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AVANCES EN LA PENÍNSULA COREANA

EEUU anuncia una Corea del Norte sin armas atómicas en el 2021

Washington anuncia su voluntad de volver a negociar "inmediatamente" con Pionyang

Adrián Foncillas

Trump y Kim, en la reunión que mantuvieron el pasado 11 de junio.

Trump y Kim, en la reunión que mantuvieron el pasado 11 de junio. / SAUL LOEB (AFP)

El proceso de desnuclearización ha resucitado. Estados Unidos está preparada para reunirse "inmediatamente" con Corea del Norte y Washington ha dibujado un horizonte sin armas atómicas en este país enero del 2021. Moon Jae-in, presidente surcoreano, es el hacedor del milagro y responsable de todo lo bueno que ocurre y ocurrirá. Su visita a Pionyang ha engrasado un proceso gripado y podrido por las desconfianzas mutuas.

El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, ha invitado a su homólogo, Ri Yong-ho, a negociar en Nueva York la semana próxima, en el marco de la asamblea general de la ONU. Y en Viena también se juntarán otros diplomáticos norcoreanos con el enviado especial de Washington, Stephen Biegun. El diálogo, pues, vuelve a fluir.

"Esto marca el inicio de unas negociaciones para transformar las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte a través de un rápido proceso de desnuclearización que será completado en enero de 2021", ha afirmado Pompeo. Es la primera vez que se escucha algo parecido a un calendario hoja de ruta. "Estamos consiguiendo tremendos progresos con Corea del Norte; pasarán un montón de cosas buenas en breve", ha ratificado Donald Trump, presidente estadounidense, en rueda de prensa.

Giro radical

El acuerdo que arrancó este miércoles Moon del pesidente norcoreano, Kim Jong-un, catalizó el giro copernicano. Pionyang se ha comprometido a desmantelar sus instalaciones de pruebas nucleares lanzamientos de misiles con la presencia de expertos internacionales. Tongchan-ri, abierta en 2012,  es la base desde la que han partido los satélites y los misiles intercontinentales con teórica capacidad para golpear suelo estadounidense que el pasado año hicieron temer un conflicto bélico. Pionyang también sacrificará Yongbyon, el principal centro de elaboración de plutonio y uranio, pero siempre que Washington responda con "medidas recíprocas".

En esas medidas inconcretas reside el problema. No es factible que Estados Unidos premie aún a Pionyang con un tratado de paz que releve al armisticio vigente desde el final de la guerra (1950-1953). El levantamiento parcial de sanciones económicas parece una opción más viable. Todo son dudas que Trump no ha quiso desvelar cuando fue preguntado por las concesiones. "Ya veremos qué está buscando [Kim Jong-un]. Ya veremos. Pero mientras, estamos hablando. Él está tranquilo, yo estoy tranquilo. Así que ya veremos lo que ocurre", ha afirmado.

Recelos

Algunos expertos han desdeñado los últimos gestos norcoreanos como insuficientes y recordado que aún no ha presentado el listado completo de sus instalaciones y arsenal nuclear ni se ha comprometido a un calendario estricto. Es indiscutible que lo ofrecido a Washington palidece en concreción con los acuerdos firmados esta semana con Seúl, que incluyen la eliminación de once puestos militares en la frontera y protocolos detallados para evitar conflictos.

Pero los gestos devuelven a los raíles a un proceso que corría serio peligro de descarrilar. Washington había cancelado la última visita de Pompeo a Pionyang porque no se daban las circunstancias idóneas y en el anterior había sido despedido por la prensa criticando sus "actitudes gangsteriles" por presentar muchas exigencias y ninguna contrapartida. Washington y Pionyang ya preparan la segunda cumbre que servirá para concretar los pasos de la desnuclearización después de las declaraciones tan grandilocuentes como vacuas de Singapur.

Moon y Kim Jong-un han dedicado el último día de la cumbre al asueto. Han visitado el monte Paektu, pilar de la mitología coreana. Asegura la propaganda norcoreana que allí nacieron el padre y el abuelo del actual dictador, aunque historiadores más imparciales abrigan dudas razonables. Era el escenario ideal para que Moon y Kim sellaran con abrazos y sonrisas su compromiso de paz en la península.