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NUEVA GUERRA FRÍA

Los aliados del Reino Unido cierran filas y acusan al Kremlin del envenenamiento de Skripal

En un durísimo comunicado, acusan directamente al Kremlin de haber ordenado la operación y adelantan medidas de represalia

El Kremlin también eleva el tono y califica de "absolutamente inaceptable" la idea de que el estado ruso esté involucrado en el caso

Marc Marginedas

Foto distribuida por la policía británica de los dos ciudadanos rusos sospechosos del ataque con veneno contra el exespía Sergei Skripal y su hija Yulia en Salisbury.

Foto distribuida por la policía británica de los dos ciudadanos rusos sospechosos del ataque con veneno contra el exespía Sergei Skripal y su hija Yulia en Salisbury. / AP

Los nubarrones de una nueva crisis diplomática entre Occidente y Rusia a raíz del envenenamiento del exagente ruso Serguéi Skripal se concentran en el horizonte y amenazan con desencadenar otro descomunal aguacero, en forma de más expulsiones y sanciones cruzadas en las próximas semanas.

Nada más difundir el miércoles las identidades y las imágenes de los dos presuntos espías rusos responsables de la tentativa de asesinato, que tuvo como daño colateral el fallecimiento de una mujer, el Gobierno de Gran Bretaña ha conseguido recabar el firme respaldo de sus principales aliados en un durísimo comunicado conjunto contra Moscú en el que se sostiene que la operación fue aprobada "al más alto nivel gubernamental". El Kremlin respondió también con la artillería pesada, calificando las acusaciones de "inaceptables" y retando a Londres a probar sus acusaciones. El caso ha sido elevado al Consejo de Seguridad dela ONU, donde la delegación británica ha demandado a la comunidad internacional medidas de firmeza contra Moscú. 

Los firmantes de la declaración, es decir, los presidentes de EEUU y Francia, Donald Trump y Emmanuel Macron, los primeros ministros de Gran Bretaña y Canadá, Theresa May Pierre Trudeau, así como la cancillera alemana Angela Merkel, tienen "plena confianza" en que los dos individuos mencionados, que portaban pasaportes a nombre de Aleksándr Petrov y Ruslán Boshírov, trabajaban para el denominado Directorio Principal, servicio de espionaje ruso dependiente del estamento militar y más conocido por sus antiguas siglas -GRU- en una operación que "casi con certeza" fue aprobada por la máxima autoridad del país, es decir, el presidente Vladímir Putin.

"Actividades hostiles"

"El anuncio fortalece aún más nuestra intención de continuar desbaratando las actividades hostiles de las redes de inteligencia extranjeras en nuestros territorios", han advertido los cinco mandatarios, quienes han aprovechado la ocasión para anunciar ya las primeras medidas de represalia. "Ya hemos acordado actuar para impedir las actividades del GRU gracias a la mayor expulsión de agentes no declarados".  Los signatarios han expresado su "indignación" por lo sucedido y han conminado a Rusia a proporcionar información sobre el agente químico empleado en el envenenamiento, conocido como Novichok.

En Moscú, el portavoz presidencial, Dmitri Peskov, se ha revuelto con fuerza contra la idea de que las propias autoridades del país hubieran ordenado la misión, y ha destacado en una furibunda declaración que "ni el alto liderazgo, ni un líder a nivel inferior...han tenido nada que ver con los acontecimientos de Salisbury", ciudad inglesa donde fueron hallados inconscientes Skripal y su hija Yúlia. 

Con un intercambio de reproches 'in crescendo', ha arrancado a media tarde (media mañana en EEUU), una reunión del Consejo de Seguridad consagrada al 'caso Skripal', en la que la embajadora británica, Karen Pierce, ha informado que solicitará a la Interpol el arresto de los dos sospechosos, "para poder detenerlos y extraditarlos... si viajan alguna vez fuera de Rusia". Su homólogo ruso, Vasili Nebenzia, ha refutado las acusaciones usando vocabulario similar al empleado en crisis anteriores. Según su versión, Londres está dominado por una "histeria antirrusa" a la que quiere arrastrar de nuevo a otros países.

Ahora que ha identificado a los presuntos responsables, el Gobierno británico aspira a recabar la solidaridad de sus socios de la UE, al igual que sucedió en marzo, cuando éstos ordenaron de forma coordinada la expulsión de diplomáticos rusos tras las primeras indagaciones que apuntaban a Moscú. En esta ocasión lo tendrá más complicado, habida cuenta de que en países tan importantes como Italia, fuerzas de ultraderecha con simpatías hacia Putin, forman parte del Ejecutivo.       

            

             

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