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Crímenes contra la humanidad

El Consejo de Seguridad de la ONU se divide en torno a los crímenes contra los rohinyás

Las potencias que integran este organismo están divididas sobre qué medidas aplicar para castigar la matanza de los rohinyás

El periódico

Refugiados rohinyás cruzan el río Naf con el propósito de entrar en Bangladés.

Refugiados rohinyás cruzan el río Naf con el propósito de entrar en Bangladés. / REUTERS / MOHAMMAD PONIR HOSSAIN

La grave situación por la que pasan los rohinyás, la represión que han sufrido por parte de las autoridades birmanas y el incierto futuro que tienen los miembros de esta etnia, han puesto en alerta a los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas e incluso, exista un debate sobre las medidas que se deben tomar para garantizar la seguridad de estas personas.

Un año después del inicio de la crisis de los rohinyás, las potencias internacionales continúan divididas sobre cómo responder a los crímenes cometidos en Birmania contra esa minoría y sobre cuál debe ser su futuro inmediato.

La fractura se manifiesta en la división entre el bloque occidental de un lado y Rusia y China del otro. Y esto volvió a quedar en evidencia en una reunión celebrada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde no se ponen de acuerdo sobre las medidas que se deben implementar

En esta cita ya prevista con anterioridad, que tuvo lugar un día después de que expertos de la organización asegurasen que hay indicios de un "genocidio intencional" contra los rohinyás por parte de las Fuerzas Armadas birmanas, los expertos instaron al Consejo de Seguridad a referir el caso a la Corte Penal Internacional (CPI) o a crear un tribunal internacional penal "ad hoc" para juzgar esos crímenes.

El secretario general de la ONU, António Guterres, no mencionó explícitamente a la CPI pero consideró que el Consejo de Seguridad debe tomarse en serio las recomendaciones y asegurar que haya rendición de cuentas.

Esa línea fue similar a la defendida por las potencias occidentales del Consejo (Estados Unidos, Francia y el Reino Unido), pero rechazada por los otros dos miembros permanentes del órgano, Rusia y China.

China y Rusia apoyan a Birmania

Para Moscú y Pekín, que han venido defendido a las autoridades birmanas desde el estallido de la crisis, ellas están demostrando progresos en la gestión de la situación y el papel de la comunidad internacional debe ser apoyarlas, no presionar.

Las delegaciones rusa y china tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad, por lo que pueden bloquear cualquier iniciativa para que la justicia internacional examine la actuación del Ejército de Birmania.

Los dos países pasaron de puntillas sobre los supuestos crímenes cometidos contra los rohinyás por las autoridades, con Rusia insistiendo en que las acciones del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA) fueron la principal causa de la crisis.

El estallido de la crisis

Un ataque de ese grupo hace un año fue el que desencadenó la operación armada del Ejército birmano, que desembocó en la huida de más de 700.000 rohinyás a la vecina Bangladesh. Para la ONU, los ataques del ARSA en ningún caso pueden justificar "el desproporcionado uso de la fuerza contra civiles y las graves violaciones de los derechos humanos cometidos por las fuerzas de seguridad birmanas y sus aliados", según apuntó Guterres.

Birmania, que envió un representante a la reunión, reiteró que no reconoce la labor de los expertos de Naciones Unidas que investigaron los supuestos crímenes, pues duda de su "imparcialidad" y defendió que ha puesto en marcha su propia comisión independiente para analizar las denuncias.

Mientras tanto, Estados Unidos aseguró que las conclusiones de esa investigación de la ONU coinciden con las pesquisas del Departamento de Estado. "Hombres, mujeres y niños rohinyás fueron mutilados, desmembrados, decapitados y quemados vivos. Bebés y niños no se salvaron. Múltiples testigos vieron a soldados lanzando a bebés y niños pequeños a fuegos y chozas en llamas, a ríos y a pozos", denunció la embajadora estadounidense, Nikki Haley.

Según la diplomática, la comunidad internacional tiene que garantizar que los responsables rindan cuentas. "Sufriremos la misma vergüenza que nuestros predecesores sufrieron después de Ruanda, después de Srebrenica, si no actuamos cuando el Gobierno birmano no hace lo suficiente", insistió Haley.

El incierto destino de los rohinyás

Tampoco hay consenso internacional sobre el destino inmediato de los cientos de miles de refugiados rohinyás en Bangladesh. Rusia y China defendieron hoy que su regreso a Birmania debería iniciarse cuanto antes, mientras que otros países y la ONU subrayan que por ahora no se dan las condiciones mínimas necesarias.

La actriz Cate Blanchett, embajadora de la ONU para los refugiados, llevó la voz de esas personas al Consejo de Seguridad. "Escuché relatos desgarradores. Historias de graves torturas, de mujeres brutalmente violadas, de gente que vio a sus seres queridos asesinados. Niños que vieron a sus abuelos encerrados en casas incendiadas", dijo Blanchett, que visitó los campamentos de Bangladesh el pasado marzo.

Según la actriz, los refugiados no pueden "regresar a las mismas condiciones que les obligaron a huir". "Hemos fallado a los rohinyás antes. Por favor, no volvamos a hacerlo", apuntó.