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VIOLENCIA POLÍTICA

Nicaragua conmemora con sangre el aniversario de la revolución sandinista

Cuatro personas al día muren desde dque hace tres meses estallaron las protestas

ABEL GILBERT / BUENOS AIRES

Simpatizantes del Gobierno armados en una barricada en Monimbo, en Masaya.

Simpatizantes del Gobierno armados en una barricada en Monimbo, en Masaya. / REUTERS / OSWALDO RIVAS

La marimba es el instrumento nacional de Nicaragua, y el barrio indígena de Monimbó, en la diminuta ciudad de Masaya, a 31 kilómetros de Managua, una cuna de virtuosos y custodios de su tradición folclórica. La música y la lucha política se entremezclan desde sus orígenes. Cuando a mediados del siglo XIX el norteamericano William Walker intentó conquistar ese pequeño país, se encontró con la empecinada resistencia de una Monimbó que, con el paso del tiempo, fue urbanizada. Sus calles, que se transformaron en un bastión de la lucha contra el dictador Anastasio Somoza, son, a estas alturas, uno de los focos más intensos de la protesta contra Daniel Ortega y Rosario Murillo. En vísperas de los festejos oficiales por el 39º aniversario de la Revolución Sandinista, que se conmemora este jueves, murieron ahí otras cuatro personas, entre ellas una adolescente, una mujer arrancada de su casa y un policía. Desde que estalló la crisis con el rechazo a una reforma del sistema de seguridad social, hace tres meses, fallecen en Nicaragua cuatro ciudadanos por día. Se han computado más de 2.000 heridos.

La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó este miércoles en Washington una declaración de condena contra el Gobierno y pidió elecciones anticipadas- Managua desconoció de inmediato el pronunciamiento. El Ministerio de Exteriores nicaragüense acaba de rechazar "enérgicamente" un pronunciamiento de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Su portavoz, Rupert Colville, había denunciado que una ley aprobada para evitar el lavado de dinero y la financiación del terrorismo va a ser utilizada para "criminalizar" la protesta opositora.

El secretario de la presidencia de Nicaragua, Paul Oquist, asegura que no prosperará "el intento de llevar a cabo un golpe de Estado" y se estudiarán "caso por caso" los decesos para determinar las responsabilidades. La familia de Gerald Vázquez Lopez no tiene dudas de dónde partieron los disparos que cegaron su vida a los 23 años. Lo velaron con su guayabera de baile y un sombrero de palma, envuelto con una bandera nacional manchada de sangre. "Era un estudiante, no un delincuente", dijo su madre, Susana López. Durante el velatorio hicieron sonar el 'Solar de Monimbó', la pieza  que tanto le gustaba zapatear.

La orden es "limpiar" las calles

Monimbó, por su historia, representa más que un desafío para los Ortega. "Los diabólicos no podrán nunca gobernar Nicaragua", aseguró Murillo. "La orden de nuestro presidente y de la vicepresidenta es ir limpiando las calles. Y esa petición de la población de Monimbó, que es nuestro Monimbó, y nuestra Masaya, vamos a cumplirla. ¡Al costo que sea!", dijo el comisionado mayor de la Policía, Ramón Avellán. La orden fue cumplida con el alto costo previsto. De acuerdo con la revista 'Confidencial', “los paramilitares y policías iban acompañados de palas mecánicas para tumbar las barricadas de adoquines".  Utilizan drones para espiar e identificar a los pobladores. Disparan con fusiles AK, M16, PKM.

"Los monimboseños son invencibles. Si caen, muy pronto se vuelven a levantar", señaló el diario opositor 'La Prensa' en su editorial. A diferencia de lo ocurrido en 1978 y 1979, cuando sus pobladores fueron entonces asistidos con las armas del Frente Sandinista de Liberación (FSLN), "en la actualidad ha sido una insurrección desarmada. Apenas se han podido defender con armas artesanales y piedras".

El espectral sector del FSLN que sigue a Ortega no deja de insistir en que antes de abril Nicaragua vivía el mejor de los mundos posibles. "Era el país más pacífico de Centroamérica con una tasa de 8 homicidios por cada 100.000 habitantes, cuando Honduras, Guatemala o El Salvador, superan largamente los 50 homicidios por cada 100.000 habitantes", señaló Luis Varese en el portal oficialista 19 Digital.

El orteguismo sostiene además que Nicaragua es una pieza estratégica del tablero que intenta diseñar la Administración de Donald Trump en la región y que tiene como natural desembocadura una invasión militar a Venezuela. El senador republicano Marco Rubio dijo el martes que Nicaragua representa una amenaza a la seguridad de Estados Unidos porque "una guerra civil" puede provocar una “migración masiva”.

Por lo pronto, la crisis nicaragüense es objeto de un fuerte debate en la izquierda. Un sector, agrupado en el Foro de San Pablo, y que sesiona por estos días en La Habana, salió a respaldar a los Ortega. Salvador Sánchez Cerén, el presidente de El Salvador, atribuyó a la "derecha oligárquica" la ofensiva contra el Gobierno. Nicolás Maduro consideró por su parte que en Nicaragua se repite lo que ocurrió en Venezuela en 2014 y 2017. En Monimbó no darían crédito a esas palabras.  

Tres meses de protestas

ABRIL- El 18 de abril comienzan las protestas contra la entrada en vigor de la reforma de la seguridad social, que aumenta las cuotas patronal y laboral. Pese a que Daniel Orega deroga la reforma, las manifestaciones persisten.

MAYO-Los estudiantes se atrincheran en la Universidad de Managua y comienza el diálogo, que se suspende a los pocos días. Los días 30 y 31 se celebran multitudinarias manifestaciones con 11 muertos y 200 heridos

JUNIO-El diálgo se retoma y se suspende de forma intermitente mientras la población de Masaya se declara "territorio libre" del dictador. Fuerzas oficialistas asedian la localidad.

JULIO-Se intensifican los enfrentamientos y las manifestaciones en diversas ciudades, con nuevas víctimas mortales. El 15 de julio, fuerzas combinadas del Gobierno lanzan la "Operación Limpieza" contra cinco ciudades con más fallecidos.

Temas: Nicaragua

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