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LA YIHAD GLOBAL

Un apologeta del El mata a su madre y a su hermana cerca de París

El Estado Islámico reivindica el ataque, pero el Gobierno francés no lo considera terrorista

La policía ametralló a Salhi después de que lanzase el grito ritual «¡Alá es grande!»

Irene Casado Sánchez

 Agentes de la Gendarmería acordonan una calle cerca del lugar del ataque, en Trappes.

 Agentes de la Gendarmería acordonan una calle cerca del lugar del ataque, en Trappes. / PHILIPPE WOJAZER (REUTERS)

Kamel Salhi, nacido en 1982, acabó este jueves con la vida de su madre y de su hermana, valiéndose de un cuchillo, e hirió gravemente a una tercera persona que tuvo la mala fortuna de cruzarse en su camino. Ocurría en Trappes, una pequeña ciudad de 32.000 habitantes al oeste de la capital francesa. Podría tratarse de un simple suceso, si no fuera porque según afirmaron varios testigos Kamel Salhi habría gritado «Allah akbar !» («¡Alá es grande!»), tras cometer su crimen. Por ahora, la Fiscalía Antiterrorista se mantiene al margen de la investigación y las autoridades privilegian la hipótesis de un conflicto familiar.

A las 9.30 horas, las fuerzas del orden acudieron al lugar de los hechos tras ser alertados de «una disputa en la vía pública», explicó el ministro del Interior. Las fuerzas del orden encontraron a Kamel Salhi atrincherado en la vivienda unifamiliar propiedad de su madre. « Allah akbar! Si entráis, ¡os mataré a todos!», amenazó al grupo de élite de la policía que le cercaba. Empuñando un arma blanca, Salhi salió el encuentro de los agentes de Yvelines y acabó abatido a tiros por las fuerzas del orden.

Exconductor de autobús

Kamel Salhi no era ningún desconocido para las autoridades francesas. Según la emisora France Info, desde el 2016, el hombre de 36 años estaba fichado por apología del terrorismo. También era objeto de una ficha S, estatus con el que se designa a los individuos que suponen una amenaza para la seguridad del Estado, en su caso como una medida de prevención contra la radicalización terrorista.

Por aquel entonces, Salhi trabajaba como conductor de autobuses públicos. Según la cadena de televisión francesa BFMTV, un pasajero habría recurrido a las autoridades denunciando a Salhi por insultos y comentarios incoherentes sobre Alá. Sus comentarios «provocadores» sobre la religión se tradujeron en una investigación interna en el seno de la RATP, la empresa pública de transportes de la región de Île-de-France, y en su despido inmediato.

Sin embargo, según el ministro del Interior, Gérard Collomb, el treintañero también era conocido por sus «problemas psiquiátricos importantes», considerando así que el autor del crimen podría ser simplemente una persona desequilibrada y no «alguien comprometido que responda a las órdenes y consignas de una organización terrorista (…) del Estado Islámico en particular». 

Fragilidad psicológica

Según el director de gabinete del alcalde de Trappes, interrogado por France Info, la policía de la región conocía la «fragilidad psicológica» y los «problema de pareja» de Salhi. Así, su salud mental parece disipar la hipótesis de un nuevo atentado terrorista.

Sin embargo, pocas horas después del suceso, el Estado Islámico, a través de su agencia de propaganda Amaq, reivindicaba el crimen: «Un soldado del EI llevó a cabo el ataque en respuesta a la llamada lanzada para atentar contra los ciudadanos de los países de la coalición». 

Así, Amaq no sólo se apropiaba de la autoría del suceso, también recordaba el mensaje de Abu Bakr al-Bagdadi, el califa del autodenominado Estado Islámico, transmitido el día anterior, coincidiendo con la festividad musulmana de Eid al Adha (la fiesta del sacrificio), a través de la aplicación de mensajería cifrada Telegram. En un registro de voz de 55 minutos, Abu Bakr al-Bagdadi pedía a sus combatientes persistir con la yihad.

Disputa familiar

A pesar de esta reivindicación, las autoridades francesas prefieren actuar con cautela. Por ahora, la investigación se encuentra en manos de la Fiscalía de Versalles. Las primeras investigaciones apuntan a una disputa familiar como móvil del crimen. 

Según BFMTV, Kamel Salhi habría interpuesto una denuncia contra su familia por problemas en una herencia, el tribunal habría archivado el asunto por «fantasioso». En este contexto, las autoridades consideran que la hipótesis de un conflicto familiar podría explicar el crimen. Las fuerzas del orden al cargo de las pesquisas analizarán las pertenencias y el teléfono de Kamel Salhi para esclarecer las verdaderas motivaciones del suceso.

Así, la investigación aclarará si Francia se convirtió ayer en el escenario de un nuevo atentado terrorista. A pesar del historial psicológico del agresor, este último crimen cuenta con características similares a otros ataques cometidos recientemente en el país vecino. 

La matanza de la Ópera

El modus operandi coincide con el atentado cometido el pasado mes de mayo en el barrio de Ópera, en el centro de la capital francesa. Un hombre de nacionalidad rusa y origen checheno apuñaló en plena calle a cinco personas, acabando con la vida de una de ellas. 

En julio de 2016, Adel Kermiche y Abdel-Malik Petitjean asesinaron con un arma blanca al párroco de la comuna de Saint-Étienne-du-Rouvray, Jacques Hamel, de 85 años. 

Con este historial, sobre el crimen de Kamel Salhi planea inevitablemente la duda terrorista. La ciudad de Trappes vuelve también a situarse en el centro de todas las miradas. 

Reconquista republicana

Esta banlieue –suburbio de clases desfavorecidas y con alto riesgo de exclusión– situado al oeste de París es considerada por las autoridades francesas como uno de los principales focos de radicalización de jóvenes musulmanes. En los últimos años cerca de 80 personas dejaron la región para unirse a las filas del Estado Islámico para combatir en la guerra de Siria. 

Según el Ministerio del Interior francés, Trappes forma parte de la treintena de «territorios de reconquista republicana», lugares donde la presencia policial es cada vez más importante y donde los servicios de inteligencia concentran buena parte de sus investigaciones.

La policía informó en su cuenta de Twitter de que la operación policial había concluido, pero pidió a los ciudadanos que eviten esa zona.

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