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TENSIÓN ECONÓMICA

Rusia se suma a la guerra comercial e impone aranceles a productos de EEUU

La respuesta rusa supone aumentar entre el 25% y el 40% la carga a cierto tipo de maquinaria y fibra óptica

Marc Marginedas

Una nave de fundición de acero.

Una nave de fundición de acero. / EFE / FRIEDEMANN VOGEL

A escasos días de la primera cumbre bilateral entre el presidente de EEUU, Donald Trump, y su homólogo ruso Vladímir Putin en Helsinki, aparecen nuevos motivos de fricción en las ya deterioradas relaciones entre ambas superpotencias nucleares. Rusia se ha sumado a la guerra comercial con Washington y ha decretado un incremento de entre el 25 y el 40% en los aranceles para ciertos productos estadunidenses, en respuesta a las medidas similares impuestas por las autoridades de Washington a las exportaciones rusas de acero aluminio con destino al país norteamericano.

"Estas acciones compensatorias afectan a algunos equipos para la construcción de carreteras, del sector del petróleo y el gas, herramientas para trabajar el metal y para la perforación de la roca, y también fibra óptica", ha declarado el Ministro para el Desarrollo Económico, Maksim Oreshkin, en declaraciones recogidas por la publicación 'online' RBK. El dirigente ha añadido que la pretensión del Ejecutivo ruso es dar la posibilidad de competir con los norteamericanos "en el mercado nacional" a las empresas rusas que fabrican productos análogos.

Una fracción del daño

"De acuerdo con las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Rusia tiene ahora el derecho" a represalias comerciales, ha enfatizado Oreshkin. Según las valoraciones que maneja el Ejecutivo ruso, el daño causado a la economía norteamericana por el incremento de aranceles que acaba de decidir Moscú será solo una fracción de las perdidas que han supuesto para las empresas de su país la guerra comercial iniciada por la Administración Trump: 87,6 millones de dólares por 537,3 millones de dólares.

Ademas, siempre en concordancia  con lo estipulado por la OMC, Rusia dispondrá de un plazo de tres años, a contabilizar a partir de la imposición de los nuevos aranceles por parte de EEUU, para decretar nuevas disposiciones restrictivas contra las importaciones de productos norteamericanos con el objetivo de compensar el perjuicio económico causado a sus productores. Además, al igual que otros países afectados por las decisiones del presidente Trump en materia de comercio como Noruega o la UE, ya ha iniciado un proceso de disputa con EEUU en el seno de la organización.

El conflicto comercial ruso-norteamericano añade más tensión a la cumbre bilateral que deben celebrar los presidentes de ambos países en la capital finlandesa el próximo 16 de julio. A pesar de que en principio se trata de una asunto económico, lo que es seguro es que no alllanará el ambiente previo a un encuentro al que prestarán atención los ojos de todo el mundo.     

     

    

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