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GESTIÓN DEL ASILO

Alemania y Austria trasladan la presión política por la inmigración a Italia

Los ministros de Interior de los tres países se reunirán la próxima semana en Innsbruck para ver como "cerrar" la ruta del Mediterráneo

El Gobierno austríaco apuesta por un sistema restrictivo que dificulte la presentación de solicitudes de asilo en territorio europeo

Silvia Martinez

Matteo Salvini dice que quiere que los inmigrantes lleguen a Italia en avión, a poder ser en primera clase. / ANDREAS SOLARO (AFP) / ATLAS VÍDEO

La nueva política de mano dura contra la inmigración empieza a tomar forma. Tras las tensiones de las últimas semanas, Alemania y Austria han conseguido llegar a una especie de tregua para devolver la presión política a Roma y Atenas y que sean sus respectivos gobiernos los que se hagan cargo de los refugiados que llegan a estos dos países centroeuropeos si comprueban que fueron Italia y Grecia el lugar por el que entraron en la UE. Berlín y Viena quieren detener así los desplazamientos internos y obligar a estos dos países a cooperar para “cerrar” la ruta del Mediterráneo.

Es el principal mensaje que ha salido este jueves de las reuniones que han mantenido el canciller austríaco, Sebastian Kurz, el vicecanciller y líder de la ultraderecha de Austria, Heinz Christian Strache, y el ministro de interior alemán, Horst Seehofer. Sobre la mesa, el plan pactado por la CDU de Angela Merkel y la CSU de Seehofer, que apuesta por construir centros en la frontera con Austria en los que retener a los inmigrantes y solicitantes de asilo que quieran entrar en Alemania.

Kurz amagó el martes con repetir la solución germana en su frontera con Italia y Eslovenia lo que podría tener un efecto dominó. Seehofer ha garantizado que estos centros no afectarán a sus vecinos y que si comprueban que los inmigrantes se registraron en Italia o Grecia serán devueltos a esos países. Para ello tendrán que negociar acuerdos bilaterales. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, aceptó la semana pasada. Falta saber si Italia está dispuesta a aceptar el mismo arreglo. “Se que serán discusiones difíciles”, ha admitido este jueves Seehofer.

Próxima parada, Innsbruck

El nuevo eje Viena-Berlín planteará la solución al ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, la próxima semana en Innsbruck coincidiendo con la reunión informal de ministros de Interior de la UE que organiza el Gobierno austríaco como presidencia rotatoria de la Unión Europea.  “Antes de recibir a un solo solicitante de asilo de otro país de la UE queremos ver un compromiso preciso con un calendario, costes, medios y recursos de cómo la UE planea ayudarnos a defender nuestra frontera exterior” porque “si no bloqueamos los flujos del sur es un problema para todos”, ha avisado Salvini. 

El objetivo es que "nadie llegue más a bordo de pateras", señaló el ministro italiano, que ha cerrado los puertos a las oenegés que rescatan a inmigrantes en el Mediterráneo central. Y apostó por una inmigración "tranquila y segura", haciendo incluso que las personas con derecho al estatus de refugiado "lleguen a Italia en avión, incluso en primera clase", por lo que defendió la posibilidad de abrir corredores humanitarios. (Ver declaraciones en el video)

En realidad Italia y Austria persiguen el mismo objetivo: blindar las fronteras y cooperar con los países de África y que ningún demandante de asilo pueda presentar su solicitud en territorio europeo. Es lo que defiende la presidencia austríaca de la UE en un documento de trabajo presentado hace unos días en el comité permanente de cooperación operativa en materia de seguridad interior (COSI en sus siglas en inglés) al que ha tenido acceso EL PERIÓDICO y que muestra una visión migratoria basada en la seguridad y el control.

Solicitudes de asilo, fuera de la UE

El texto plantea posibles opciones y objetivos con el horizonte de 2020 y 2025. Para entonces, sostiene Austria, la UE tendrá que tener “pleno control de sus fronteras exteriores”, garantizar que “no haya incentivos” para que los inmigrantes se embarquen y, sobre todo, un nuevo sistema de protección de forma que “ninguna solicitud de asilo se presente en territorio europeo” y que las solicitudes “se concedan únicamente a aquellos que respetan los valores europeos, los derechos fundamentales y las libertades que defiende la UE”.

También muestra el disgusto de Austria porque no hay una “protección efectiva de las fronteras exteriores contra la inmigración ilegal”, porque el sistema de asilo no permite distinguir desde el principio a las personas que necesitan protección de las que no y porque los desembarcos de inmigrantes tras los rescates en el mar solo se realizan en los Estados miembros. “Esto significa que los apresamientos en el mar no solo son ineficaces” sino que al final refuerzan “el modelo de negocio de los traficantes”.

Estigmatización de los inmigrantes

Pero, sobre todo, el texto estigmatiza a los migrantes que llegan a Europa que “no son los que necesitan una mayor protección” sino quienes “se pueden permitir” pagar el viaje y se sienten más fuertes para emprenderlo. Es más, “la mayoría de las veces cruzan varios países seguros antes de llegar a su país deseado” donde no siempre se integran. “Debido a su origen y su falta de perspectivas tienen de forma repetida considerables problemas para vivir en sociedades abiertas e incluso rechazarlas. Entre ellos hay un gran número de hombres jóvenes poco o nada educados. Muchos de ellos susceptibles a ideologías hostiles hacia la libertad o propensos a la delincuencia”, señala el texto.

No apuntan a ningún origen en particular pero el canciller Kurz no ha tenido problemas en disparar. “Tenemos entre los grupos de inmigrantes llegados de Afganistán o los chechenos” problemas de integración "más grandes que con otros inmigrantes" llegados de las exrepúblicas yugoslavas y otros países. El mandatario lo achaca a sus dificultades para aprender el alemán y a un nivel educativo más bajo, además de a sus tradiciones y religión que importan “un nuevo antisemitismo que debemos combatir”, ha dicho en rueda de prensa.