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estudio de la ONU

El territorio dedicado al cultivo de la hoja de coca en Colombia crece un 17%

El Gobierno reconoce la realidad y promete mayor eficacia en el combate contra las drogas

El aumento de las siembras provoca la deforestación de bosques y áreas protegidas

Abel Gilbert

Una plantación de hoja de coca en Colombia.

Una plantación de hoja de coca en Colombia. / AFP / RAUL ARBOLEDA

Olfatearon drogas y cadáveres, y después de años de trabajo de riesgo, 14 perros de la policía colombiana pasaron a retiro en medio de una ceremonia que dio que hablar al país. Fueron considerados piezas vitales en la lucha contra el narcotráfico, especialmente Max, un Golden Retriever dorado. Juntos con sus "amos" enfrentaron el peligro y la incertidumbre. "Esperamos que tengan el cuidado de amor que se merecen ahora que han finalizado su labor con nosotros. Muchas gracias perritos", dijo la vicefiscal María Paulina Riveros durante la ceremonia de despedida. Los canes se fueron galardonados pero los problemas que los convocaban se agrandan delante de los ojos de las autoridades. Los cultivos de coca crecen de la mano de las bandas narcotraficantes y, también, de los grupos disidentes de las FARC.


Las hectáreas ocupadas en 2017, el año del desarme de la insurgencia, fueron 209.000, casi 20.000 más que en 2016, de acuerdo con  la Oficina de la Casa Blanca para las Políticas Nacionales de Control de Drogas (ONDCP).Y el último informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas consigna que el área sembrada se ha incrementado un 17% respecto al 2016, y llega a las 171.000 hectáreas.

Este aumento se dio mientras el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC negociaban el fin a un conflicto armado de más de medio siglo. Solo en los departamentos de Antioquia, Putumayo, Norte de Santander y Cauca se registró un aumento del 64% respecto a la medición anterior. Se trata de zonas de influencia y disputa de grupos delictivos como el Clan del Golfo y los Pelusos, pero también se encuentra el ELN, la última guerrilla operativa, y disidentes de las FARC.

Deforestación

Las causas de este aumento son variadas e interconectadas. Los especialistas hablan del efecto contraproducente que tuvo el paso de la aspersión aérea con glifosato sobre las plantaciones, la erradicación manual e incluso voluntaria del cultivo, siguiendo uno de los lineamientos del acuerdo de paz.
 El estudio de la ONU establece por primera vez una conexión clara entre el crecimiento de las plantaciones de coca y, al mismo tiempo, de la deforestación. Un 34% de los cultivos con los que se produce la pasta básica se han realizado donde antes había bosques e, incluso, parques naturales o áreas protegidas.


Las autoridades antinarcóticos calculan que la producción de cocaína subió un 34% respecto al 2016 , cuando se produjeron unas 1.379 toneladas. La apreciación del dólar no hace más que aumentar la rentabilidad del negocio ilegal.


Reacción del Gobierno

Los nuevos números se conocen cuando no se han cumplido dos meses de gestión del presidente Iván Duque, quien durante la campaña que lo llevó al poder prometió un combate sin tregua contra el narcotráfico sin descartar la posibilidad de reactivar el uso de glifosato para atacar los cultivos, tal como sugiere EEUU.


Según la revista 'Semana', el aumento de las áreas dedicadas a la coca funciona como un incentivador del crecimiento de las estructuras armadas al servicio del narcotráfico. Duque ha reconocido esta nueva realidad. “Para enfrentar los cultivos ilícitos, en los próximos días presentaremos una política integral contra las drogas, que incluye, entre otros, el fortalecimiento de la interdicción aérea, marítima y terrestre, así como erradicación y sustitución con desarrollo alternativo”, dijo.

En tanto, el fiscal general , Néstor Humberto Martínez, propuso la creación de un banco de muestras de ADN para fortalecer la investigación criminal. Su funcionamiento tendría un costo cercano a los 15 millones de dólares al año.

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