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ELECCIONES EN ALEMANIA

Los aliados de Merkel sufren un duro revés electoral en Baviera

Ecologistas y ultraderecha capitalizan el batacazo de los conservadores de la CSU, que a pesar de perder su hegemonía siguen siendo el partido más votado

Carles Planas Bou

Militantes de la CSU reaccionan a los primeros sondeos.

Militantes de la CSU reaccionan a los primeros sondeos. / REUTERS (MICHAEL DALDER)

No por esperado ha sido menos doloroso. Tras una tensa campaña electoral marcada por su deriva populista anti-inmigración y por los constantes problemas internos en el gobierno federal, este domingo los aliados bávaros de la canciller Angela Merkel han recibido un duro correctivo en las urnas. Así, según los primeros sondeos, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) pierde su mayoría absoluta al obtener un 37,4% de los votos (-10,3%), unos resultados que a pesar de ser los peores desde 1950 les permite seguir siendo la fuerza más votada del ‘land’.

A pesar de ser regionales, la fuerte influencia de la política nacional ha marcado estos comicios. Conscientes de la fuga de parte de sus votantes a la ultraderecha, durante los últimos meses los dirigentes de la CSU redoblaron sus ataques a la política migratoria de Berlín y su mano dura en Baviera. El ministro del Interior y líder bávaro, Horst Seehofer, casi llevó al gobierno federal al colapso al amenazar con un cierre de fronteras unilateral mientras el ministro-presidente de Baviera, Markus Söder, criticaba el “turismo de asilo” y ordenaba colgar cruces en los edificios públicos. Ninguna de esas estrategias parece haber funcionado.

VERDES Y ULTRADERECHA

La otra cara de la moneda han sido los Verdes. Como pronosticaban todas las encuestas, la formación ecologista ha triunfado al capturar un 17,7% de los votos, 9,1 puntos más que hace cinco años, situándose así como segunda fuerza regional. El éxito de esta formación de centro-izquierda puede abrirle las puertas del gobierno.

El otro gran ganador de la jornada ha sido la formación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que además de saber marcar la agenda política a escala nacional y en Baviera ha logrado un 10,3% de los votos que le permiten entrar por primera vez en el parlamento bávaro. Con esta, el partido anti-inmigración ya tiene representación en todos los estados de Alemania.

GOLPE AL BIPARTIDISMO

Como ya quedó plasmado en las elecciones federales del año pasado, los grandes perdedores de estos comicios han vuelto a ser los partidos mayoritarios. Además de la CSU, los más damnificados han sido los socialdemócratas, que han pasado del 20,6% obtenido en 2013 a tan solo un 9,6% que le llevan a ser la quinta fuerza de Baviera, certificando la decadencia a escala nacional del SPD.

Los resultados de los comicios bávaros no se entienden sin la fuerte influencia de la política nacional, que ha marcado parte del debate en este próspero ‘land’. Así, el descontento con el gobierno federal y sus sucesivas crisis han pasado factura a CSU y SPD mientras que el peso de la política migratoria ha alimentado, en sentidos opuestos, a ultraderecha y ecologistas.

El hundimiento de los partidos tradicionales también ha dado alas a formaciones hasta ahora minoritarias, llevando la fragmentación a un parlamento bávaro que por primera vez en la historia dará cabida a seis partidos distintos.

OBLIGADOS A NEGOCIAR

Tras gobernar casi ininterrumpidamente durante más de seis décadas, el panorama que se dibuja tras los comicios de este domingo obligará a la CSU a sentarse en la mesa de negociaciones. Aunque Los Verdes, la segunda fuerza más votada en Baviera, han asegurado estar dispuestos a negociar una coalición de gobierno con los conservadores la proximidad ideológica podría llevar a los de Söder a aliarse con Freie Wähler (Electores Libres), un partido liberal-conservador y bávaro con el que comparten más puntos, que ha obtenido el 11,4% de los votos, la tercera fuerza del Estado. Sin embargo, la aritmética no llega para esta coalición y necesitarían a un tercer partido. En 2008 la CSU formó gobierno con los liberales (FDP), que ahora regresan al arco parlamentario con un 5% de los sufragios.

Quien quedará apartado de esas negociaciones será AfD, partido con el que todas las otras formaciones rechazan hablar. Una actitud que también comparten desde las filas ultraderechistas. “No hay ninguna posibilidad de coalición”, explica su vicepresidente regional, Gerd Mannes, a este diario. No obstante el dirigente bávaro deja la puerta abierta a apoyar aquellos acuerdos que más les interesen.