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EN CLAVE EUROPEA

La UE juega con fuego en Italia

El BCE ha dejado deteriorar peligrosamente la prima de riesgo de la deuda italiana

Las críticas desde Bruselas al voto ciudadano alimentan a los ultras y deslegitiman el proyecto europeo

Eliseo Oliveras

El designado primer ministro italiano Giuseppe Conte (centro) a su llegada a la reunión que ha mantenido con el presidente del Parlamento, Roberto Fico.

El designado primer ministro italiano Giuseppe Conte (centro) a su llegada a la reunión que ha mantenido con el presidente del Parlamento, Roberto Fico. / MASSIMO PERCOSSI (EFE)

La Unión Europea (UE) juega con fuego en Italia al haber dejado deteriorar peligrosamente la cotización de su deuda pública y al poner en cuestión el derecho de los ciudadanos a escoger el gobierno de su elección. La mentalidad punitiva existente en la Comisión Europea, el Eurogrupo y el Banco Central Europeo (BCE) contra cualquier intento de desviarse de la política oficial de austeridad, que mostró su rostro más despiadado contra Grecia en el 2015, expone a la eurozona a una nueva crisis de confianza en la deuda centrada en Italia y que podría contagiarse rápidamente a España y otros países.

La prima de riesgo de la deuda italiana respecto al bono alemán a 10 años, que se encontraba en 115 puntos básicos a finales de abril, comenzó a escalar posiciones en mayo, arrastrando tras de sí a la deuda española, sin que se produjera una contundente intervención preventiva del BCE de compra de deuda para cortar de raíz la creciente depreciación.

Los 2,26 billones de euros de volumen de la deuda pública italiana (131,8% del PIB) son imposibles de refinanciar con un plan de rescate de la eurozona, por lo que es clave evitar su desvalorización en los mercados. La intervención del Banco de Inglaterra ha evitado mediante la compra masiva de títulos la depreciación y la subida de los tipos de la deuda británica durante la crisis y tras el brexit.

Desconfianza

Durante la crisis de la eurozona se dejó que se dispararan las primas de riesgo de los bonos de Grecia, Italia, EspañaPortugal e Irlanda para imponer la política de austeridad. Esto multiplicó los costes de la crisis y del rescate, sin que esa política pusiera fin a la desconfianza hacia la deuda pública del euro. La crisis solo acabó cuando el BCE decidió intervenir con firmeza y su presidente, Mario Draghi, anunció en el 2012 que haría "todo lo necesario" para sostener el euro.   

La prima de riesgo de la deuda italiana superó los 300 puntos a principios de semana como consecuencia del veto inicial del presidente de la Republica, Sergio Mattarella, al gobierno populista y su intento de imponer un ejecutivo tecnócrata encabezado por el exdirectivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) Carlo Cottarelli, apodado Mr. Tijeras. Ante los anuncios de degradación de la cualificación de la deuda italiana por las agencias de rating y del riesgo de que perdiera la confianza de los inversores, el BCE parece haberse decidido a intervenir y la prima de riesgo ha descendido en las últimas jornadas.

Declaraciones como la del comisario alemán, Günther Oettinger, de que los mercados financieros se encargarán de enseñar a los italianos a "no votar a populistas de derechas y de izquierdas" (aunque se disculpó tras ser desautorizado), solo alimentan el euroescepticismo y la extrema derecha y deslegitiman a la propia UE, que aparece sometida al dictado de los mercados y donde no cuenta la opinión del ciudadano.

Las trabas al Gobierno populista de Mattarella, por el temor de incomodar a Alemania y a los operadores financieros, crearon una crisis constitucional y cuestionaron la misma democracia, ya que implicaban no respetar el voto de los italianos, que respaldaron al antisistema Movimiento 5 Estrellas (32,68%) y a la ultraderechista Liga (17,35%).

Referéndum

El veto de Mattarella al eurocrítico Paolo Savona como ministro de Economía y Finanzas, lejos de aplacar a los mercados, disparó la prima de riesgo, ya que temieron que el veto abocaría a nuevas elecciones donde la ultraderecha obtendría mucho mejores resultados. El veto, aplaudido por los europeístas, no ha impedido que Savona entre en el Gobierno como ministro de Asuntos Europeos y que otro economista eurocrítico, Giovanni Tria, asuma Economía y Finanzas.

El Movimiento 5 Estrellas y La Liga ya eliminaron de su programa electoral toda referencia a sus antiguos planteamientos de un referéndum sobre el euro para no perder votos y la cuestión quedó descartada del programa de Gobierno. Dos sondeos han confirmado esta semana que entre el 60% y el 72% de los italianos quieren mantener la moneda única.

La medida económica más polémica y con mayor coste presupuestario del nuevo Gobierno, la tarifa plana fiscal del 15%-20%, es en realidad la medida estrella del programa de Silvio Berlusconi, quien pese a su corrupción y deplorable gestión pasada había sido ungido como gran líder italiano por el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, el pasado enero en Bruselas. La medida beneficiará fundamentalmente a las empresas y a las personas con mayores ingresos sin aportar más crecimiento, ya que los datos empíricos de la historia económica muestran que las rebajas de impuestos directos a las personas con mayores ingresos no contribuyen a aumentar el crecimiento de un país.