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UN PAÍS EN GUERRA

Carlos Juárez: "Trabajas metido en un estrés en el que no sabes de dónde va a venir la bala"

Este periodista mexicano regresa a su país tras pasar tres meses en Barcelona debido a las amenazas de muerte

Jordi Tió

Carlos Juárez, en el Col.legi de Periodistes de Catalunya, en Barcelona.

Carlos Juárez, en el Col.legi de Periodistes de Catalunya, en Barcelona. / JORDI COTRINA

Carlos Juárez (Tampico, 1985) vuelve a México, su país, el próximo 4 de junio. Este periodista ha estado tres meses en Barcelona gracias al programa de acogida para personas amenazadas promovido por Taula per Mèxic, organización que cuenta con el apoyo del ayuntamiento de la capital catalana. Regresa convencido de que el país puede tener un futuro mejor que el trágico presente que le toca sufrir, con el narcotráfico campando a sus anchas en connivencia con el poder político y policial, un sangriento entramado de violencia (207.000 homicidios en los últimos 12 años) que bien conoce y que desgrana en el libro ‘Romper el silencio. 22 gritos contra la censura’ y en los múltiples reportajes que ha escrito en periódicos como El Universal, El Mañana de Reynosa o Revista Marvin. La labor de un psicólogo le ayudó a reponer el ánimo para regresar a su país, pero lo que es imposible es sacarse el miedo del cuerpo cuando “se trabaja metido en un estrés en el que no sabes de dónde va a venir la bala”. Ese es su día a día en el estado de Tamaulipas, donde en los últimos seis años se contabilizan 14.000 asesinatos.

-¿Ha pensado en dejarlo?

-No.

-¿Ni después de haber recibido tres amenazas?

-La amenaza en lugares como Tamaulipas se agradece porque, en general, no se hace. Es decir, se asesina y punto.

-¿De dónde provenían la amenazas?

-En mi caso no eran del crimen organizado, que es habitualmente el medio por el cual se amenaza, sino que fueron empresarios, políticos… Pero hay que saber convertir ese miedo en fortaleza porque ya sabemos a lo que estamos expuestos.

-¿Cómo le llegaron esas 'advertencias'?

-Por teléfono, identificándose claramente. Si, las cosas se hacen de forma directa y sin rodeos, y te dicen lo que quieren saber o lo que quieren que escribas. Te meten el miedo en el cuerpo, es lo que quieren, y consiguen el control sobre los reporteros. Hay periodistas que se pasan al narcotráfico y que filtran lo que se tiene que publicar y lo que no a cambio de ganar 5.000 pesos más al mes.

-El país sufre una guerra abierta con miles de muertos cada año, pero no todo es debido al narcotráfico. La violencia está impregnada en todos los ámbitos de la sociedad.

-Sí es cierto que hay estados que están muy familiarizados con dinámicas ilegales que trascienden al narcotráfico. Desde el 2016, a raíz de la lucha contra los narcos, las bandas han diversificado sus actividades: tráfico de drogas, de inmigrantes, control de los bares, robo de combustible... 

-¿Tiene alguna idea de cómo combatir esta lacra de violencia?

-Tengo claro que combatiendo solo el crimen organizado no se logra nada porque solo se consigue atomizar las bandas. Soy optimista respecto al futuro, pero también tendremos que saber administrar la desilusión porque solo con los partidos y la política no es posible solucionarlo.

-¿Cómo lo haría usted?

-Una manera de empezar sería preocuparse de los desaparecidos y escuchar también a los delincuentes. Que se diga dónde hay desaparecidos enterrados a cambio de reducir condenas.

-En julio se celebran elecciones presidenciales. ¿Está esperanzado que la posible victoria de Andrés Manuel López Obrador pueda cambiar las cosas?

-Si gana Obrador, será la primera vez que la izquierda puede gobernar el país, pero lo veo con muchas reservas. Es cierto que ha hablado de abrir un proceso de paz, pero todavía no ha hablado nada de los miles y miles de desaparecidos, ni de los derechos humanos ni de temas relacionados con el medioambiente… Sí, es motivador lo que pueda hacer, pero puede acabar pasando como en Uruguay, donde han tenido un presidente muy humanista pero el sistema es el sistema y no deja hacer muchas cosas.

-¿Colombia puede ser el modelo a seguir para acabar con la violencia?

-No lo creo. Allí había intereses políticos e ideológicos mientras que en México solo hay interés por el dinero. Lo que sí pienso que es interesante de Colombia su experiencia con las víctimas, algo que también ha empezado a suceder en el País Vasco, donde algunas asociaciones de víctimas se abrieron al perdón y la reconciliación. Generar odio es seguir con la misma espiral de violencia y es algo que hay que cambiar.

-¿Cómo afronta la sociedad mexicana esta guerra?

-Ante tantos miles de muertos, la gente está en shock y no se ha articulado una respuesta concreta. A la sociedad no le importa que maten a los periodistas porque el periodismo hace tiempo que se alejó de la sociedad. 

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