angela Merkel. / REUTERS / FABRIZIO BENSCH

El terremoto electoral bávaro ya sacude a la capita del país. Las elecciones de este domingo en Baviera volvieron a golpear severamente a conservadores de la Unión Socialcristiana (CSU) y a los socialdemócratas (SPD), los dos socios del gobierno encabezado por Angela Merkel, con unos pésimos resultados que amenazan de nuevo la estabilidad del Ejecutivo.

La estrategia de la CSU ha sido un fiasco. Preocupados porque el ascenso de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) le robara el voto más anti-inmigración los conservadores no dudaron en girar a la derecha para adoptar posiciones más duras, señalando la inmigración como "madre de todos los problemas" o instrumentalizando el cristianismo al volver a colgar cruces en los edificios públicos.

Sin embargo ese viraje fue fatal para la CSU, pues además de no repescar el voto ultraderechista abandonó parte del centro político. Sus repetidos exabruptos nacionalistas indignaron al votante centrista. Un 73% de sus votantes criticaron que el partido se centró demasiado en los refugiados y la inmigración, mientras que un 54% incluso les acusó de abandonar sus valores cristianos. "Girar a la derecha fue un error", ha reconocido el conservador Armin Laschet, ministro-presidente del Estado de Renania del Norte-Westfalia.

Así, la sangría ha sido por ambos flancos. De los 530.000 votos que ayer perdió la CSU un total de 170.000 optaron por los Verdes, 160.000 por AfD y por los liberal-conservadores ‘Electores Libres’ respectivamente y otros 40.000 por el Partido Liberal (FDP). Aunque de momento el ministro del Interior y líder bávaro Horst Seehofer descarta dimitir son muchas ya las voces autorizadas que le cuestionan dentro del partido. "Deben pensar en su liderazgo", le ha espetado Daniel Günther, ministro-presidente de Schleswig-Holstein.

Aunque los comicios no pueden reducirse a un plebiscito sobre la cancillera,  la derrota de sus aliados puede mermar su autoridad como tótem del conservadurismo alemán en un momento en que se prepara para su reelección como presidenta de la CDU en el congreso que el partido celebra este diciembre en Hamburgo.

El hundimiento del SPD

La CSU ha sido la cara más visible de la derrota en Baviera pero el fracaso también tiene color rojo. Como viene siendo norma, el SPD volvió a ser el más damnificado en los comicios regionales , desplomándose hasta 10,9 puntos respecto al 2013. Con un 9,7% de los sufragios, el partido socialdemócrata más antiguo de Europa es ahora la quinta fuerza en Baviera, una nuevo señal de alerta para las élites de Berlín. “Ha sido un muy mal resultado”, se limitó a decir una cabizbaja Andrea Nahles, presidenta del partido.

Dentro del SPD la decepción y apatía se transforma en indignación. "La durabilidad de la Gran Coalición está disminuyendo. No hay razón para mantenerla a cualquier precio. ¡Seguir así no es una opción!", lamentó  su vicepresidente, Ralf Stegner. El líder de las juventudes socialdemócratas Kevin Kühnert fue más allá, cuestionando un acuerdo de gobierno con Merkel al que se opuso desde el principio. "O volvemos a intentar que los socios de la coalición entren en razón o nos vamos", ha remarcado.

Con las elecciones del estado de Hesse a tan solo dos semanas vista, el 28 de octubre, es probable que tanto la CDU como el SPD esperen para tomar decisiones. 

SEEHOFER EN EL PUNTO DE MIRA

No obstante, algunos analistas no descartan que Merkel pueda resultar beneficiada. La más que evidente mala relación entre Merkel y Seehofer se ha acentuado en los últimos meses. Tras una intensa pugna interna por el poder, Markus Söder fue elegido por sus correligionarios de la CSU como relevo de Seehofer al frente del gobierno bávaro. Seehofer puso rumbo a Berlín para ocupar el ministerio del Interior y Patria, la cartera perfecta con la que tratar de endurecer la política migratoria del ejecutivo. 

En junio la CSU apuntaba al 42% de los votos pero tras amenazara a la canciller con cerrar las fronteras unilateralmente si no llegaba a acuerdos con sus vecinos para la deportación de migrantes el partido se hundió. Seehofer se convirtió en el político más impopular de Alemania — a excepción de los dirigentes ultraderechistas — y el 66% e los alemanes lo culpan de la debacle de la CSU, mientras que un 36% señala a Söder y un 33% a Merkel. Entre tanta frustración es difícil que nada cambie en las próximas semanas.

Temas: Alemania