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ESCÁNDALO EN EEUU

Una segunda mujer acusa al candidato de Trump al Supremo de conducta sexual inapropiada

El juez Brett Kavanaugh testificará el jueves en el Senado para responder a las alegaciones que le persiguen

Ricardo Mir de Francia

El juez Brett Kavanaugh.

El juez Brett Kavanaugh. / AFP / BRENDAN SMIALOWSKI

El proceso para confirmar al candidato de Donald Trump al Tribunal Supremo sigue dando giros inesperados. Una segunda mujer ha arrojado dudas sobre el pasado de Brett Kavanaugh. En unas declaraciones a la revista 'New Yorker', Deborah Ramírez ha acusado al magistrado de conducta sexual inapropiada cuando ambos estudiaban en la universidad de Yale. Sus alegaciones se suman a las esgrimidas hace unos días por la profesora universitaria Christine Blasey Ford, en su caso, por intento de violación. Los demócratas no han tardado en solicitar un aplazamiento en el proceso para confirmar a Kavanaugh, un juez de corte conservador que hace solo dos semanas las tenía todas consigo para superar el trámite en el Senado por la mayoría que los republicanos ostentan en la Cámara. El juez ha negado todas las acusaciones.

“Esta es otra alegación seria, creíble y perturbadora contra Brett Kavanaugh. Debería ser investigada de forma exhaustiva”, ha dicho la senadora demócrata Mazie Hirono, después de que su jefa de filas en el Comité Judicial del Senado pidiera un aplazamiento de las sesiones. El incidente en cuestión habría sucedido hace más de tres décadas, durante el curso de 1983-1984 en Yale, donde Kavanaugh estudió Derecho y Ramírez sociología y psicología. Ramírez fue invitada a una fiesta en los dormitorios del campus. Eran pocos estudiantes y se pusieron a jugar en círculo a un juego para beber. Le pasaron la vez varias veces y no tardó en emborracharse, según le ha contado al 'New Yorker'. En un momento del juego, uno de los estudiantes se bajó los pantalones y, riéndose, le puso el pene “delante de la cara”. Ese estudiante, sostiene, era Kavanaugh.

“Sabía que no era eso lo que quería, ni siquiera en aquel estado”, le ha contado Ramírez, de 53 años, a la revista. “No pensaba tocar un pene hasta que me casara. Me hizo sentirme avergonzada y humillada”, ha dicho tras explicar que fue educada como una católica devota. Ramírez ha reconocido que no recuerda algunos detalles de aquella noche, debido al estado de ebriedad en el que se encontraba y al tiempo que ha pasado, pero dice no tener dudas de quién se bajó los pantalones. Entre otras cosas, porque recuerda a otro estudiante pregonando por el pasillo ‘Brett Kavanaugh acaba de ponerle a Debbie el pene en la cara’. Durante su testimonio ante el Comité Judicial del Senado, el magistrado declaró que nunca ha cometido "un acto de agresión o acoso de naturaleza sexual, fuera físico o verbal”.

Estas últimas alegaciones llegan solo unas horas después de que la presidencia republicana del comité llegara a un acuerdo con los abogados de Ford, la primera mujer en acusar a Kavanaugh, para que la profesora testifique el jueves ante los senadores. Hablará poco antes de que lo haga el juez, una suerte de careo que ha despertado una enorme expectación en Washington por la trascendencia que tiene esta nominación. Si Kavanaugh supera el trance, el Supremo tendrá mayoría conservadora, lo que podría poner en peligro conquistas sociales como el aborto o la expansión de la cobertura sanitaria.

El magistrado cuenta con el respaldo del presidente y la Casa Blanca, que ha reaccionado a estas últimas alegaciones asegurando que no son más otra “calumnia” en la “campaña de difamación coordinada por los demócratas".