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ARDUAS NEGOCIACIONES

May deberá convencer a los diputados conservadores y a Bruselas de su plan para el 'brexit'

La primera ministra británica afirma que no tolerará más discrepancias en su Gobierno sobre la salida de la UE

Begoña Arce

Theresa May, en un Consejo Europeo..

Theresa May, en un Consejo Europeo.. / EFE/ JULIEN WARNAND

Después de lograr a duras penas el consenso de sus ministros para el plan sobre el ‘brexit’, Theresa May debe aplicar ahora la disciplina inglesa a los diputados conservadores que abominan del acuerdo y convencer además a Bruselas de las bondades de su propuesta. La victoria del viernes en la reunión de Chequers frenó el contrataque de siete ministros euroescépticos de la línea dura, capitaneados por el titular de Exteriores, Boris Johnson. La primera ministra hizo valer su autoridad recurriendo incluso a amenazas de ceses.

Una vez salvado el escollo, la misma noche del viernes, May envió una carta a los diputados conservadores advirtiéndoles de que no tolerará a partir de ahora discrepancias en público sobre el plan de la futura relación del Reino Unido con la Unión Europea. Les recordó que había “permitido a miembros del Gobierno el expresar sus opiniones individuales sobre el ‘brexit’”, pero  tras el acuerdo de consenso gubernamental, “queda restaurada por completo la responsabilidad colectiva”.  Es sin embargo grande y profundo el descontento entre los ‘brexiteers’, los Tory de la línea dura, que se sienten traicionados.

Trato preferencial

El proyecto implica en la práctica que el Reino Unido seguirá sujeto a las normas de la UE para comercio de bienes y ello acarreará dificultades para negociar nuevos acuerdos comerciales con otros países. La solución sin embargo evita el retorno de una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte. El sábado, en una entrevista a la BBC, May pareció dispuesta a suavizar aún más la posición británica y no descartó que vaya a haber un trato preferencial para los ciudadanos procedentes de la UE después del ‘brexit’. “Pondremos el interés nacional por encima de todo”, fue su evasiva respuesta.

Voto en contra

El mediático Jacob Rees-Mogg, líder de un influyente grupo de diputados conservadores en favor del ‘brexit’ sin concesiones, reconoció que necesita “conocer más detalles” aunque “es posible que este acuerdo sea peor que dejar la Unión Europea sin acuerdo alguno”. Rees-Mogg advirtió de que no votará nada que vaya en contra de lo que los conservadores se comprometieron a cumplir en el programa electoral del pasado año.

Ante la amenaza de una rebelión interna, el jefe de disciplina del Partido Conservador, Julian Smith, recibió el sábado en la residencia oficial de Downing Street a varios parlamentarios. El lunes será la propia May quien tendrá que dar la cara en la reunión a puerta cerrada con los diputados de su partido para explicar los detalles de la propuesta.  

Satisfacción del empresariado

Los dirigentes del DUP, el partido norirlandés, que forman una coalición informal con los conservadores en la Cámara de los Comunes, acogieron satisfechos el plan, que ven como una “reafirmación” de la “integridad territorial” del Reino Unido. Satisfacción también entre los empresarios. La directora de la patronal, la Confederación Británica (CBI), Carolyn Fairnbairn, valoró positivamente el acuerdo que considera, “una inyección de confianza”, si bien reconoció que, “el trabajo duro empieza ahora”.  

Porque queda Bruselas. La tarea de May de convencer a los dirigentes europeos no será fácil. En la UE siempre ha repetido que la libre circulación de bienes es indisociable de la de servicios o personas. El jefe negociador del ‘brexit’ para la UE, Michael Barnier, dijo esperar “con impaciencia”, la publicación del Libro Blanco, con los detalles sobre la posición británica. “Evaluaremos las propuestas para ver si son factibles y realistas”, anunció Banier.