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designación polémica

Los republicanos se aseguran los votos para ratificar a Kavanaugh

Salvo sorpresa de última hora, el juez será confirmado este sábado para ocupar la plaza vacante del Tribunal Supremo

Ricardo Mir de Francia

Protesta en el Senado el jueves ante la previsible ratificación para el Supremo de Brett Kavanaugh.

Protesta en el Senado el jueves ante la previsible ratificación para el Supremo de Brett Kavanaugh. / AFP / ANDREW CABALLERO REYNOLDS

Brett Kavanaugh acaricia el Tribunal Supremo de Estados Unidos. El juez ha superado el penúltimo trámite parlamentario al que se enfrentaba, después de que los conservadores ejercieran su mayoría en el Senado para avanzar su nominación. El voto se produjo solo un día después de que el FBI completara su investigación sobre las acusaciones por abuso sexual que persiguen al magistrado. Su informe ha dejado casi más preguntas que respuestas, particularmente entre los demócratas, que han criticado la superficialidad de las pesquisas. Pero ya no hay vuelta atrás. El fututo de Kavanaugh se decidirá este sábado en el pleno del Senado y, salvo sorpresa de última hora, todo indica que los republicanos tienen los votos que necesitan para ratificarlo.

En juego está el color político de la máxima instancia judicial del país, que tendrá mayoría conservadora si Kavanaugh es finalmente confirmado. Solo le falta superar el último escollo después de que el Senado le diera este viernes un nuevo empujón al cerrar el debate en la Cámara y trasladar la decisión definitiva al pleno. La votación se saldó por 51 a 49. Solo dos senadores rompieron filas con sus respectivos partidos, en una nueva demostración del atrincheramiento ideológico que impera en el Congreso. Esa misma dinámica está llamada a mantenerse el sábado. Los republicanos, que controlan 51 de los 100 escaños, solo pueden permitirse perder dos votos porque, en caso de empate, el vicepresidente Mike Pence tiene potestad para romperlo a su favor. 

Y así parece que será. De los tres conservadores que permanecían indecisos, solo uno ha anunciado que votará en contra de Kavanaugh. Se trata de Lisa Murkovsky, la única senadora que rompió filas con los suyos el viernes. “Creo que es un buen hombre, pero pienso que no es la persona adecuada para el tribunal en estos momentos”, dijo la representante de Alaska. Los otros dos piensan apoyar al magistrado. Tanto Susan Collins como Jeff Flake. A ellos se podría sumarse el demócrata moderado, Joe Manchin, el único que votó el viernes en contra de su partido. 

País más fracturado

A expensas del desenlace final, todo parece indicar que el país quedará más fracturado de lo que estaba tras el tormentoso proceso de las últimas semanas para suplir la vacante que dejó el juez Anthony Kennedy en el Supremo al anunciar en julio su jubilación. La investigación del FBI para esclarecer las acusaciones que pesan sobre Kavanaugh podría haberlo evitado, pero solo ha contentado a uno de los bandos. “La investigación no ha encontrado ningún indicio de mal comportamiento”, sentenció el republicano Chuck Grassley reflejando el sentir de su partido.

Pero los demócratas están encendidos. Se quejan de que la Casa Blanca ató las manos a los investigadores, que solo entrevistaron a nueve testigos. No hablaron con Kavanaugh ni con Christine Blasey Ford, la mujer que le acusó en el Senado de intento de violación. Tampoco examinaron las alegaciones de Julie Stenwick, que acusa al juez de participar en fiestas en las que se violaba a mujeres en grupo

El resultado final fue un informe de 46 páginas que no establece conclusiones y aparentemente se limita a transcribir las conversaciones con los testigos. El documento solo lo han podido ver los senadores. “Todo esto es una estafa. Esta investigación atrofiada y estrangulada no se diseñó para esclarecer la verdad, sino para encubrirla”, ha dicho el senador demócrata, Jeff Merkley.

La indignación que siente parte del país quedó de manifiesto el miércoles, cuando miles de personas (la mayoría mujeres) marcharon hasta el Capitolio para pedir a los senadores que voten en contra de Kavanaugh. Más de 300 manifestantes acabaron siendo arrestados. Y es que, al margen de lo que hiciese o dejase de hacer en su época de estudiante, muchos estadounidenses piensan que el juez se descalificó con la agresividad y la falta de neutralidad política que exhibió durante su testimonio de la semana pasada. Allí llegó a decir que las dudas sobre su candidatura no eran más que “una revancha de los Clinton”, se encaró a los senadores y mintió sobre cuánto bebía en la universidad y el instituto.

Firmas de protesta

Eso ha hecho que más de 2.400 profesores de Derecho hayan firmado una carta oponiéndose a su confirmación por el talante que ha demostrado en las últimas semanas. “Creemos que el juez Kavanaugh no desplegó la imparcialidad y el temperamento judicial que se requiere para servir en la mayor instancia judicial de nuestro país”, decía la misiva. En un nuevo intento para salvar su reputación, el magistrado publicó el jueves una columna en ‘The Wall Street Journal’ para presentarse como un juez “independiente e imparcial” y excusarse por su comportamiento en el Senado, que justificó por la "injusticia" con que ha sido tratado.

 “El pasado jueves me comporté de forma muy emotiva, más de lo que he hecho nunca”, escribió el juez. “Sé que mi tono fue crudo y dije cosas que no debería haber dicho. Pero espero que todo el mundo pueda entender que comparecí como hijo, marido y padre”.