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Tregua comercial entre EEUU y China

Pekín se compromete a aumentar las importaciones estadounidenses y Washington suspende la amenaza de aranceles

Ricardo Mir de Francia

Donald Trump.

Donald Trump. / AFP / NICHOLAS KAMM

Las dos mayores economías del planeta han llegado a un acuerdo para darse temporalmente una tregua en sus disputas comerciales, una muestra de la voluntad de entendimiento que existe entre los dos países a pesar de las amenazas cruzadas para enzarzarse en una guerra comercialChina se ha comprometido a aumentar las compras de bienes y servicios estadounidenses, pero en contra de lo que quería la Casa Blanca se ha negado a aceptar una cifra para reducir su superávit en la balanza comercial con EEUU. La entente no es más que una victoria pírrica  para la Administración de Donald Trump que, no obstante, ha dejado en suspenso la amenaza para imponer nuevos aranceles.

“Por ahora hemos dejado en suspenso la guerra comercial”, ha dicho el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin. “Hemos acordado suspender la imposición de aranceles mientras ejecutamos el nuevo marco”. La decisión sirve para alejar los nubarrones que se cernían sobre la economía mundial, que vuelve a tomar fuelle después de años de crecimiento pírrico.

Corea del Norte como telón de fondo

Trump había amenazado con imponer aranceles a las importaciones desde China por valor de 150.000 millones de dólares por violar la propiedad intelectual estadounidense, un órdago al que Pekín respondió prometiendo represalias si los gravámenes se consumaban. El acuerdo llega después de dos días de intensas negociaciones en Washington, la última ronda de un diálogo entre dos países que se han acercado por la sintonía personal entre sus dos presidentes y la aparente disposición china a cooperar en el contencioso nuclear de Corea del Norte.

Washington tiene un déficit comercial con su rival geopolítico de 375.000 millones de dólares, una cifra récord y sin parangón con ningún otro de sus socios económicos que saca de quicio a Trump, que lleva años acusando a China de aprovecharse de EEUU y dejar en el paro a millones de estadounidenses con sus prácticas comerciales. Su Administración ha convertido la reducción del déficit en una de sus prioridades, pero nada parece por el momento garantizarlo. El comunicado conjunto emitido por los negociadores de ambos países sostiene que China se ha comprometido a “aumentar sustancialmente las exportaciones agrícolas y energéticas estadounidenses” con el “objetivo de reducir significativamente” el desequilibrio en la balanza comercial.

Sin cifras concretas

Pero el documento no incluye cifras concretas como demandaba la Administración del republicano, que el sábado llegó a anunciar un supuesto acuerdo con China para reducir en 200.000 millones de dólares el déficit. En cualquier caso, Mnuchin ha afirmado que el pacto supondrá un aumento entre el 35% y el 40% en las ventas de productos agrícolas estadounidenses, mientras que la adquisición de productos energéticos podría doblarse en menos de cinco años.

Varios expertos señalan que ese aumento, aceptado por China para “satisfacer las necesidades de consumo del pueblo chino y su demanda de un desarrollo económico de alta calidad”, no significa que se vaya a equilibrar la balanza comercial. Para conseguirlo, EEUU tendría que reducir las importaciones chinas o dejarlas en los niveles actuales, un escenario que depende en gran medida del sector privado.

Romper pactos sin alternativa

Trump se describe a sí mismo como un maestro de la negociación, quizás el más grande que haya visto la historia, pero hasta ahora se ha dedicado fundamentalmente a romper los acuerdos firmados por su predecesor sin proveer alternativa alguna para reemplazarlos. Desde el pacto nuclear con Irán, al Transpacífico de libre comercio o el del Clima. Ni siquiera la renegociación del Nafta con Canadá y México ha llegado a buen puerto hasta ahora tras nueve meses de tira y afloja entre las tres capitales. “No estamos para nada cerca del acuerdo”, dijo este fin de semana el jefe de las negociaciones estadounidenses, Robert Lighthizer.

Este acuerdo inicial con China, que Washington aspira a concretar en las próximas semanas con nuevas reuniones entre ambas partes, es mejor de lo que tenía hasta ahora, pero está lejos de ser la victoria de campanillas que la Casa Blanca ambicionaba. Una posible explicación podría estar en el hecho de que Trump necesita a Xi Jingping para negociar la desnuclearización de Corea del Norte, una pirueta mucho más complicada de lo que parece y que le ha hecho soñar nada menos que con el Premio Nobel de la Paz

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