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LOS EFECTOS DE LA DESIGUALDAD MUNDIAL

La violencia xenófoba dispara la tensión en Alemania

La ultraderecha prepara más marchas en la ciudad de Chemnitz para protestar contra los extranjeros y las políticas migratorias de la canciller Merkel

Carles Planas Bou

Manifestantes neonazis se encaran con la policía en Chemnitz.

Manifestantes neonazis se encaran con la policía en Chemnitz. / FILIP SINGER

Las calles de Chemnitz viven una tregua pero la tormenta está lejos de amainar. Alemania se encuentra en tensión después de que este domingo grupos de neonazis tomasen la calle de la ciudad alemana y agrediesen a extranjeros como protesta por el asesinato de un hombre en una trifulca con inmigrantes. Las manifestaciones han dejado hasta una veintena de heridos y se espera que en los próximos días la situación no se calme.

Las calles de esta ciudad de la antigua Alemania oriental, feudo de los movimientos radicales de corte neonazi, ilustran el creciente clima de xenofobia que vive el país. En el Parlamento federal eso se ha traducido con el protagonismo de la fuerza antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD), que cuenta con el 12,6% de los votos y ha sabido popularizar su rechazo a la cancillera Angela Merkel. Este miércoles el vicepresidente del Bundestag, el liberal Wolfgang Kubicki, se ha sumado a las críticas a la líder democristiana al asegurar que las “raíces” de estos disturbios violentos se encuentran en la aceptación de 1,2 millones de refugiados desde el 2015.

En los últimos cuatro años AfD ha crecido en las encuestas después de atentados o ataques vinculados a inmigrantes, de mayor o menor veracidad. Conscientes de ese rédito político, este fin de semana supieron instrumentalizar el asesinato de este hombre alemán para volver a criticar la política migratoria de Merkel y captar más votos. Actualmente los sondeos demoscópicos apuntan a que podría llegar hasta el 16,5% de los votos y situarse como segunda fuerza del país. “AfD, el movimiento islamófobo Pegida y el partido neonazi NPD compiten por la soberanía de interpretación de los hechos y movilizan a la mayoría de los manifestantes”, apunta el periodista de ‘Die Welt’, Torsten Krauel.

La ultraderecha reina en internet

Esa fuerza de convocatoria de la ultraderecha se entiende por su destreza en controlar la comunicación a través de las redes sociales. A las redes neonazis tejidas desde hace años en internet se le suma la estrategia de AfD, el partido alemán con mayor presencia en Facebook y Twitter. Tras el asesinato durante la madrugada del domingo también se difundieron bulos sobre otra muerte y una violación, ‘fake news’ que ayudaron a movilizar a radicales y descontentos.

Este mismo miércoles Pegida publicó en internet la orden de arresto contra el presunto autor del asesinato, que podría ser de nacionalidad siria o iraquí, en la que aparece su nombre así como los de los testigos y jueces. El documento y otras fotos, confirmadas como oficiales por la policía al diario ‘Bild’, no tardaron en circular por conocidas páginas neonazis. Aún se desconoce quien filtró la orden.

En los próximos días harán lo mismo. Varios políticos de AfD, incluyendo a su controvertido líder en el ‘land’ de Turingia Björn Höcke, planean organizar una “marcha silenciosa” por Chemnitz este próximo sábado como funeral. Para ello han pedido a la gente que vista de negro, sin eslóganes ni mensajes políticos, y que lleven la bandera alemana. Aunque el partido ha intentado desmarcarse de la violencia neonazi y de las escenas de “caza” contra inmigrantes, el propio Höcke forma parte del ala política más cercana a estos grupúsculos.

Críticas al ministro y a la policía

Uno de los principales focos de las críticas ha sido el ministro del Interior, el conservador Horst Seehofer, quien tardó hasta dos días para pronunciarse sobre los disturbios, algo poco usual teniendo en cuenta su cargo y la magnitud de los altercados. Su silencio, visto como motivación política, inquietó a muchos. No sin relación, Seehofer es el miembro del Gobierno con un discurso más duro contra la inmigración y es líder de los conservadores bávaros, que el próximo 12 de octubre se juegan la mayoría absoluta en una elecciones regionales donde la ultraderecha les está robando muchos votos.

Finalmente, este martes Seehofer criticó las manifestaciones xenófobas de Chemnitz y ofreció la colaboración de la policía federal con las autoridades de Sajonia si así lo consideraban oportuno. ¿Habría tardado tanto si los autores de los disturbios fuesen anticapitalistas?, se preguntan muchos. Este pasado fin de semana los cuerpos de seguridad del antiguo Estado oriental se vieron desbordados por la concentración ultraderechista que en pocas horas y a través de las redes sociales consiguió organizar a hasta 800 personas.

Pasividad policial

La pasividad policial también ha despertado muchas dudas. Aunque el primer ministro sajón defendió su actuación, el despliegue de 300 agentes frente a casi un millar de radicales y neonazis llegados de todo el país durante la noche del domingo sigue levantando sospechas. Durante las manifestaciones contra el G8 en Hamburgo el año pasado actuaron hasta 20.000 policías. “Hay muchos indicios de contaminación extremista en los cuerpos de seguridad del Estado”, apunta Sascha Lobo, analista del semanario ‘Der Spiegel’.

Este domingo la policía regional retuvo durante 45 minutos a un equipo de la televisión pública después de que un manifestante dijese que habían cometido una supuesta infracción. El denunciante resultó ser un miembro de los cuerpos de seguridad. Casos como este dañan la imagen de una policía que se ha visto salpicada en más de una ocasión por sus vínculos con grupos ultraderechistas.

Temas: Alemania

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