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EMERGENCIA EN ASIA

Un supertifón azota Japón y causa siete muertos

Los vientos y las lluvias fuerzan evacuaciones y causan cuantiosos daños materiales

Adrián Foncillas

Las impresionantes olas en el puerto de Aki Kochi al llegar del tifón Jebi. / ICHIRO BANNO (AP)

Las impresionantes olas en el puerto de Aki Kochi al llegar del tifón Jebi.
Un hombre ante la información de vuelos cancelados. 

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El tifón más poderoso en 25 años  ha perturbado la armoniosa cotidianeidad japonesa. El archipiélago soporta lluvias y vientos que han cerrado aeropuertos, interrumpido trenes, cerrado empresas y colegios y provocado siete muertos y decenas de heridos. Es el peor meteoro que asola Japón desde 1993, desveló Tokio. Las víctimas han ocurrido en accidentes causados por las rachas de viento como caídas o al ser golpeadas por objetos que salieron proyectados.

El tifón Jebi tocó tierra por la prefectura oriental de Tokushima, en la isla de Shikaku, y enfiló hacia el norte. En la noche del martes atravesaba la costa de Fukui y había causado destrozos mayores en las ciudades de Kioto y Osaka. Tokio se ha mantenido a salvo, con apenas algunas lluvias intermitentes. Está previsto que el tifón alcance la isla septentrional de Hokkaido el miércoles, ya con vientos más debilitados, antes de abandonar el archipiélago.

Vientos y aguaceros

Japón ha sufrido una veintena de tifones esta temporada, pero los vientos de hasta 210 kilómetros por hora califican a Jebi como el primero "muy potente" que golpea al país del sol naciente en un cuarto de siglo. Los vientos, acompañados de briosos aguaceros, han tirado viviendas, arrancado árboles y volteado coches.

La autoridades habían pedido en la víspera a unas 300.000 personas de las zonas más afectadas que corrieran hacia los refugios. También las empresas y colegios recomendaron a trabajadores y alumnos que se quedaran en casa. La prefectura de Osaka desaconsejó todo el tráfico urbano e interurbano.

Las comunicaciones han quedado seriamente dañadas en buena parte del país. El icónico Shinkansen o tren bala fue suspendido en la mitad occidental del país y unos 700 vuelos nacionales e internacionales fueron suspendidos en diferentes aeropuertos, según las compañías. El más afectado ha sido el aeropuerto internacional de Kansai (Osaka), tercero en tráfico después de los dos capitalinos. La televisión mostraba sus pistas completamente anegadas e inservibles, al igual que la zona de mercancías. Un carguero de más de 2500 toneladas fue zarandeado por el oleaje y acabó empotrado contra el puente que une el interior con la isla artificial de Bahía de Osaka sobre la que se levanta el aeropuerto.

Cierre de plantas de Toyota

También el tifón ha castigado la actividad económica. La multinacional automovilística Toyota ha cerrado 14 plantas en todo el país y muchos establecimientos comerciales de Osaka, Kioto o Nagoya no han levantado las persianas. El célebre parque de atracciones Universal y el consulado estadounidense en Osaka tampoco abrieron.

La agencia de meteorología lanzó una advertencia televisada sobre la inminente llegada de fuertes vientos que podrían provocar deslizamientos de tierras, inundaciones, súbitas subidas de marea y tornados en el sur y suroeste del archipiélago.

El primer ministro, Shinzo Abe, está supervisando personalmente las labores de rescate del tifón tras cancelar un viaje previsto al suroeste. Ahí, paradójicamente, pretendía visitar la zona más afectada por las lluvias torrenciales que el mes pasado dejaron 220 muertos. Ha sido un verano muy intenso en Japón, donde los protocolos de evacuación y los altos estándares de construcción minimizan las facturas de los desastres naturales.

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