30 sep 2020

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COMICIOS EN IRAK

El Kurdistán iraquí celebra elecciones al año del fallido referéndum de independencia

La participación ha sido muy baja, en torno al 45%, por el cansancio de la población ante el fraude electoral, la corrupción y la falta de perspectivas económicas

Los resultados no se harán públicos hasta el miércoles, aunque se espera una victoria de la coalición de partidos gubernamental

Adrià Rocha Cutiller

El antiguo líder del Gobierno Regional Kurdo, Masoud Barzani, vota en un colegio electoral. 

El antiguo líder del Gobierno Regional Kurdo, Masoud Barzani, vota en un colegio electoral. 

El Kurdistán iraquí ha celebrado este domingo sus primeras elecciones parlamentarias tras el referéndum de independencia de justo hace un año. Esa votación fue el inicio de un calvario para las autoridades kurdo-iraquís: aunque el sí ganó con el 92% de los votos, todos los países vecinos —incluida, por supuesto, Bagdad— pusieron el grito en el cielo y prometieron represalias si el entonces presidente de la región autónoma iraquí, Masud Barzaní, declaraba la independencia. No lo hizo.

En cambio, Masud Barzaní dimitió de su posición, y relegó sus responsabilidades políticas al primer ministro del Kurdistán iraquí, Nerchivan Barzaní, su sobrino. Este pospuso las elecciones al Parlamento programadas para noviembre del año pasado a este domingo.

El nepotismo es la forma de gobierno en esa región, donde  algo más de tres millones de personas han sido llamadas a las urnas: el Kurdistán iraquí está dominado por dos partidos-familia, que se han repartido el poder y el territorio desde 1991, cuando se estableció la autonomía kurda tras la guerra del Golfo. El Partido Democrático del Kurdistán (KDP) es dominado por el clan de Masud Barzaní; su zona es la capital, Erbil. Sus socios —y muchas veces rivales— son el Unión Patriótica del Kurdistán (PUK), cuyo mando reside en la familia Talabani, en la ciudad de Suleymaniye. Ambos, Barzaní y Talabani se han repartido el pastel durante casi 30 años; se espera que, tras los comicios de este domingo, sigan haciéndolo.

Miedo al fraude

«Si no hay fraude en estas elecciones, me sentiré bien. Pero los partidos en el poder siempre quieren amañar las elecciones; es la única forma que tienen para mantenerse. Nunca les votaré. Hoy he votado para la oposición», ha dicho un ciudadano kurdo de Suleymaniye. Es un sentimiento común en estos comicios: por esto, y por la percepción de una corrupción altísima, la participación ha sido entorno al 45%, a la baja si se compara con comicios anteriores. En mayo, en las elecciones generales de Irak, tanto el PUK como el KDP fueron acusados de fraude masivo.

Uno de los denunciantes, entonces, fue el partido Gorran —Cambio—, la mayor formación opositora en el Kurdistán iraquí. Sus oficinas fueron asaltadas por gente leal al PUK. Ahora, tras este domingo, sus líderes aseguran que están preparados por si vuelve a ocurrir; dicen que han armado a sus miembros.

Las perspectivas de lo que pueda pasar una vez sean anunciados los resultados, este miércoles, no están claras: los dos partidos de la coalición, durante las votaciones, se han estado acusando mutuamente de fraude. El PUK ha dicho que no aceptará los resultados cuando sean anunciados.

Ejércitos particulares

Los dos partidos de la coalición gubernamental cuentan con un ejército cada uno, los conocidos como los Peshmerga, que se hicieron mundialmente reconocidos por su lucha contra el Estado Islámico. Aunque contra los yihadistas luchasen unidos, entre ellos ha habido problemas serios.

El referéndum del año pasado también se celebró en la ciudad de Kirkuk, fuera de la jurisdicción regional del Kurdistán iraquí pero que fue tomada por los peshmerga en combates contra el EI. Tras esa votación, Bagdad, enfurecida, mandó su Ejército regular y milicias afines para echar a los kurdos de ahí: tomaron la ciudad en una noche. Los peshmerga del KDP acusan a los del PUK de traición.

Con la pérdida de Kirkuk llegó el calvario económico: la autonomía kurda, que subsiste gracias a la extracción de petróleo, perdió uno de los sitios más ricos en crudo de la zona. Desde entonces, y también gracias a los bajos precios de la gasolina, apenas puede pagar los salarios de los funcionarios públicos.