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Elecciones en Brasil

El ultraderechista Bolsonaro lidera por primera vez las encuestas en Brasil

El excapitán candidato a las presidenciales perdería, sin embargo, en una segunda vuelta contra cualquier candidato

La defensa del expresidente Lula, que está en prisión, hará dos últimos intentos por lograr habilitar su candidatura

Abel Gilbert

El candidato presidencial ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro en un acto político el miércoles en Brasilia.

El candidato presidencial ultraderechista brasileño Jair Bolsonaro en un acto político el miércoles en Brasilia. / AP / ERALDO PERES

El excapitán del Ejército Jair Bolsonaro aparece por primera vez al frente de las encuestas de cara a las elecciones presidenciales del 7 de octubre en Brasil. El diputado ultraderechista tiene el 22% de las preferencias según la medición que hizo la consultora Ibope después de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) sacó de la competición al expresidente Luiz Inacio Lula da Silva por haber recibido dos sentencias en el marco de una controvertida causa judicial. Lula fue condenado a 12 años de prisión por intercambio de favores aunque no se encontraron pruebas en su contra durante el juicio.

Bolsonaro, un homofóbico declarado y defensor de la tortura, no puede sin embargo cantar victoria de antemano: un 44% de los encuestados no lo votarían nunca en una segunda vuelta. Ciro Gomes, representante de la centro izquierda, y la ecologista Marina Silva, dos antiguos aliados de Lula, tienen un rechazo menor, del 20% y 26%, respectivamente. La gran pregunta que se hacen los analistas sobre las posibilidades de Bolsonaro de llegar al Palacio Planalto encontró una primera respuesta en ese sondeo. El excapitán perdería en una segunda vuelta ante Gomes (44% a 33%), Silva (43% a 33%) y el conservador Gerarlo Alckmin (41% a 32%). Incluso se encuentra en un empate técnico con Fernando Haddad, el exalcalde paulista que el Partido de los Trabajadores (PT) designó como reemplazante de Lula en esta competición.

Nueva apelaciones a Lula

En este contexto, los abogados de Lula decidieron dar una nueva pelea ante las instancias judiciales superiores en favor de su candidatura. La defensa presentó sendos recursos ante el TSE y el Supremo Tribunal Federal (TSF). Edson Fachin, el único ministro del TSF que en abril pasado votó a favor de Lula, será el relator del recurso presentado ante ese tribunal y deberá evaluar la pertinencia del reclamo hecho para que se suspendan los efectos de su condena. La última encuesta de Datafolha le da al exjefe de Estado (2003-2010) una intención de voto del 39% a pesar de estar detenido en una cárcel de Curitiba.

Según el diario 'Folha de San Pablo', dentro del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el partido del presidente interino, Michel Temer, vuelven a surgir voces que llaman a meditar sobre la posibilidad de aliarse otra vez con el PT y presionar incluso en favor de la habilitación de Lula. Buena parte del PMDB se unió a la conjura parlamentaria que permitió destituir a la entonces persidenta Dilma Rousseff hace dos años. El fantasma de Bolsonaro y la misma orfandad en la que puede quedar ese partido, sumada a la histórica impopularidad de Temer, están llevando a parte de sus dirigentes a cambiar la hoja de ruta.

Temer y la empresa Odebrecht

Para colmo, la Policía Federal dijo haber encontrado indicios de que Temer recibió "ventajas indebidas" de la constructora Odebrecht, en el centro de los escándalos de corrupción que sacudieron a ese país. El Tribunal Supremo ya tiene en sus manos esas pruebas y debe remitirlas a la Fiscalía para que decida si presenta denuncia formal contra el mandatario interino. "Ventajas indebidas" es una manera elusiva de hablar de unos 2,4 millones de dólares.

Temer no está solo en este caso. Las sospechas se extienden a los ministros de la Presidencia, Eliseu Padilha, y Minas y Energía, Wellington Moreira Franco, dos de sus colaboradores más cercanos. Claudio Millo Filho, un exejecutivo de Odebrecht, confesó haber participado en mayo de 2014 en una cena en el Palacio de Jaburu, la sede de la vicepresidencia, en la que dirigentes del PMDB le pidieron un soborno a la constructor a cambio de contratos con el Estado. Uno de los comensales fue Temer, entonces vicepresidente de Rousseff. Sin embargo, ha negado esos cargos y dijo que solo se habló de donaciones legales de la empresa a su partido.

"La conclusión de la investigación de la Policía Federal es un atentado contra la lógica y la cronología de los hechos. La cena ocurrió en mayo y era para pedir apoyo formal para campañas electorales, pero ahora, sin conseguir comprobar irregularidades en las donaciones, el comisario se refiere a supuestos pagos irregulares ocurridos en marzo, dos meses antes, como prueba de los crímenes", señalo la Presidencia de Brasil a través de un comunicado.

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