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DRAMA DE LOS REFUGIADOS

Francia acoge los migrantes de Aquarius pero sigue con sus puertos cerrados

"Estamos sermoneando a Salvini, pero al mismo tiempo nos alegramos que la geografía haya colocado a la costa francesa en segunda línea ", dijo un investigador de la Ifop

Afp

El primer ministro francés, Emmanuel Macron. 

El primer ministro francés, Emmanuel Macron.  / LUDOVIC MARIN (AFP)

Francia, que dio la bienvenida el jueves a un nuevo grupo de refugiados de la nave Aquarius, quiere demostrar que la solidaridad con los países adonde llegan primero los migrantes puede funcionar en Europa, incluso si mantiene los puertos franceses cerrados a los buques humanitarios. Dos semanas después de haber desembarcado en Malta, los 59 refugiados volaron hacia el aeropuerto de Roissy, cerca de París, y fueron distribuidos en varios centros de acogida. 

Esta operación es la quinta desde el pasado junio, después de que el buque humanitario Aquarius quedara en el mar durante una semana entera, tras la negativa del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, a permitirle atracar en Italia. Desde entonces, una docena de países han acordado dividir entre ellos los migrantes que llegan a las costas europeas a través del Mediterráneo, y Francia prometió acoger a 260 personas. Sin embargo, se trata de casos específicos, mientras en Europa el debate sigue vivo, a la búsqueda de una solución definitiva. 

Papel de liderazgo

Para desbloquear la situación, París estudia una distribución de "mecanismo europeo permanente". "La idea es de no quedarse en 11 o 12, sino tener más y más países participando", dijo la presidencia francesa la semana pasada. Los hechos del jueves intentan demostrar cómo va a funcionar dicho mecanismo, que consiste en "un sistema de cuidado de los refugiados a su llegada a los puertos del sur de Europa", ha explicado Pascal Brice, el director general de la OFRA (Oficina Francesa para la Protección de Refugiados y Apátridas). 

París está intentando desempeñar un papel de liderazgo, tanto en las negociaciones como en la instauración de los acuerdos de distribución, siendo el primer estado en implementar los compromisos asumidos en el caso Aquarius. Mientras Italia se queja amargamente de que, durante el pico de la crisis migratoria en el 2015, haya sido dejada sola frente a la ola migratoria por sus vecinos europeos, en particular por Francia, París quiere demostrar que las lecciones del pasado han sido aprendidas. 

Distinción rápida

El mecanismo defendido por Francia se deriva del acuerdo que impulsó en la cumbre europea del pasado 28 de junio, cuando propuso un principio de "centros de controles" donde hacer una distinción "rápida" entre los migrantes irregulares y los solicitantes de asilo, que luego se distribuirían por los países de la Unión Europea,"de forma voluntaria". 

"Las personas que no tienen derecho a quedarse deben ser repatriadas", agregó Brice, enfatizando la necesidad de "ayudar a los países de llegada" en esta tarea. Porque expulsar es complicado. No hacerlo solo alimenta los discursos populistas. Esta parte delicada "es también la razón por la cual Francia se niega a aceptar los desembarcos", dijo Pierre Henry, el jefe de la asociación "Francia, tierra de asilo". 

Ley del mar

El presidente francés Emmanuel Macron dijo a finales de junio: "Francia no abrirá centros de este tipo porque no es un país de primera entrada". La ley del mar establece que los buques deben aterrizar en el "puerto seguro más cercano", lo que coloca a España, Grecia e Italia en primera línea. Roma, por su parte, defendió el jueves la idea de una rotación de los puertos europeos de recepción de los inmigrantes rescatados en el marco de la misión 'Sophia'.

Para Henry, la posición francesa parece difícil de sostener: "Francia debe predicar con el ejemplo, si no es así, estamos en un callejón sin salida y dejaremos que la posición de  Salvini acabe con prevaler por toda Europa". Según Jerome Fourquet, del Instituto Francés de Opinión Pública (Ifop), hay una contradicción que enfatiza que "estamos sermoneando a Salvini, pero al mismo tiempo nos alegramos que la geografía haya colocado a la costa francesa en segunda línea ".

El tema crea divisiones sociales, a medida de que se acercan las elecciones europeas del 2019. "La opinión francesa, en su mayoría, todavía se opone a la acogida", dijo Fourquet. A  mediados de agosto, solo el 41% de las personas investigadas por Ifop estaban a favor de la idea de aceptar a los refugiados del 'Aquarius'.

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