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Manfred Weber, el hombre de Merkel en la Comisión Europea

El joven conservador alemán forma parte del ala más europeísta y moderada de los bávaros

Presidente parlamentario del Partido Popular Europeo, no se ha opuesto a la pertenencia al grupo del ultranacionalista húngaro Viktor Orbán

Carles Planas Bou

Manfred Weber, presidente del grupo del PPE en el Parlamento Europeo, escucha a la cancillera Angela Merkel, el 6 de junio del 2018.

Manfred Weber, presidente del grupo del PPE en el Parlamento Europeo, escucha a la cancillera Angela Merkel, el 6 de junio del 2018. / REUTERS / MICHAELA REHLA

Alemania parece cada vez más cerca de ganar más poder en la Unión Europea. Esas esperanzas se centran ahora en Manfred Weber, actual presidente del grupo parlamentario del Partido Popular Europeo, que se ha postulado para encabezar a la formación conservadora en las elecciones europeas del 23 al 26 de mayo del año que viene y aspirar así a convertirse en el nuevo presidente de la Comisión Europea.

El perfil de Weber agrada a muchos. Católico practicante de 46 años de edad, este socialcristiano bávaro es conocido por formar parte del ala más europeísta, moderada y conciliadora de la CSU, el partido conservador aliado de la cancillera alemana Angela Merkel y del que el eurodiputado también es vicepresidente desde el 2015. Dado el hecho de que el cabeza de lista de la formación con más apoyos se convierte en presidente de la CE y la posibilidad de que el PPE ocupe ese espacio debido al deterioro socialdemócrata las probabilidades de victoria de Weber son altas.

Weber siempre ha sido el más joven de la clase. En el 2003, con tan solo 29 años, se convirtió en el político de menor edad en el Parlamento regional bávaro. En 2014, con 42, fue elegido presidente del grupo parlamentario del PPE, siendo así el más joven dirigente de la Eurocámara y de la historia de la alianza conservadora europea. Eso le hace ser visto por sus compañeros como miembro de una nueva generación.

Europeísta con manchas

Su trayectoria, siempre ligada a Bruselas, ha sido fulgurante. Un año después de ganarse un escaño en Baviera puso rumbo a una capital europea que siempre a considerado “su sitio”. En el 2009 sería reelegido por los votantes y escogido como vicepresidente popular en el Parlamento comunitario. De ahí escaló posiciones hasta la cima. “Difícilmente hay otro alemán en Bruselas con tanta influencia y tantas conexiones a nivel nacional e internacional”, asegura Holger Romann, corresponsal del canal público alemán ARD en la capital belga, quien también lo define como un “estratega silencioso”.

Esa dilatada experiencia en Bruselas también puede ser un escollo fuera de la capital europea. A diferencia de sus posibles rivales, Weber no ha pasado por el Parlamento bicameral alemán ni ha ostentado cargos de poder, hecho que hace que sea poco conocido para el público general. Mejorar su popularidad entre los votantes será clave para su éxito.

Defensor del libre mercado, crítico con las ideas de reforma económica propuestas por el presidente francés Emmanuel Macron y partidario de la mano dura con las demandas británicas tras el ‘brexit’, el candidato de Merkel para presidir la CE también tiene manchas en su historial. A pesar de reafirmarse como un europeísta convencido, en sus más de cuatro años al frente del grupo parlamentario del PPE no ha criticado la pertenencia en su equipo de Fidesz, el partido ultranacionalista, euroescéptico y antiinmigración del primer ministro húngaro Viktor Orbán. Ya en 2013 Weber rechazó un informe crítico con la erosión de los derechos democráticos en Hungría asegurando que era un ataque político de la izquierda.

No en vano, el presidente de la CSU, Horst Seehofer, ha aplaudido en más de una ocasión la política contraria a los refugiados del líder magiar.

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