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TENSIÓN MOSCÚ-OCCIDENTE

Rusia envía militares a Libia para controlar las migraciones a Europa

Varios medios informan que Moscú envía cargamentos militares a su aliado Jalifa Jaftar en buques con banderas de conveniencia pese al embargo de la ONU y despliega tropas en el este del país

La creciente influencia del Kremlin en el estado norteafricano le abre la puerta a controlar "como un grifo" la emigración hacia Europa, a instalar bases militares y a acceder a sustanciosos contratos energéticos

Marc Marginedas

Putin, en el Kremlin.

Putin, en el Kremlin. / AP

Los reiterados desmentidos del Kremlin no consiguen contrarrestar el constante goteo de informaciones que vienen publicándose en la prensa internacional. A finales del verano pasado, las autoridades de Túnez enviaron de vuelta a Rusia a un carguero con bandera de Panamá que había recalado en el puerto mediterráneo de Sfax para ser reparado, según informó entonces Middle East Monitor.

Cuando los agentes de aduanas tunecinos inspeccionaron el buque, hallaron 29 contenedores con material militar de fabricación rusa capaz de equipar a unas 300 personas, además de 66 vehículos militares, un cargamento que tenía como destino a la milicia encabezada por el general Jalifa Haftar, el hombre fuerte en el este de Libia. Este antiguo oficial del Ejército de Muamar Gadafi es apoyado por el Kremlin, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto, y está enfrentado al Gobierno con sede en Tripoli del primer ministro Fayez al Sarraj, reconocido por la comunidad internacional. Cualquier cargamento de armas que le sea remitido viola los términos del embargo decretado por el Consejo de Seguridad de la ONU en el 2011, al inicio de la guerra civil, para limitar los efectos del conflicto en la población.

El Kremlin no parece escatimar esfuerzos para apuntalar a su aliado en el turbulento estado norteafricano. La presencia de tropas de élite rusas en países como Egipto, vecino de Libia, fue detectada hace un año, en un momento en que los hombres de Haftar, que controlan el este del país, se hallaban a la defensiva y perdiendo terreno. Sin embargo, hace solo unos días, tanto la prensa británica como la rusa se hacían eco del traslado de decenas de soldados de élite y de agentes del Directorio Militar Principal, el servicio militar de inteligencia, más conocido como GRU, al mismo territorio libio. "El envío comenzó hace unos meses", sostiene la publicación online RBK, citando a "fuentes próximas al Ministerio de Defensa" ruso, una información confirmada posteriormente también desde la propia Libia. 

Los 'mercenarios' de Wagner aparecen de nuevo

Según ha filtrado la inteligenia británica a 'The Sun', Rusia cuenta ya con dos bases en territorio libio, concretamente en las ciudades portuarias de Tobruk y Bengasi, aunque eso sí, de forma encubierta, regentadas por el ya célebre grupo Wagner, una milicia paramilitar que ya ha actuado en los conflictos de Siria y el este de Ucrania en ayuda de los aliados de Moscú, y que sobre el papel está en manos privadas, aunque muchas voces sostienen que en realidad despacha directamente con el Ministerio de Defensa ruso.

Tras la campaña militar en Siria, que ha impedido la caída del régimen de Bashar el Asad, Rusia no oculta ya su interés en Libia, el principal país de tránsito de la inmigración subsahariana con destino a Europa. Una fuente gubernamental británica ha asegurado al tabloide londinense que la creciente influencia rusa en el estratégico estado norteafricano le podría permitir controlar "como un grifo" el flujo de simpapeles hacia el sur de Europa.         

De confirmarse, ello no sería más que una repetición de la táctica empleada por Moscú en Siria durante algunas fases de la contienda civil, durante las que fue la aviación rusa fue acusada tanto por la OTAN como por oenegés de derechos humanos de convertir a los refugiados sirios en un "arma de guerra" contra la Unión, bombardeando deliberadamente objetivos civiles como hospitales y escuelas para provocar una ola migratoria sobre las fronteras comunitarias, a sabiendas de las disputas que ello generaba entre los países miembros. 

El petróleo y la expansión militar rusa en el Mediterráneo son otros dos objetivos que parece perseguir Rusia en Libia. En un artículo publicado en la revista Foreign Policy titulado "Dentro del Juego de Poder de Rusia en Libia", los académicos Lincoln Pigman y Kyle Orton explican que Moscú espera que su aliado Haftar "gane suficiente poder político" como para garantizar a Rusia un lugar de privilegio en los "posibles acuerdos económicos", con especial énfasis en el sector del petróleo, "un área de cooperación especialmente lucrativa".

Además, cuentan con que el general libio le permita "consolidar su posición militar en el mar Mediterráneo, permitiendo a Moscú proyectar su poder cerca de las costas europeas" y reactivando la oferta realizada en el 2008 por el difunto Gadafi de abrir una base naval rusa en Libia.            

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