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Los funcionarios vuelven a la calle para oponerse a los planes de Macron

La manifestación de París acaba con altercados protagonizados por miembros del grupo radical black bloc

Eva Cantón

Manifestantes se protegen de los gases lacrimógenos.

Manifestantes se protegen de los gases lacrimógenos. / AP / Christophe Ena

Por tercera vez desde que Emmanuel Macron llegó al poder, funcionarios y personal contratado de la Administración han vuelto a salir a la calle para oponerse a los planes del presidente de adelgazar el sector público. La reforma que prepara el Ejecutivo prevé la supresión de 120.000 puestos de aquí al 2022, dar prioridad a la contratación laboral y modificar el sistema de remuneración. A ello se añade la pérdida de poder adquisitivo tras seis años de congelación salarial.

Habitualmente divididas, las nueve organizaciones sindicales del sector público, que representan a casi seis millones de funcionarios, han logrado desfilar juntas detrás de la misma pancarta en defensa del empleo público, una muestra de unidad sin precedentes desde el 2010.

Además de las manifestaciones organizadas en 130 ciudades de todo el país, las centrales habían convocado paros en colegios, hospitales y sector aéreo. La huelga de controladores obligó a cancelar el 20% de los vuelos programados en los aeropuertos de Orly (París), Lyon y Marsella. También se han visto afectados los servicios de Correos y las oficinas del paro, así como el servicio meteorológico y el sector audiovisual público. A la movilización se han sumado igualmente agentes de policía.

Escaso seguimiento

Pese a todo, la huelga ha tenido un escaso seguimiento y las manifestaciones han estado menos concurridas que en las dos ocasiones anteriores. En París desfilaron unas 16.400 personas, según un recuento de medios independientes, mil menos que en la última convocatoria.

La marcha parisina, que empezó con un buen ambiente  en la plaza de la República, terminó con enfrentamientos entre la policía y miembros de 'black bloc', el mismo grupo radical que el pasado Primero de Mayo convirtió el desfile de la fiesta del trabajo en una batalla campal. Este martes, los altercados se han saldado con 17 detenidos y numerosos destrozos en escaparates de los comercios situados en el tramo final del recorrido.

Evacuación de un herido durante los disturbios / ERIC FEFERBERG(AP)

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