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negocios de estados

Visados de oro en la UE

Más de 100.000 extracomunitarios ricos han comprado la ciudadanía europea o la residencia en la última década

Los ingresos anuales obtenidos por Chipre y Malta por vender estos documentos superan el 4% y el 2% de su PIB

Eliseo Oliveras

Un control de pasaportes en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona.

Un control de pasaportes en el aeropuerto de El Prat, en Barcelona. / REUTERS / ALBERT GEA

La venta de pasaportes y de permisos de residencia en la Unión Europea (UE) se ha convertido en un lucrativo negocio para algunos estados y las firmas especializadas a costa de la seguridad de los ciudadanos, porque ha abierto las puertas de Europa a oligarcas, a blanqueadores de capital, a asociados a actividades delictivas y a corruptos y corruptores.

Cerca de 100.000 personas han comprado esta década un permiso de residencia y unas 6.000 un pasaporte de un estado de la UE, lo que les da el derecho a circular libremente por Europa a cambio de desembolsar unos 25.000 millones de euros, ha revelado esta semana el estudio Escapada europea: Dentro del oscuro mundo de los visados de oro, elaborado por Transparency International y Global Witness.

Austria, Chipre, Bulgaria y Malta venden pasaportes a extranjeros a cambio de unos 2 millones de euros en caso de los dos primeros países y por la mitad en los otros dos. Chipre, Bulgaria y Malta venden también permisos de residencia más baratos, al igual que España, Portugal, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Holanda, Grecia, Luxemburgo y Letonia. Un permiso de residencia cuesta 250.000 euros en Grecia y Letonia. En España es más caro: comprar un inmueble por 500.000 euros o disponer de un millón en acciones o depósitos bancarios en España o comprar 2 millones en deuda pública. En la mayoría de los países no hay ninguna indagación sobre la procedencia de la riqueza y los fondos del solicitante, ni controles rigurosos de su pasado o si están siendo investigados en otros países.

Miembros de familias

Al menos 2.500 personas han adquirido pasaportes de la UE, a los que hay que sumar los 3.500 miembros de sus familias que también se beneficiaron, detalla en informe. Como mínimo otras 34.000 personas han comprado permisos de residencia que también han obtenido los 69.000 miembros de sus familias. Los mayores compradores de visados de oro son los chinos, seguidos de los rusos. En el caso de España, los demás grupos importantes son: norteamericanos, indios y venezolanos. En el conjunto de la UE, también son activos los ciudadanos de las repúblicas centroasiáticas, Ucrania y Turquía.

En términos absolutos, España es el país de la UE que está obteniendo mayores inversiones por la venta de permisos de residencia: 976 millones de euros anuales, según el informe, aunque los datos son incompletos y en algunos países secretos. En Chipre y Malta, las inversiones generadas anualmente por la venta de pasaportes tienen un elevado peso en la economía y equivalen al 4,7% y al 2,1% de su producto interior bruto (PIB). El sistema de visados de oro de Portugal es uno de los más populares por los prácticamente nulos controles y reporta 670 millones anuales.

Hungría también vendía permisos de residencia, pero el sistema fue cancelado el pasado julio porque generaba pérdidas al Estado (192 millones en el 2017) y sólo enriquecía a las firmas intermediarias, establecidas fuera del país y con vínculos a la clase política. Hungría, además de vender visados de oro a miles de chinos y cientos de rusos, concedió en el 2014 uno a Atiya Khouri, financiero del régimen autoritario sirio de Bashar Al-Assad y confirmó el permiso de residencia permanente en el 2017, pese a las sanciones de EEUU. El primo de Al-Assad, Rami Makhlouf, compró en el 2010 un pasaporte chipriota. Chipre tardó dos años en revocarle esa ciudadanía, a pesar de que desde el 2011 ya figuraba en la lista de sancionados por la UE.  

La comisaria europea de Justicia, Vera Jourova, reconoce que esta venta de ciudadanía europea "plantea un grave riesgo de seguridad", porque "la UE no debe convertirse en un paraíso para criminales, corruptos y dinero sucio". Pero Jourova señala que el Ejecutivo comunitario "no tiene poder para prohibir esas prácticas" a los estados. El Parlamento Europeo lleva alertando infructuosamente desde el 2014 del grave peligro que plantean los visados de oro.

Blaqueo de dinero

La razzia en septiembre de la policía finlandesa por blanqueo de dinero en la firma Airiston Helmi, presidida por el ruso Pavel Melnikov, que adquirió un pasaporte maltés en el 2015, evidencia los agujeros del sistema. El escándalo del blanqueo masivo de dinero procedente de Rusia y las antiguas repúblicas soviéticas a través del banco letón ABLV ya constituyó en febrero una advertencia sobre el vínculo entre las actividades delictivas y la venta de visados de oro, en la que Letonia es muy activa con más de 17.000 beneficiarios desde el 2010.

En Malta, la periodista Daphne Caruana Galizia, antes de ser asesinada hace un año, estaba investigando las tramas de corrupción alrededor de la venta de pasaportes, que implicaban al entorno del primer ministro, Joseph Muscat, a su jefe de Gabinete, Keith Schembri, a la firma intermediaria Henley & Partners, y al ahora intervenido Pilatus Bank. Un informe filtrado de la Unidad de Análisis de Inteligencia Financiera maltesa detectó el pago de sobornos de ciudadanos rusos a cuentas de Schembri, pero la policía no ha proseguido la investigación. Entre los compradores de pasaportes malteses figuran tres oligarcas rusos: Arkady Volozh, Boris Mints y Alexander Nesis, incluidos por Estados Unidos en la "Lista del Kremlin". Otro oligarca ruso, Oleg Deripaska, compró la nacionalidad chipriota en el 2017, a pesar de que ha sido sancionado por Washington por actividades criminales.