Ir a contenido

Gesto electoralista

El ministro del Interior alemán dice que la inmigración es "la madre de todos los problemas"

En una estrategia para robar votos a la ultraderecha, Seehofer asegura entender la "indignación" mostrada en las manifestaciones de Chemnitz aunque descarta la violencia

Carles Planas Bou

El ministro de Interior alemán, Horst Seehofer.

El ministro de Interior alemán, Horst Seehofer. / REUTERS / MICHELE TANTUSSI

Tras varios días sin pronunciarse el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, ha roto su silencio para defender a los manifestantes de Chemnitz y señalar a los inmigrantes. “La inmigración es la madre de todos los problemas”, dijo este miércoles en un encuentro a puerta cerrada con los miembros de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) en la localidad de Neuhardenberg.

Según ha informado el diario ‘Welt’, el ultraconservador Seehofer aseguró ante sus correligionarios que entiende la “indignación” de los ciudadanos que salieron a la calle tras el “brutal crimen” de Daniel H., un ciudadano alemán de origen cubano que fue asesinado en una reyerta en la que los principales sospechosos son dos solicitantes de asilo, un joven iraquí y otro sirio.

El homicidio, del que aún se desconocen muchos detalles, fue instrumentalizado por grupos ultraderechistas como el partido anti-inmigración Alternativa para Alemania (AfD) o el movimiento islamófobo PEGIDA, que lo utilizaron para cargar contra la canciller Angela Merkel y sus políticas migratorias. Seehofer dijo que de no ser ministro también habría salido a la calle aunque “obviamente no con los radicales”.

A pesar de comprender las protestas, el máximo dirigente de la CSU también se ha desmarcado de los actos violentos protagonizados por neonazis, asegurando que “por muy malo que sea un crimen nada justicia la violencia”, pero esquivó responder sobre la caza de ciudadanos extranjero, imágenes en las que se vio a hombres haciendo el saludo hitleriano. Este miércoles el primer ministro de Sajonia, el conservador Michael Kretschmer, contradijo a Merkel al remarcar que en Chemnitz “no hubo turba, no hubo persecución, no hubo pogromos”.

Gesto electoralista

Las palabras de quien es principal crítico interno de Merkel y su política de asilo no se entienden sin tener en cuenta las elecciones que el Estado de Baviera celebra el próximo 14 de octubre. La aparición de AfD ha desangrado a la CSU, que según los sondeos obtendría un 36%, un 11,5% menos que en 2013, mientras que la formación islamófoba entraría en el parlamento regional con un 14% de los escaños.

Ante esa amenaza, Seehofer, quien tras ser elegido para la cartera de Interior dejó paso a Markus Söder como ministro-presidente del ‘land’, está en campaña permanente para tratar de revertir la fuga de voto hacia AfD, una pérdida que parece inevitable. Así, en los últimos meses ha dicho que "el islam no pertenece a Alemania” y ha llevado al gobierno de Merkel al borde del abismo para forzar un endurecimiento migratorio mientras que su discípulo Söder ha aprobado la ley policial más dura del país y ha reintroducido las cruces cristianas en los edificios públicos de Baviera. Nada ha servido para evitar el desgaste de la CSU.

A pesar de esa estrategia fallida, los conservadores bávaros prosiguen su mimetización del exitoso discurso ultraderechista centrándose en la inmigración como “tema central” de sus políticas, una cuestión que como aseguró el presidente de la CSU en el Bundestag, Alexander Dobrindt, en la reunión de Neuhardenberg vinculan directamente a las cuestiones de seguridad y orden. En los próximos meses la tensión seguirá instalada en la coalición que gobierna de Berlín, pues prepara para este otoño una nueva ley para los inmigrantes cualificados. "Queremos inmigración en nuestro mercado laboral para los trabajadores cualificados, pero no queremos inmigración en la oficina de empleo y en los sistemas de seguridad social”, aclaró el peso pesado bávaro.