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Crisis en el país caribeño

Venezuela cerrará 2018 con una inflación de 1.000.000%

Semanas antes de que aparezca el nuevo cono monetario, ya ha perdido por completo su valor

Las previsiones apuntan a que el PIB se deslomará este año un 18%

Abel Gilbert

Venezolanos hacen cola frente a una pintada con la palabra hambre, en Caracas. 

Venezolanos hacen cola frente a una pintada con la palabra hambre, en Caracas.  / JUAN BARRETO (AFP)

A 375 kilómetros de Caracas, en Anzoátegui, un grupo de personas entró violentamente a un supermercado del centro comercial Rivera Real. Se llevaron sobre todo productos de higiene personal que se encuentran a precios exorbitantes en el mercado negro. En mayo pasado, ocho rollos del papel sanitario costaban en los circuitos ilegales cuatro millones de bolívares. El salario mínimo asciende a 5.196.000 bolívares, lo que da, según los precios que fija el mismo mercado negro, 1,3 euros.

 En este contexto de escasez especulación sucesos como el de Anzoátegui no son excepcionales. El robo es la otra cara de la moneda de una hiperinflación que carcome los cimientos de la Venezuela de Nicolás Maduro. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha proyectado un fin de año atroz, con un aumento del costo de la vida de 1.000.000%. Meses atrás, el organismo financiero había calculado una inflación anual del 13.800%.

Pero desde abril a junio, el valor de la moneda nacional se está reduciendo a la insignificancia completa. La gravedad de la situación es de tal magnitud que el "bolívar soberano", el nuevo referente monetario que debería comenzar a circular en agosto con tres ceros menos en relación a los papeles existentes, tiene su certificado de extremaunción antes de llegar a los bancos.

El frenesí de la depreciación es tal que, según el economista y diputado opositor Ángel Alvarado, cuando los 15 bolívares soberanos sean equivalentes a los actuales 15.000 bolívares no servirán para comprar nada. "Con inflación mayor a 100% cada mes ese billete vale la mitad o menos de la mitad. Hacen falta nuevas familias de billetes cada mes a estos niveles de inflación. Además, imprimir billetes con tan poco valor es muy costoso para el Banco Central", señaló Alvarado.

No solo la búsqueda de los productos de primera necesidad trastorna la vida cotidiana. Un esmalte de uñas cuesta cuatro millones de bolívares, un lápiz labial,  entre  tres y siete millones, una base para el rostro, más de seis millones.

Como la Alemania prenazi

Para el economista del FMI Alejandro Werner, lo que ocurre en Venezuela obliga a encontrar ejemplos tan devastadores para la economía en la República de Weimar, como se conocía a la Alemania en los años 20. El informe es desolador: el país, advierte,"continuará alimentando una aceleración de la inflación al tiempo que continúa el colapso de la demanda de moneda". La crisis, que las autoridades atribuyen especialmente a una conjura internacional, arroja otras cifras impactantes: el PIB se reducirá en 2018 otro 18%.

El descalabro inflacionario es de tal magnitud que, según señala José Ignacio Hernández en el portal Prodavinci, a inicios de junio el Gobierno autorizó operaciones de crédito público por aproximadamente 600 billones de bolívares, o su equivalente en moneda extranjera. "Esto quiere decir que quiere endeudarse por un monto mil veces más alto que el límite de endeudamiento que el propio Gobierno determinó en 2017, violando la Constitución".

Alarma oficialista y críticas disidentes

Freddy Bernal, uno de los referentes del madurismo, ha reconocido que el Gobierno no está haciendo bien las cosas para contener el derrumbe. "No es responsable la Cuarta República, no. No es responsable Carlos Andrés Pérez, no. Somos responsables nosotros porque tenemos 19 años d erevolución, y somos responsables de lo bueno y de lo malo en este país", ha dicho. El constituyente Julio Escalona también manifestó su malestar.  El poder ejecutivo, dijo, "no ha tomado una medida viable" en más de un año y medio. 

"Lo más duro de toda esta crisis y situación, que, de manera insólitamente cotidiana, se vive en nuestro país, es la indolencia de los responsables del Gobierno, y de todas las instancias del Estado, más aún, de las voces críticas o fuerzas morales de la sociedad. Es un silencio que nuestro pueblo no merece", escribió en Aporrea Rafael Ramírez Carreño, el hombre que manejó la petrolera estatal PDVSA por años y que rompió con Maduro en 2017.

Alarma por la falta de suministros en hospitales

Las huelgas de médicos y enfermeros por cuestiones salariales y para reclamar insumos hospitalarios de primer orden son parte del paisaje natural de Venezuela estos días. La crisis sanitaria ha llegado a límites insospechados. Nicolás Maduro adjudica enteramente los problemas a la presión internacional: "Estados Unidos y la UE nos tienen secuestrado 1400 millones de dólares que eran para medicinas, y después hablan de ayuda humanitaria, hipócritas".

Maduro prometió llevar adelante "una ofensiva para la salud y la felicidad del pueblo". La Comisión de Desarrollo Social de la Asamblea Nacional (AN) que controla la oposición ha asegurado en mayo que el 88% de los hospitales presentan fallas en el suministro de medicamentos y el 53% de los quirófanos de los hospitales "no son operativos". Según el informe parlamentario, el 100% de los laboratorios de los hospitales de presentan problemas o funcionan de manera intermitente debido a la falta de reactivos, mientras que el 66% carece de fórmulas lácteas para alimentar a los niños.

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