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CONTROVERSIA POLÍTICA EN FRANCIA

La dimisión del ministro de Ecología abre una crisis en el Gobierno de Macron

La renuncia de Nicolas Hulot por un cúmulo de desacuerdos con el Ejecutivo evidencia el fracaso de la política medioambiental del presidente francés

Eva Cantón

El ministro Nicolas Hulot.

El ministro Nicolas Hulot. / BERTRAND GUAY (AFP)

Un cúmulo de decepciones ha llevado al titular francés de Transición ecológica y solidaria, Nicolas Hulot, a abandonar el Gobierno. Con su dimisión, anunciada este martes por sorpresa sin prevenir ni siquiera a Emmanuel Macron, el presidente pierde al ministro más popular del Ejecutivo y la cara visible de una política medioambiental que ahora queda en entredicho.

La salida de Hulot revela el contraste entre las promesas de Macron para luchar contra el cambio climático y la política real del Ejecutivo. Las asociaciones ecologistas denuncian que el presidente no ha hecho de este asunto la prioridad de su mandato y que no parece dispuesto a cambiar el modelo económico para ajustarlo a los retos del planeta. Mientras, la oposición de izquierdas ve en la renuncia del ministro una crisis política que interpretan como el primer síntoma de la descomposición del ‘macronismo’.

“No quiero mentirme más”, ha dicho Hulot en los micrófonos de France Inter tras hacer un negro balance de los quince meses que ha pasado al frente de un Ministerio en el que ha tenido que tragarse muchos sapos y admitir su impotencia en numerosos dosieres. Hulot ha perdido la mayoría de las batallas que le han enfrentado a sus colegas de Economía y Agricultura.

Se vio obligado a abandonar el calendario heredado de reducir a la mitad la componente nuclear del ‘mix energético’ francés en el 2025, a pesar de que Macron prometió mantenerlo.  Cedió también en la cuestión de los alteradores endocrinos presentes en productos cotidianos, permitiendo que Francia votara en Bruselas a favor de una regulación más favorable a la industria que al consumidor y tuvo que librar un duro pulso el Consejo de Ministros para mantener cuatro años la prohibición de comercializar el glifosato, un pesticida considerado potencialmente cancerígeno por la OMS. Su única victoria fue empujar al Gobierno a abandonar la construcción del polémico aeropuerto de Notre Dame des Landes, cerca de Nantes.

La gota que ha colmado el vaso

Su salida del Ejecutivo era un runrún permanente desde hace meses aunque la gota que ha colmado el vaso ha sido la reunión con los responsables de las asociaciones de cazadores celebrada este lunes en el Elíseo. En ese encuentro, Macron dio su visto bueno para rebajar de 400 a 200 euros el precio de los permisos de caza pero fue sobre todo la presencia del lobista Thierry Coste, que no estaba anunciada, lo que provocó el malestar del ministro.

“Es sintomático de la presencia de los lobistas en los círculos del poder. Es un problema de democracia. ¿Quién tiene el poder. ¿Quién gobierna?”, se ha preguntado Hulot tras subrayar que su decisión no obedece a una divergencia sobre la reforma del sector de la caza sino a una “acumulación de decepciones”. “Es sobre todo que ya no creo”, ha añadido.

“No quiero crear la ilusión de que mi presencia en el Gobierno significa que estamos a la altura de los retos y por lo tanto tomo la decisión de dejar el Gobierno hoy”, ha dicho en la emisora de radio con la voz entrecortada y al borde de la lágrima. 

Aunque Macron no hizo de la defensa medioambiental un eje de su campaña, al llegar al Elíseo le dio relevancia con el nombramiento de Hulot y luego se convirtió en abanderado de la causa cuando Donald Trump abandonó el Acuerdo del Clima de París. 

Este martes, de visita oficial en Copenhague, Macron ha dicho que "respeta" la decisión de "un hombre libre" y ha presumido de que el Gobierno ha hecho más por el medio ambiente que sus predecesores en el mismo periodo de tiempo. Hulot no comparte este análisis y cree que se han dado pocos pasos para lograr los objetivos fijados.

El ministro dimisionario no había comunicado su decisión ni a Macron ni a Philippe, sin duda para evitar que le disuadieran como en ocasiones anteriores. El presidente tuvo que emplearse a fondo para convencerle de que se sumara a su equipo de Gobierno, algo que no logró François Hollande que intentó sin éxito fichar a este antiguo presentador televisivo de programas medioambientales muy popular entre los franceses.

Voto de censura

Su dimisión ha provocado una cascada de reacciones. Las asociaciones ecologistas han saludado la honestidad de Hulot y lamentado la escasa ambición de Macron. “Frente al gran peligro para el hombre, el Gobierno de Emmanuel Macron es el problema y no la solución”, ha declarado el presidente de Greenpeace Francia, Jean François Julliard.

En el ámbito político, el líder de la Francia Insumisa, Jean Luc Mélenchon, considera el paso de Hulot como un “voto de censura” contra el presidente y un signo de “descomposición” del ‘macronismo’, una idea que también ha sugerido el partido de Marine Le Pen. Para el secretario general de los socialistas franceses, Olivier Faure, Hulot habla de “una traición”. “La del poder que ha abandonado toda referencia al progresismo y la ecología”.