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crisis en argentina

Macri teme que la crisis del dólar provoque una convulsión social

El Gobierno decidió tomar medidas después de varios intentos de saqueos a supermercados

Un fiscal imputa al presidente y a parte de sus ministros por el acuerdo con el FMI

Abel Gilbert

El presidente argentino, Mauricio Macri.

El presidente argentino, Mauricio Macri. / AFP / JUAN MABROMATA

Mauricio Macri tuvo un miércoles de sensaciones vertiginosas y encontradas. El Banco Central inyectó en el mercado más de 100 millones de dólares para evitar que se profundizara el hundimiento del peso argentino. El precio de la moneda norteamericana permaneció relativamente estable  a la espera del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero el presidente recibió otras señales inquietantes y tienen que ver con el peligro de una convulsión social. Miles de médicos, enfermeros y pacientes “abrazaron” el histórico edificio del ministerio de Salud, convertido desde el lunes en “secretaría” por obra y gracia del ajuste, al igual que las carteras de Ciencia, Cultura, Trabajo, Ambiente y Agricultura. No fue esa manifestación la que provocó mayor inquietud: durante las últimas horas hubo varios intentos de saqueos a supermercados. En una de esas tentativas, en la norteña provincia del Chaco, una de las más pobres del país, falleció un adolescente por una bala policial. Los episodios, señaló el diario La Nación, “encendieron las alarmas”. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dijo que “hasta ahora son hechos aislados”. Sin embargo, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, está convencida de que hay un problema en ciernes y aseguró que sectores del kirchnerismo buscan generar “una especie de guerra de guerrillas” para desestabilizar al Gobierno de derechas. Bullrich, que en los años setenta fue una iracunda integrante de la guerrilla urbana Montoneros y, con los años viró a posiciones muy conservadoras, anunció que actuará “con autoridad” para no ocurra algo similar a lo de diciembre de 2001.

La devaluación acumulada a lo largo del año pasó la barrera del 100%, y es acompañada por una inflación que puede llegar al 50% y una caída superior al 2% del PIB. Bullrich reconoce que existe un fuerte malestar en los sectores más vulnerables. “Pero las respuestas no se consiguen yendo a romper un supermercado. La sociedad entera tiene que saber que el Gobierno está trabajando sobre la situación social con un esfuerzo importante”.

Juan Gravois, un joven dirigente social cercano al papa Francisco, cree todo lo contrario. “Estamos en una pésima gestión” de la “emergencia” anunciada por el mismo Macri. Con la ayuda prometida por el presidente “no se compran ni cinco caramelos”. Gravois reconoce que, a estas alturas, “es difícil explicarle a un compañero que para que deje de haber un Gobierno de ricos para ricos hay que esperar un año más”. Dijo en ese sentido que “si el pueblo no aguanta más” y sus manifestaciones “no están orquestadas”, estará del lado de los que ya no tienen nada que perder.

LAS NEGOCIACIONES CON EL FMI

En este contexto, el FMI destacó los avances en las negociaciones con Argentina para liberar los 35.000 millones de dólares pendientes de un acuerdo pactado en julio e imposible de cumplir bajo las anteriores condiciones. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, pidió “tener paciencia”. Para obtener una nueva luz verde del FMI, el Gobierno se ha comprometido a tener un défict fiscal cero en 2019. El ánimo de los argentinos no contempla por estas horas el sosiego y es una de las razones por las cuales un 66% no volvería a votar a Macri en 2019, según una encuesta de Raúl Aragón y asociados. Aunque el presidente recibió el respaldo de su colega Donald Trump, fue muy criticado por “sobreactuar” su dolor por adoptar medidas antipopulares. Horas antes de declararla, y de acuerdo con el periodista Carlos Pagni, tuvo un domingo despreocupado durante el cual practicó deportes y se fue a alentar a su equipo de fútbol, Boca Juniors.

A la par, el fiscal Jorge di Lello, imputó a Macri y a varios de sus ministros  “abuso de autoridad y violación del deber de funcionario público” por no haber sometido a debate parlamentario  el acuerdo con el FMI. Di Lello hizo suya una denuncia presentada por el ex diputado Claudio Lozano y le pidió al juez Julián Ercolini que decida si es pertinente tomar medidas para evitar los perjuicios económicos y sociales” del pacto con el organismo financiero. Nadie parece esperar que Ercolini tome cartas sobre el asunto: la prensa suele verlo como un juez muy cercano a las  autoridades. 

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