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La sombra del 'Rusiagate'

Trump, irritado ante un cerco legal que se estrecha indirectamente sobre él

La investigación por fraude de su exabogado y el juicio a un exjefe de su campaña elevan la presión

Redobla sus críticas a Mueller tras la información sobre las entrevistas con el abogado de la Casa Blanca

Idoya Noain / Nueva York

Michael Cohen en Park Avenue, Nueva York.

Michael Cohen en Park Avenue, Nueva York. / AFP / TIMOTHY A. CLARY

Las mayúsculas que son gritos y los adjetivos descalificativos se han hecho frecuentes una vez más en los últimos días en la cuenta de Twitter del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La diana principal de su ira, como otras veces, es la investigación que dirige el fiscal especial Robert Mueller para determinar si su campaña se coordinó con Rusia mientras el Kremlin interfería en las elecciones del 2016 o si ya en la Casa Blanca obstruyó la justicia. Pero aunque descalificaciones como “caza de brujas” no sean nuevas, se palpa una renovada intensidad en el nivel de irritación del presidente, que coincide con un cerco legal que también se estrecha por vías indirectas.

El domingo ‘The New York Times’ reveló que Michael Cohen, el hombre que fue durante más de una década abogado personal de Trump y de su organización , está siendo investigado por fraude fiscal y bancario. Se estudia también si Cohen, que ayudó a Trump a comprar con dinero el silencio de mujeres que aseguran que mantuvo con ellas relaciones sexuales fuera de su matrimoniovioló leyes con esos pagos, incluyendo de financiación de campañas. Y aunque el caso lo dirige la fiscalía de Manhattan, que trabaja con el FBI y con Hacienda, se originó en las pesquisas de Mueller y su futuro, que podría incluir la presentación de cargos este mismo mes, puede vincularse al de la investigación del fiscal especial del 'Rusiagate'.

Aunque Cohen una vez dijo que estaría dispuesto a “recibir una bala” en lugar de Trump, su fidelidad se ha diluido desde el 9 de abril, cuando las autoridades hicieron redadas en su oficina y su casa. Desde entonces no solo ha hecho públicas grabaciones que hizo de conversaciones con Trump, sino que también ha dado pistas públicamente y ha dejado claro en privado que está dispuesto a declararse culpable y colaborar con las investigaciones que afectan al presidente a cambio de lenidad en su potencial condena. “Mi mujer, mi hija y mi hijo y mi país tienen mi lealtad antes que nada”, dijo en una entrevista el mes pasado.

Aunque con circunstancias diferentes la presión indirecta para Trump también llega desde el tribunal de Virginia donde un jurado lleva tres días ya deliberando sobre la inocencia o culpabilidad de Paul Manafort, que en 2016 fue durante cinco meses su jefe de campaña. El veterano operativo de Washington está siendo juzgado por crímenes financieros previos a su trabajo para la campaña, pero el caso también se originó en la investigación de Mueller. Es solo el primero de dos juicios que enfrenta. Y aunque si en este fuera declarado inocente la decisión daría alas a los argumentos de Trump (que el viernes aseguró en Twitter que Manafort es “muy buena persona” y denunció que su juicio es “muy triste”, no solo para el estratega sino “para el país”), una condena podría darle incentivos para colaborar con el fiscal especial a cambio de clemencia.

Error estratégico

En la tormenta legal, no obstante, nada ha airado más a Trump que la publicación el sábado en ‘The New York Times’ de un artículo que reveló que el abogado de la Casa Blanca, Donald McGhan, ha mantenido 30 horas de entrevistas con Mueller. El presidente respondió furioso descalificando la información y al diario como “noticias falsas” y recordando que McGhan tenía su permiso para colaborar con el fiscal especial, una estrategia que impulsaron abogados que ya no están en su equipo y con la que pretendían demostrar que el presidente es inocente y no tiene nada que ocultar, algo en lo que el propio Trump sigue insistiendo.

Ahora varios asesores admiten que la permitir la plena cooperación de McGhan con Mueller fue un potencial error estratégico. Rudolph Giuliani, uno de los abogados actuales del presidente, reconoció el domingo que no saben todo lo que McGhan contó a los investigadores. Y la información del ‘Times’ explicaba que dio información detallada de episodios centrales sobre potencial obstrucción a la justicia a la que el equipo de Mueller no habría podido acceder de otra forma.

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