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crisis en el estado persa

Los iranís temen el hundimiento de la economía familiar

Las sanciones golpean a un país que sufre carestía, inflación, desempleo y en el que se han registrado protestas y disturbios callejeros

El Periódico

Ciudadanos iranís compran en los negocios del Gran Bazar de Teherán este lunes, horas antes de la entrada en vigor de las nuevas sanciones de EEUU.

Ciudadanos iranís compran en los negocios del Gran Bazar de Teherán este lunes, horas antes de la entrada en vigor de las nuevas sanciones de EEUU. / EFE / ABEDIN TAHERKENAREH

"Mi vida se está destruyendo". Alí Paphi, un obrero de la construcción en paro, teme no poder encontrar trabajo o comprar comida después de que hayan entrado en vigor este martes las nuevas sanciones de EEUU contra Irán. Muchos iranís consideran al Gobierno de Teherán responsable de que Washington haya renovado el castigo al Estado persa y temen que las consecuencias puedan ser fatales para sus condiciones de vida. A pesar de las protestas esporádicas y las huelgas en varios pueblos del país la semana pasada, la calma reina en las principales ciudades del país tras la entrada en vigor de las nuevas sanciones.

La carestía, la escasez de productos, la inflación y el aumento del desempleo son las principales preocupaciones de los ciudadanos. Faride, una mujer que cobra la jubilación de su marido fallecido, explica que está "bajo mucha presión económica" y que debido a la subida de los precios el dinero que recibe "no da ni para la comida ni para llegar a fin de mes".

El precio de los productos lácteos se incrementó la semana pasada un 32%, mientras que el del pollo alcanzó los 110.000 riales, frente a los 70.000 de finales de julio. La devaluación de la moneda ha dificultado también las importaciones, que ahora además se ven afectadas por las sanciones estadounidenses, que penalizan el comercio de productos como el oro y ciertos metales y prohíben la compra de dólares por parte del Gobierno iraní.

"Los precios han aumentado desde hace tres o cuatro meses y todos los productos de primera necesidad son ahora caros", se lamenta Yasaman, un fotógrafo de 31 años de Teherán que, como muchos otros iranís, espera que los dirigentes de su país acepten finalmente negociar para salir de la crisis.

Cuatro décadas de hostilidad

La mayoría de los iranís están acostumbrados a la hostilidad estadounindense. Llevan cuatró décadas conviviendo con ella, pero ahora, la cólera de muchos de ellos, va dirigida contra sus propios dirigentes. "Los precios han aumentado otra vez, pero la razón es la corrupción del Gobierno, no las sanciones americanas", afirma Alí, trabajador autónomo. En su opinión, el presidente del país, el reformista Hasán Rohaní, es incapaz de hacer mejorar las cosas. "No puede resolver los problemas. Está claro que no es él el que toma las decisiones en este país", añade en referencia al verdadero hombre fuerte del régimen, el guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Para intentar solucionar los problemas económicos de la población y atenuar el efecto de las sanciones estadounidenses, las autoridades han puesto en marcha un nuevo paquete de medidas, cuyo resultado es por el momento dudoso. El Ejecutivo del presidente Rohaní, ha anunciado que el Banco Central seguirá ofreciendo el dólar al tipo de cambio oficial de 42.000 riales para la importación de alimentos básicos y medicamentos, mientras que los exportadores no petroleros venderán su divisa a otros importadores de bienes necesarios.

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