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GUERRA EN SIRIA

Putin, Erdogan y Rohaní chocan en la cumbre sobre la batalla de Idleb

Los presidentes de Rusia, Turquía e Irán prometen seguir colaborando pero se marchan del encuentro en Teherán sin planes comunes para el futuro del último enclave rebelde

Adrià Rocha Cutiller

Vladímir Putin, de Rusia; Hasán Rohaní, de Irán, y Recep Tayyip Erdogan, de Turquía, en Teherán, el 7 de septiembre del 2018.

Vladímir Putin, de Rusia; Hasán Rohaní, de Irán, y Recep Tayyip Erdogan, de Turquía, en Teherán, el 7 de septiembre del 2018. / CEM OKSUZ

La reunión se las prometía definitiva. De ahí, se esperaba, saldría una resolución que o pararía la ofensiva del régimen de Bashar el Asad sobre Idleb o la secundaría con ciertas garantías. Ni una cosa ni la otra: los presidentes de RusiaTurquía e IránVladímir PutinRecep Tayyip Erdogan y Hasán Rohaní, reunidos este viernes en Teherán, se han prometido colaboración mutua y encontrarse de nuevo en Rusia. Poco más.

«Necesitamos más cooperación, pero lo cierto es que no habríamos tenido tanto éxito en Siria si no fuese por nuestra colaboración. Gracias, señores presidentes», ha dicho Putin a Rohaní y Erdogan. A partir de este punto, los políticos, en sus declaraciones, trufadas de palabras bonitas, han empezado a hacer peticiones más o menos veladas a sus compañeros.

«Creemos en la democracia para el pueblo sirio, y a ésta no se llega con la guerra y las invasiones extranjeras», ha dicho Rohaní. Turquía controla, con sus propios soldados, tres provincias sirias al norte del país. Asad cataloga su presencia allí como «invasión y ocupación».

Erdogan, el más directo

De los tres políticos en la reunión, el que ha hablado más claro ha sido el presidente turco. «Para combatir a los terroristas que hay en Idleb se tiene que ser paciente y quirúrgico —ha dicho Erdogan a Putin y Rohaní—. Por esto, os pido, compañeros, que nos ayudéis. Dejadnos resolver el problema de Idleb a nosotros. Eliminaremos a los grupos terroristas de las zonas clave de Idleb y se las daremos a la oposición moderada». La zona está dominada, en más de un 60% de su territorio, por Hayat Tahrir al Sham (HTS), una milicia cuyo nombre anterior era Jabhat al NusraAl Qaeda en Siria.

Después de que todos soltasen sus discursos, Rohaní, el anfitrión, ha pedido a los demás que, antes de cerrar, si alguien quería añadir algo más, ese era su momento. Erdogan ha dado la sorpresa: «Señores, el punto tres de nuestra resolución es demasiado diplomático. Propongo que le coloquemos también ‘alto el fuego’. Así quedaría mucho mejor».

Rohaní ha puesto cara de sorpresa; Putin, de enojo. «¿Y quién nos asegura que ellos [HTS] dejarán las armas? Recibimos ataques constantes suyos en nuestras bases», ha contestado el presidente ruso. Al final, el punto tres de la resolución ha quedado tan diplomático como antes.

Temor a la ofensiva

Los civiles de Idleb y Turquía, mientras tanto, temen la ofensiva. En la región, en la actualidad, viven unos 2,5 millones de personas; más de la mitad de los cuales son refugiados que han llegado allí huyendo de las demás ofensivas de Asad. De empezar el ataque, se teme otra nueva ola de refugiados.

«La ofensiva significaría una crisis humanitaria terrible. Llegarán millones de refugiados a nuestras fronteras y Turquía ya está por encima de su capacidad», ha dicho Erdogan, que, de la reunión, eso sí, ha conseguido que Rusia acepte por escrito que no toda la oposición siria es terrorista.

«Todos mis compañeros en Idleb dicen que no se retirarán, que lucharán hasta el final —explica Abu Hamza, un joven refugiado sirio que vive en Estambul y que, durante años, colaboró con una milicia del ELS en Idleb—. No pueden hacer otra cosa. Ahora ya no hay sitio adónde ir. Los que están allí no tienen opción: o mueren luchando o, si Asad entra, mueren torturados en las cárceles», explica Abu Hamza.

Idleb promete resistencia

«Escogemos resistir», eran los eslóganes de las decenas de manifestaciones que, este viernes, se han sucedido por varios pueblos y ciudades de Idleb. La región está poblada casi al completo por gente contraria a Asad y, en los últimos días, las voces pidiendo que Turquía y Erdogan intercedan en su favor se han multiplicado.

Pero también existe el miedo de que no lo hagan: muchos civiles han empezado a acumularse al norte de Idleb, a la frontera con Turquía. Escapan de la posible ofensiva de Asad.

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