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COMICIOS LEGISLATIVOS

La ultraderecha se convierte en clave en Suecia tras su ascenso en las elecciones

El partido racista Demócratas Suecos logra el tercer puesto en las parlamentarias con el 17,7% de los votos, casi cinco puntos más que en los comicios del 2014

Los socialdemócratas en el Gobierno consiguen la victoria pero con el peor resultado de su historia, algo más del 26% de las papeletas

El Periódico

Militantes del partido de extrema derecha Demócratas Suecos celebran los resultados electorales. En Suecia se ha producido un empate técnico entre los socialdemócratas y la derecha con la ultraderecha como tercera fuerza. / INTS KALNINS (REUTERS)

La extrema derecha logró ayer un importante respaldo en las elecciones legislativas celebradas en Suecia al conseguir el partido Demócratas Suecos (DS), liderado por Jimmie Akesson, el apoyo del 17,7% de los votantes, casi cinco puntos más de los obtenidos en los comicios del 2014 y doce más de los que consiguieron en el 2010, lo que confirma la escalada espectacular de esta formación xenófoba, antieuropeísta y con raíces en el movimiento neonazi. De todas maneras el porcentaje es inferior a lo que algunas de las encuestas previas a los comicios le daban.

El recuento situó a la formación ultra como tercer partido más votado, tras el Partido Socialdemócrata del primer ministro, Stefan Löfven, que logró el 26,2%, y el conservador partido Moderado, que se quedó en el 19,7%. A pesar del triunfo, el resultado de ayer es el peor obtenido por los socialdemócratas en su historia. Todo un varapalo para un partido que ha dominado la escena política el país escandinavo durante décadas. Tampoco le ha ido bien a los conservadores. 

Por bloques políticos, la coalición gubernamental que forman los socialdemócratas y los verdes, con el apoyo parlamentario del Partido de Izquierda, sumó el 40,6% de los votos, unas décimas más que la Alianza de centro-derecha, en el que destaca el partido de los Moderados, que obtuvo el 40,2%. Ninguno de los dos bloques logró la mayoría para formar gobierno, lo que ha convertido a los ultraderechistas en una pieza clave en el futuro inmediato de la política sueca.

Con los resultados de ayer, los Demócratas Suecos han puesto fin a décadas de dominio de los grandes partidos tradicionales. Los DS se pueden convertir en una fuerza decisiva, sobre todo si logra algún tipo de acuerdo con la conservadora Alianza. A pesar de que el líder del partido Moderado, Ulf Kristersson, dijo durante la campaña electoral que no iba a negociar con el DS, podría necesitar los votos o la abstención de los ultraderechistas para convertirse en el nuevo primer ministro y así echar del poder al centro-izquierda. "Estoy preparado para hablar, cooperar con todos los otros partidos, y especialmente con el centro-derecha que lidera Kristersson", dijo ayer el dirigente ultraderechista Akesson. En todo caso se espera un proceso largo de negociación para conocer al nuevo Gobierno sueco.

Suecos nacidos en el extranjero

Ante el previsible avance de la extrema derecha, Löfven se refirió ayer al partido DS cuando acudió a votar a un colegio electoral de Estocolmo: "Los socialdemócratas y su gobierno conducido por los socialdemócratas son la garantía de que Demócratas Suecos, un partido extremista y racista, no tendrá influencia sobre el Ejecutivo". "Las elecciones son un referendo sobre el bienestar y sobre la decencia", añadió.

La campaña electoral se ha centrado principalmente en el problema de la inmigración y del estado del bienestar, que los ultras ven en peligro por la llegada masiva de personas que huyen de la guerra y de la pobreza de Oriente Próximo y África. El 18,5% de la población de Suecia es nacida en el extranjero. Entre el 2012 y el 2017, el país registró cerca de 400.000 solicitudes de asilo, la mayoría de sirios (solo en el 2015, la cifra fue de 160.000). En este periodo fueron aceptadas 226.000 solicitudes.

De las elecciones de ayer saldrán los 349 diputados que ocuparán los escaños del Riksdagen, el parlamento unilateral.

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